Tuesday, February 8, 2011

Recuento de daños tras el funeral / In memorian de Thomas Paine

In memoriam: A Thomas Paine

«Siempre he visto a Paine como uno del más grandes americanos. Nunca se tuvo una inteligencia más sana en esta república… Mi interés por las obras de Paine no se satisfizo con una primera lectura. Fui de nuevo a ellas repetidamente, apenas como he hecho desde mis días de la adolescencia»: Thomas Edison

Hoy, 8 de junio, me imagino el funeral
de un hombre como él, tan calumniado,
abandonado por gente que creyó amiga
(amigo suyo podría ser el mundo entero
hasta el monarca Napoleón que le hizo la barba
y lo invitó a Palacio), pero no....
Sólo quien sufre y entienda su dolor y agradezca
sus pensamientos, los de Thomas Paine, puede ser
su amigo... pero él quedó sin amigos
y al funeral llegaron dos negros a pie.
El los liberó, estaban agradecidos.
En una carreta, al sepelio fueron,
por igual, su mujer y su hijo.
Nada de pompas ni de procesiones cívicas.
Nada de guardia militar.
Es que él era, en el más estricto sentido,
militante del Ejército de la Libertad,
el más honesto, asqueado de lambiscones
que le dicen: «Una estatua de oro se debe erigir
a usted en cada ciudad en el universo»

y, a dos días de conocerlo, reculan y trocan sus elogios
en desprecio. Lo temen.

Paine no conversa a gusto con charlatenes
de la cultura, manipuladores
con abstractas nociones de filosofía.
En Francia estuvo discursando sobre Justicia Agraria
antes que Thomas Jefferson le llamara a América
y produjo un concepto de renta mínima garantizada
y tales cosas a Napoleón no le gustan.

2.

¿Qué se puede hacer ante un hombre así
el día que muera? ¿Qué con ese hijo de José, el cuáquero?
que odia las dictaduras, el esclavismo y les decía
a los politiqueros, aunque se digan revolucionarios,
que el gobierno es sólo un mal necesario
en el mejor de los casos porque las monarquías
son siempre malas
como malas son las repúblicas que no ofrecen
el derecho universal y libre a la educación pública,
a renta mínima garantizada, y a una contemplación
de la Energía Divina,
su deísmo de amor, la sabiduría
de sus manifestaciones,
siempre benignas, cosa que no depende de ritos
o preferencias por una Biblia, o un Corán
o tantos embelecos de jerarquías
y unas nuevas simonías en lucro
de espiritualismo. «Mi propia mente
es mi propia iglesia»,
nos dijo.

Y Paine murió a la edad de 72, en la calle 59,
cerca de unas arboledas en Greenwich (NY)
y fue una mañana de 8 de junio.
Se le publicó un obituario indigno de sí:
«Vivió largo tiempo, anciano,
hizo algún bien y mucho daño».


Es que así de incomprendidos mueren
quienes forjan naciones más que gobiernos,
quienes forjan repúblicas y no partidos.

3.

Seis años antes de morir, era un verano
y el federalismo comenzaba a pudrirse,
apestando mucho: Aaron se mofaba de Jefferson
y al radical agrario. Guillermo Cobbett
echaba tirria contra todos, se burlaba
y en el proceso de cada noción de justicia natural,
todo lo que Paine alguna vez propuso
como «derechos del hombre».
Ahora los devotos / deudos de Biblia y Testamento
lo odian porque dijo que «son imposiciones
sobre el mundo»
que se creen con los ojos
y se olvidan con el alma; se apagan en la filantropía
del corazón y se festejan en la costumbre
de los exclusivistas; lo odian los federalistas
por sus ideas de gobierno y por haber sido apasionado
de la Revolución francesa, o amigo
del presidente Jefferson. Lo odian porque tiembla
como un cuáquero, pero se para solo
como los deístas y como el Cristo caído
y traicionado que no fundó sinagogas
ni los medios extraños, o fábulas deshonestas
para decir
«esto creo: la energía del Todopoderoso
es práctica de amor diario y es la única religión verdadera.
Mi propia mente es mi propia iglesia».
«Todo lo demás invenciones humanas,
sistema que hasta aterrorizan y esclavizan a humanidad
y monopolizan energía y se benefician».


4.

