Monday, December 21, 2009

El Milagro de Navidad / cuento


Paulatinamente, Evaristo se dio cuenta que estaba «investido de poder». El dios, a Quien sólo recordaba para echarle maldiciones, le encomendó un rayo mágico, poder mental o concentrativo, con el que desde su cabeza, al sólo vibrar una mala intención, lo que fuese venganza se materializaba. No había necesidad de matar, o maldecir más. Si funciona así es porque Evaristo es meramente ignorante, fatalista. Un hombre ordinario de los que, en el mundo, todo le cuesta trabajo. El dice que, aunque lo persiga la desgracia, cumplirá los dos mandamiento esenciales, lo que él puede. No matar, no robar. «Los demás que se los metan por el culo».

El no puede honrar a quien no vive ni ve. Ahora, si lo piensa, perdió a los padres y cercana parentela en un terremoto y era tan niño. De tanto meditar en que el mundo no tiene salvación ni remedio y que la Naturaleza mata poco a poco, además de aprovechar los errores humanos, tiene su memoria la fuerza del terremoto que hizo desaparecer su ciudad natal.

Ha puesto a prueba su poder. El mueve objetos con su mente. Los pulveriza. El fue y destruyó el puente, bajo el cual durmió meses, sin que nadie le trajese una torta en semanas. Tuvo sus pies hinchados, sangrantes de caminar, se arrastró sin esperanza y con mucha hambre y, recordándolo, cuando reconoció su poder, vara mágica de Moisés en su alma, dijo: «Destruyéte» y el puente se vino abajo por causas no explicadas. A nadie Evaristo dijo: «Materializo destrucciones al maldecir; pero, yo no soy malo ni bueno».

Esto es definitivo. Lo han investido del poder destructor que la Naturaleza tiene en sí. El no es especialmente merecedor de privilegios divinos. Ahora cree que tiene éste y lo llama la Fe, o a veces la anti-Fe, y cuando dice Anti-Fe y anti-Cristo, como ha visto en películas, si alguna iglesia está cerca, con una cruz visible, la Cruz se cae y es el rayo mágico de Evaristo. Se cae aunque él no vea al momento la imagen cuando se hace trizas.

Si se ha acercado a las iglesias, ha sido por hambre. No para tirar altares o cruces delante de sus portales. Su oración alguna vez fue un «dáme» (una frazada, una latita de alimentos, albergue supervisado por causa del terremoto, o algún otro evento trágico, su emergencia). Y él da 'las gracias', si algo consigue, y se va. O se iba. Tal vez haya sido virtud suya que no sea aprovechado ni hipócrita.

Hoy se levantó, quisquilloso y susceptible a sus lastres emocionales, por el mal dormir y se topó con alquien que siempre llevara una Biblia que huele a sobaquina y sudores del brazo. Una vieja religionera, de esas que se dan golpes de pecho. Son varias las veces que ella lo maltrató con palabras en la calle. Ahora, tan ufana y quitada de la pena, le cruzó por delante y susurró. «¡Dios le bendiga, señor!» Ni a él, por su experiencia, habría gustado que otro doliente recibiera ese Dios le bendiga que ella da, porque, al parecer, tendría que estar encumbrado con el don del éxito y la respetabilidad para que verbalizara tales bendiciones.

Suerte. Hoy está apto. Aleluya. Se bañó, se rasuró meticulosamente. Ahora no será humillado ni privada ni públicamente. Evaristo tiene ya un empleo. No está en fachas. No será ejecutivo o burócrata; pero ni siquiera tiene la pinta de pordiosero que tuvo antes de este diciembre. Aires de Navidad. Jamás lo había pretendido con esta consciencia de poder o envestimento mágico.

La recuerda en los predios del mismo templo. El se acercó a ella, tan digna y bien vestida, como él hoy, y escuchó cómo disparó su desprecio por la vagabundería y el desaseo personales. Ni pensarlo que ella lo dejara entrar y llenar de pulgas, o sabe Dios qué microbios, el interior de la Iglesia.

«Entonces, con finas palabras, me dice que yo me hinque en las ventas del carajo, ¿es éso? ¿Cómo putas quiere que me bañe si vivo en los mugres rincones, bajo un puente, si no se me quiere a la luz, siendo yo una cucaracha?... Si ahora ando descalzo, señora, no es porque soy vagabundo. Soy un ciudadano en muerte, desempleado... y me equivoqué. Este templo no es para desafortunados». Prometió que no volvería a entrar a ninguno ni por un mendrugo ni cuando repartiesen cobijas, por «amor a los damnificados».