Entonces, lo enterraron sin pompas
sin otros testigos que un obituario culpatorio
que declaraba: «Mucho fue el daño que hizo».
Desde antes de verse en el sepelio
a dos negros, a su mujer e hijo,
fueron sacando la cuenta de sus daños:
(1) Que se abola la esclavitud del negro
(daño que apareció descrito el 8 de marzo de 1775
en Posdata al diario de Pennsylvania.
(2) Que se establezca una garantía básica
de la renta, una Administración de Seguridad Social
aunque no la quiera el rico, el apropiador,
y una primera oferta americana para pensión de la vejez.
(3) Que, no siendo Ciudadano de América,
y sí aliado de Francia, al Gouverneur Morris,
embajador americano a Francia, le mienta
y le diga: «Soy amugo de Washington
y estoy preso por su causa».
«No sé si usted es un apóstata o un impostor».
«Perdone que no envíe un recado como ése
ni mueva la mano: hay peligro de guerra
entre América y Francia».
«Entonces, dígale a Washington traidor
a la amistad e hipócrita» y el embajador en mutis.
«Nadie ofende al Padre de la Patria».
(4) Y el Padre de la Nación es un esclavista ardoroso
y usted nos hace daño: Usted, Paine,
es libertario, anarquista, hijo de las Comunas,
y aboga por desposesos, negros, fondos del Estado
para el que cumpla 21 años y pierda su herencia natural
y diez libras esterlinas per annum, durante vida,
para ancianos y gente improductiva.
«Usted hace daño a nuestra naciente República».

5.

En una calle en que viviera en París,
hay una placa que lo nombra:
«Thomas Paine. Inglés por nacimiento.
Americano por la opción.
Francés por el decreto.
Ciudadano del mundo»...

pero eso es bazofia sentimental.
Los que te odiaron ahora se justifican
con tu nombre; se olvidan del mucho daño
que te hicieron. En la práctica a nadie quiere
como ciudadano del mundo,
a los que llegan con la opción
de hacerse 'americanos'.

Al contrario, les aplican muchas trabas migratorias.
Al que fue de su país por nacimiento
le obligan a que lo venda, lo olvide, lo traicione,
lo vaya desfigurando con neoliberalismo
de neocoloniaje y ausentismo de empresa
y privatización extranjerizadora.
No hay sincero decreto que te haga digno
y memorable en quienes odian desde siempre
al que es revolucionario, anarquista,
enemigo de negociaciones secretas y vicios.
Entonces, el gobierno británico in absentia
como a tí, te declara infame, sedicioso, el odioso
que el odio tiene merecido y que el rechazo
ha de llevárselo a la tumba.

Y lo que propusiste
para una reforma de Inglaterra
fue lo mismo que se rechazara en Francia
y en los EE.UU.: justicia en el impuesto progresivo
de la renta, paz universal, derechos del hombre,
solidaridad combativa con las mejores causas
sin olvidar la piedad.

¿Qué se gana con ejecutar a Luis XVI,
qué se gana con la pena de muerte
o las matanzas de negros o de indios?

Paine habló así, cuando defendió
en la Convención Nacional la declaración
de la República francesa, pero hizo más en 1792
con el derecho que le dio su voz por Pas-de-Calais
y corazón girondino:
Que no se mate al Rey ni su familia.
Que a partir de ahora sea la Era de la Razón
una que construya, que proteja empleos,
que invente nuevas cosas. Que no sea reaccionaria.
Que se entienda: «Government, even in its best state,
is but a necessary evil; in its worst state, an intolerable one».

Que venga una edad de los maestros,
cosecha de educadores más que de vendores
en las tiendas del rapé y del tabaco.
Que venga la edad de ayudar a pordioseros.
especialmente a los ancianos y los niños,
que la Iglesia, si para algo ha de servir,
que sea social, menos rezos y más misericordia.
Que sea época de invento;
«yo quiero hacer un puente de hierro
sobre las tierras de Paddington, porque yo
amo a Londres; y quisiera fabricar velas sin humo
y unos motores de vapor junto a Juan Fitch,
mi amigo. Esto es parte de lo que llamo
la Era de la Razón, mis verdades sencillas
y los Derechos del Hombre».
El gobierno perece, se corrompe.
Es un mal necesario; pero la razón no.
No dejemos que la mate el odio.

De El Libro de Anarquistas



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Friday, February 4, 2011

De El Libro de Anarquistas: Los provenientes y yo



No vengo yo a partir de ocho siglos
de sociedades premodernas.
Cuando había Luz en el Despertar, yo tomé
el mejor puñado de luz, y no fue por rebeldía.
Si alguna oposición fue mía
contra la escasez y lo eventual del azar
la expuse. La necesidad es honesta.
Yo me hice Prometeo
con todo el fuego de la Vigilia y de ahí vengo
y el fuego lo comparto con todos.

Fue mucho después, ya en las periferias
donde hallé la abundancia y perfeccioné
el celo y la rebeldía. Pasó que ví a los invasores
y entendí las sucesivas etapas que motivan
el viaje de ellos, su cercanía.
Entonces, por primera vez, les dije rivales
y definí los modos con que hostilizan
al depositario salvaje, al que ellos definen así,
aunque los salvajes son ellos.

A él sí lo llamo el Proveniente incómodo,
el Dominador de Occidente.
Pero en su larga historia de ultrajes,
él maduró sus agendas perversas.
Vio que nuestra iniciativa de oposición
es luminosa, transformadora del mundo,
y él, por más expansivo, intensificado en la crueldad,
cuando inmigra es como el sabueso
que persigue, sin límites, a su presa.