Madrugó con este recuerdo. Ahora que la vio, ella se atrevió a decir que va hacia el lugar donde se reciben bendiciones, donde se reúnen a dar gracias los benditos y a planificar «Buenas Obras» para el prójimo. Claro, la «iglesia»; él sabe donde ella va y no necesita de tantas metáforas sospechosas para que entienda a una hiena, vestida con piel de mojigata.

«Pues, si quiere, le acompaño».

«Sí, venga. Es el lugar más libre de la Tierra».

Todavía tan hipócrita y él la juzga en silencio. Evaristo se aguantó el malestar de verla, sin revelar su identidad y su odio. Dedicó su remanente de energía a concentrarse en la cruz del Gran Altar. Bien que lo rememoraba y quisiera verlo en pedazos. El conoció el lugar y ni siquiera lo maldijo aquella vez, hoy puede, siendo que se le dijo, «no traiga sus pulgas ni microbios» y en amargura lo guardó como recuerdo. Entonces, estuvo tan cansado, tan débil, sin ánimos afirmativos en su alma, que ni discutió; pero, esta vez será diferente.

Acompañado con la mujer de su antipatía, Evaristo entra. Va sintiendo el crescendo de unas ondas vibrantes que crepitan. A ras del piso, a sus pies bajo la superficie, él siente como aguas turbulentas que se embravecen desde algún fondo invisible, Aún más según va yendo hacia el altar. Debajo y a la largo de sus senderos, Evaristo las siente como a sus propios pasos, pero el proceso es subterráneo, oculto bajo del piso enlozado de la Iglesia.

Sucederá. Es el rayo mágico. Va a caer esa cruz desde la pared. Caerá y destrozará el altar. Lo supo. Lo declara la energía intensa y reconcentrada: un temblorazo viene. Catstrofe en marcha, con agua y fuego. Explosiones, estallidos de las cañerías, paredes que se desquebrajan, pisos que revientan y se hunden. El no los ve. Sólo los siente, como Anticipo meditorio de la fuerza del rayo que domina.

«Yo llamo a aquel Altar, con su inmensa Cruz de Oro en la pared, el lugar de las bendiciones, y mirando hacia esa cruz, antes de sesionar, oramos para que discernamos cuáles han de ser las buenas obra que debemos planificar», dijo ella a Evaristo, quien se detuvo al ver que un niño corrió por su costado. Fue a colocarse ante el altar, juntó sus manos y oraba.

Era un niño hermoso, como ese que pintan en las estampitas en medio de un pesebre. Y se miró en su prisa con miedo.

«Venga, no se detenga. Unámonos a la oración. Ese pequeño nos da ejemplo de devoción intensa, desde temprano en las mañanas y en su vida. Es el hijo del Pastor. A veces ora por horas».

Evaristo lo mira, enternecido; pero el rayo ya fue activado por la antipatía que él sintió al toparse con la mujer.

«Hágame usted un favor, si quiere usted tanto su altar. Traiga a ese niño aquí y corramos».

«¿Qué dice usted? ¿Corramos? ¿Que salgamos?»

«No hay tiempo que perder. No manche ni la cruz ni el altar con sangre».

«Le juro, no entiendo».

«¡Vaya, vaya! Llámelo, Tráigalo a mí, Aquí la espero».

«¿Cón que derecho interrumpiré la oración de ese niño? Eso me metería en problemas con su padre...»

«¡Hágalo, carajo! y salgamos».

Al levantar el tono de su voz, el temor de la mujer la hizo reaccionar. Fue hacia el al altar, susurró al niño y salió con él por una puerta lateral, más cercana a la salida. Fue mejor así. Que Evaristo no supiera que la mujer lo pensó un secuestrador, o robachicos. Afortundamente, ella no lo que dijo a la prensa cuando opinó sobre lo sucedido.

El templo quedó reducido a escombros. Los periódicos vespertinos describieron casi similarmente que el evento
:

«Una avería eléctrica, en el fondo de la sección central del edificio, despedazó la superficie, sumándose el efecto destructivo originado por un incendio y sucesivas explosiones, un violento brote de aguas que fue inundando y desgajando cañerías de cablaje eléctrico, abriendo el piso y paredes. El altar de la iglesia parecía retorcido, tras la explosión que tiró violentamente la pesada cruz de oro macizo. La Virgen se hizo añicos. Afortunadamente, en horas tempranas de la mañana, la Iglesia había recibo a muy pocos visitantes. Cinco minutos antes de la molicie, una ayudante administrativa del Pastor XY y el hijito de éste, de sólo siete años de edad, abandonaron la iglesia, rumbo a la casa del pastor, a dos cuadras».

Días después de que Evaristo activara el rayo mágico, en una edición del diario local se especuló que la única víctima de la Extraña Explosión en la Iglesia, fue él, aunque no se le identifica por su nombre, sino por su oficio: Guardia de Seguridad, 50 años, estado civil desconocido, residente de la ciudad, sin expedientes criminales.

La vocera parroquial, o Señora X, afirmó que habló con éste sujeto Y, y lamentó la tragedia de su muerte y las cuantiosas pérdidas materiales de la Iglesia. No obstante, explica que fue «como una experiencia angélica lo que hemos vivido» debido a «la irrupción de este mensajero divino». Evaristo no sabe que se le ha llamado «Hermano heroico, porque salvó las vidas de ella y el niño».

2009 /

SALUDOS DE NAVIDAD

Tuesday, December 15, 2009

Saludos Navideños




Las publicaciones:

SEQUOYAH VIRTUAL

LA NARANJA / DE OC

CARLOS LOPEZ DZUR

BLOG PERSONAL


les desean FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AñO NUEVO a sus colaboradores, lectores y familias

y a todos sus amigos: CARLOS LOPEZ DZUR y familia.

Sunday, November 1, 2009

Sequoyah 45: Contenido y autores


La revista Sequoyah Virtual preparó su número 45 correspondiente al primero de Noviembre 2009. A continuación los colaboradores y sus aportaciones al número.


Contenido 45

Víctor Montero López
La visión de lo humano y el consumo de prensa sensacionalista

Mirna Estrella Pérez (PR)
Espurios (poema)

Dr. Alberto Buela (Argentina)
Algo sobre lo público: Un disenso con Habermas y Arendt

Alberto Martínez Márquez (PR)
Pensamientos olvidables
Analfabestias / 1.

Julio Carmona / Perúsn título (poema)

Lúthien Tinúviel
Teorema sin demostrar (poema)

Aurora Sansores (México)
Foro Internacional de Poesía La mujer rota:
La misoginia, odio disfrazado de amor (ensayo)

Carlos Adalberto Fernández(Argentina)
Tócala de nuevo, Sam
Ramona termina mañana
Historias del bajo: Lena (cuentos)

Liliana Valera (Argentina)
Crónicas de la violencia, V

Carlos López Dzur (PR)
El no es uno de nosotros
El Relato posmoderno de las Grandes Ilusiones
Aforismos sobre la Amiga Secreta

Fanny G. Jaretón (Argentina)
Tan necesaria
Shem-Yya
Golem

Néstor Barreto (PR)
las confesiones de petirrojo capucha

Carlos Barbarito (Argentina)
«Las piezas de tu teatro»

Enlaces / Revistas amigas


Sequoyah Virtual / revista de arte y literatura

Sequoyah 45

Abierta a colaboraciones: poemas, cuentos y ensayo.

Un abrazo,

Carlos López Dzur / poeta boricua y fundador de Sequoyah

Correspondencia a:

Correo / baudelaire1998@yahoo.com

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Teth, mi serpiente / Funcionarios pepinianos /

Blogs Dominicanos * directorio de weblogs. bitadir * Blogs de Bolivia * Subscribe with Bloglines * blogarama - the blog directory

Friday, October 9, 2009

Indice: Sequoyah 42 / Contenido y Colaboradores

Sequoyah Virtual

En Homenaje a Mercedes Sosa

CONTENIDO 42

Pilar Villalba
«Si se calla el cantor...»

Aníbal Rodríguez Vera«No aflojes negra, negra no aflojes»

Siboney del Rey
Un poema para Mercedes

Carlos M. Valenzuela
Todo cambia / A Mercedes Sosa

Salvador Pliego (México)
Oficio del cantor (a Mercedes Sosa)

Miguel Longarini
Mercedes, usted no se va

Diana Poblet
[(ELLOS Y YO)] La máxima

Luis Alberto Battaglia
A Mercedes Sosa

Marco Antonio Rosa
Recado a Mercedes Sosa

Se apagó la Voz de América, Mercedes Sosa

Gustavo Robles
A la Negra


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Revista de Difusión Cultural
Abierta a colaboraciones en cuento, poesía y ensayo

Friday, October 2, 2009

Su menú de palabrejas

Para tener una ideología contemporánea
con la que pueda llamarse adversario por principio
y jactarse de tener / en nosotros /
a su léxico añadió el menú de convenientes palabrejas:
el subversivo, clandestino, oveja negra,
el que nunca ha de ser ente fraterno
o querido, el comunista, masónico,
enemigo de Fernando VII El Deseado,
el foráneo sacrílego, enciclopedista,
descreído afrancesado, racionalista,
calvatrueno, incendiario, ateo...
inventores de paso del Estado Laico,
la decadencia de la Iglesia,
el independentismo
de las viejamente adheridas regiones
cantonales,
autores de la Guillotina,
impusores del esplendor revolucionario
del 1789 en la Francia jacobina.

Y usted viene derechito al odio
(sin ningún referente de su sucio pasado)
a recordar la revolución de La Comuna (1870)
y a asegurar que dos masones inventaron
el himno de La Internacional socialista en 1871.
Usted viene a recordar lo anticatólico
que somos y lo inhumanamente anticristiano
como si usted no tiviese represores
ni errores en sus expedientes...

Usted que favorece una moral
autoritaria y dogmática
(la misma que nos diera la hoguera,
la Inquisición, las censuras aberrantes
que han durado siglos... usted que no entiende
por qué a nuestro arquetipo se expulsó del Paraíso...
ahora pues, ya tiene un menú de palabrajes
y nos negará un posible vínculo con otros
sobre la base del conocimiento, el cuidado,
el respeto y la raíz, sin la cual no hay sentimiento
que nos ofrezca pertenencia
ni sentido de identidad.


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Las Letras del mal / Unión Hispanoamericana de Escritores / Letras kiltras / Mandalas de Poesía / Parnassus / Blogosfera: Carlos López Dzur / Revista Sequoyah /

Thursday, October 1, 2009

Indice: Sequoyah 41 / Contenido y Colaboradores

La revista


Sequoyah Virtual



anuncia el

Contenido 41 y colaboradores


Tatiana Pérez Rivera
La delicia de Poe en español

Edgar Allan Poe
Eleonora

Julio Cortázar
Aplastamiento de una gota / cuento

Fanny G. Jaretón
Sensiblemente
Vocalización
Contínuo alegrato
Porfía

Rolando Revagliatti
¿Y... cómo anda la poesía?
Armé

Carlos López Dzur
Más vale maña que fuerza / cuento
El poeta que preserva la unidad

Pedro Du Bois
Ouvir
Credo

Arturo Cardona Mattei
Alma Dolida

Nicolás Hidrogo Navarro
La Nueva Narrativa versus la Poesía Lambayecana

Marcos Reyes Dávila
Una ciudad quetzal de este Zelaya

Eduardo Espósito
Tabula Rasa
Soneto descarnado

Laura Yasan
La poesía de Eduardo Espósito

Revistas amigas


Sequoyah Virtual

Abierta a colaboraciones: poesía, cuento, ensayo

Monday, September 28, 2009

De la historia yugoslava

«Tú te quedas con tus libros y yo con la realidad»:
María Fischinger
En un sistema de vigencia que se quiera llamar
la realidad, la vida, el dolor que siento,
la historia de las etnias y los provocadores,
la historia de matanzas y lealtades calladas,
obediencias suicidas, cautela... hay que tener cuidado.
Todo a su tiempo sale a la luz.
No hay verdades oficiales por siempre,
se quiebran, sale lumbre, o en su defecto,
tirria y lamento, más cuchillos
de corazones que se dijeron conmovidos,
limpios, inocentes, inocuos....

Muchos de los espejos se desaparecen.
Hay sombras a medias que cruzan el camino,
copias borrosas de Verdades
que se dieron por ciertas y aclamadas.
Hay tramas de acontecimientos
que ya no se asoman con su culpa
a los tiempos, decisiones que se quedan
guardadas para que a ojo pelado no se vean.
Cautela: la realidad, la vida, tiene
laberintos y es un hueso duro de roer.

Entonces, en tiempos desmemoriados,
tiempos de actuales generaciones inocuas
que sólo van por la ruta de los fósiles
sin el conocimiento de qué van a hacer
con ellos, entonces, en tiempos
cuando los muertos no hablan y a nadie
le importa en rigor más que el mero ver
en el fondo de las fosas vacías,
o sobre las osamentas sin fosas y sin lápidas,
el preguntante tiene que ser
el que investiga, el que rastrea los libros
y olfatea los datos, como el más acucioso sabueso,
el que va al corazón de los viejos, corazón
tendrá de verificador del que miente,
el que va a la charla de la élite directora,
a sus archivos que documentaron secretos,
eventos para el andamiaje de ese jalón histórico,
se acercará a la voz inescuchada,
oirá el latido del que ya no vive.

No hay que tirar los libros,
m por mal escritos que estén.
En la historia, hay datos perdidos,
mal leídos, saltos de la censura o la verdad
que no se quiere; ocultas entre páginas de libros,
hay memorias de manos temblorosas,
hay cartas del tradicionalismo,
hay tinta ya seca de probables perspectivas,
lamentos de situaciones cósmicas,
ayes de gente asustada
en medio de la encrucijada.

2.


Usted puede estar allí, en la misma Banovina de Croacia,
materialmente presente, y no querer ver la Italia facha
ni la Alemania Nazi; usted puede ver el cadáver
de Vlako Macek y gente de su partido
y no atreverse a decirle:
«¡Títere, marioneta,
te administran, te arman, te controla
el poder totalitario, el chusco militarismo,
la clique de los pervertidores!»


Ahora sólo en los libros se detecta
la Eslovenia anexada por los Nazis desde 1941
hasta el fin de la guerra; Croacia y Montenegro
por tres años anexada por la Italia fascista
en días en que Mussolini invade Grecia
y a un príncipe, de 17 años, Pedro
bendito de los chetniks
se le pide que comprenda su mundo
cuando apenas comprende la razón
de sus barbilampiñeces.

Si tiramos los libros debajo de la cama,
¿cómo se desmentirá al que hoy pide
que se olvide el pasado y se asignen a los asesinos
tratos de patriotas y prohombres en el presente Estado?
¿Quién recordará cuando Croacia independiente
fue satélite del nazismo, no república,
quién asentirá que fue regida
por la milicia fascista de la Ustaše?

3.

¡Se ha sido duro en Yugoslavia con gitanos!
... pero el libro que no miente nos recuerda los húngaros
cayendo, con alemanes e italianos, sobre la capital,
Belgrado, porque en obdiencia de rebaño
somos nadie, matamos, invadimos, escupimos
al prójimo, hacemos uniformes y puñales,
fabricamos las balas, la pólvora, la infamia,
mentimos, nos cagamos, maldecimos,

y después nos deshacemos del libro que nos mienta,
que nos recuerda lo que hicimos,
aunque no hayamos pretendido ser católicos
ni nazis, ni fascistas ni colaboradores...

No, yo no esconderé el libro
que ilustra sobre la responsabilidad
de lo que somos, o fuimos...
a fin asumir este dolor que la historia
señala con el dedo, desde el primer Caín,
el fratricida... Todo pueblo es realidad
más que suficiente y la vieja Yugoslavia
es una parte, mi pueblo, mi pasado,
aunque no esté presente
y tan presente está que un libro, escrito
en cualquier lengua, viene y me dice que los nazis
ocuparon Bosnia, Herzegovina, territorios adicionales
de Serbia y Eslovenia y que se sumaron
búlgaros, italianos y tropas de las tierras
donde abundan gitanadas; yo no puedo esconder
el libro que me habla de campos de concentración
en Croacia, construídos para serbios, bosniakos,
judíos, gitanos, comunistas, anti-fachos
y todo quien se oponga a una estrecha visión
de naciones que han advenido juntas
a la meta de convivir, respetarse, y no quieren
hacerlo, por la razón que sea.

4.

Los libros me instruyeron que los chentniks
de Mihajlovic son sectarios. Sólo su Gran Serbia, existe
y por un pedazo de esa tierra degüellan, se venden,
ocupan su escaño, aceptan una alcaldía de aldea,
se agencian darse al mejor postor en cada caso.
Son la generación mezquina de homofóbicos
(y yo si hallara y presenciara sus fosas,
seguro que sabría por qué su hedor es malsano).

La Pan-Yugoslavia, étnicamente mixta, inclusiva,
integradora de los partesamos, también está en los libros
y su líder fue arquitecto y liberador
de una Tierra entre Imperios,
húngaros y austríacos, pero es una tierra triste,
con muchos asesinos y muchos invasores,
con mucha gente que arrastra su sed
de soberanía hacia el mismo abismo
que su exclusivismo, porque no han aprendido
los que allí moran otras cosa
que obedecer este peculiar mandamiento
de los siglos: «Separa, aliena, despoja, excluye,
saca al albano, créate enemigos, desintegra,
desarmoniza, olvida, esconde».

27-09-2009 / De El libro de la guerra

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