El es el proveniente y llega con sus contradicciones
desde la Europa feudal, con los mismos
vicios premodernos
del interventor, despojador, acumulador,
sólo que ahora con innovaciones de tecnología,
ahora jactancioso de la Modernidad Capitalista.
No es que sean cruzados en pro
de espiritualidad o agentes civilizadores.

Son salvajes de la época de Ming y Qing
jugando con recursos,
explotando el trabajo social colectivo
y de los Califatos árabes y persas harían
los mismos esquilmos y el pueblo chino
tan pobre e indefenso, obligado a ser
otro perro más en sus jaurías
y en los bancos de Italia, el aprendizaje
para el mercantilismo.

Y el europeo, proveniente del centro
o la atlántica costa, de territorios ancestrales,
será el Proveniente más despreciable
gran explotador del campesino,
lobo suelto en las periferias que integrará
a sus víctimas como dependencias al sistema global:
el capitalismo histórico.

2.

No vengo yo de ocho siglos
de sociedades pre-modernas.
El Proveniente sí viene creyendo que civiliza
y que puede fundar una ciudad de maquinarias
dentro de nuestras almas, forjar de nosotros
dizque un nuevo ciudadano
al que llamar Proletariado Industrial,
esterilizado para las Revoluciones que haga
libre el trabajo y el disfrute del Fuego
y del Ser y la Naturaleza; pero yo no soy proveniente
de las sociedades y mundos que él expoliara
desde hace 8 siglos. Al acumular capital
a espada y sangre, él ha creado una forma
de sociedad dominada por su ley
y su ley no es comunalidad: es fraude
y aliena. Cada víctima queda presa en el producto
que crea y sufre con el robo del tiempo
que dio al Ser y a la Naturaleza.

Yo no soy el proveniente.
Para mí, preservar Creatividad y Campo,
Ser y Fuego, es la Vida y antes fue mi Ser
como ciclo eterno: ser libre.

Mi ser no fue cuando llegaron Ellos,
Lobos provenientes, desde hace 8 siglos,
del saqueo y la desposesión.
Yo había tenido el ser, no soy el proveniente.


De El Libro de Anaquistas

<>

La pregunta sobre la proveniencia

Ahora, sin embargo, la pregunta sobre la proveniencia
es más importante que nunca, en el nivel de visualizar
modos superiores de producción
y distribución justa de ingresos.
Ahora los lobos provenientes se presentan
con máscaras y vestidos de corderos.

El apropiador discursa sobre transfomaciones cualitativas
de sus intenciones y toma nuevas formas
que no son las antiguas de sus monopolios
durante el mercantilismo o conquistas coloniales.

Ha pasado por crisis estructurales, pero,
ciertamente, se conoce a los provenientes
por sus hechos desde aquella derrota
infligida a los auténticos clombatientes
de la Comuna de París en 1870, y ahora se enmascaran
con dizque el capitalismo libre, competitivo, humanizado
con el que puede que se produzca
la expropiación de los expropiadores.

Pero esta Bestia Proveniente de lo profundo
del ego sin Fuego de servicio y de Ser,
renace de sus propios vómitos, se adapta,
se encubre y vuelve a la vida
y después de la gran crisis que dijo que sufre
aquí está su proveniencia (1945-1975).

No hay tal cosa para Ella, no largas decadencias.
Las burguesías familiares pueden que estén rotas
pero la Bestia Proveniente, sus ocho siglos
de inteligencia parda existe y perdura,
en su fase interna
más peligrosa y temible: el anonimato
de la plutocracia oligárquica y su amplia gama
de operaciones financieras.

No hay que posar a lo humano, o matar
frente a frente; la bestia está vestida de cordero
y hace galas de decisiones corporativistas.
De un neutro sentido de justicia;
pero son los provenientes, los mismos...


14-08-2005 / De El Libro de Anaquistas

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Thursday, February 3, 2011

Los Weekends en la Casa de Tío Undo / Carlos López Dzur


Descansa, Pueblo, que te vamos a dar el Weekend.
Siéntete grande, anchito y orondo, porque ahora sí
que hablarás sobre lo parece que sabes:
lo que sientes, lo que crees; pero tú bien
que necesitaste un Alto en tu día cotidiano,
tu Sábado Gigante y fiebre
sabatina y dominguera
para mover el bote y espantar las chinches.

E imagina la escena, en favor de tus viejitos,
una mesa en el patio, o casi frente al balcón,
el jueguito de dominó, las barajitas para el remate,
la hielera con varios packs de cervecita fría,
el galoncito de licor del bueno
(pitorrito, o mezcal, o el tequilazo).
Afuera, la tele sintonizada en el fútbol.

Descansa, Pueblo, ahora sí
que puedes habitar en ese espacio
de sensibilidad de la que los dirigentes políticos,
funcionarios del Estado, o celebs de clases medias
altas-medias-tontas-pero no pendejas,
junto a las adineradas hacen galas:
¡Tú con ellas!

«Tiene que haber un Week-end para que haya cultura,
ocio, o promesas para el mercado en ciernes»,
propuso uno de nuestros ejecutivos
porque Dios pidió el Sábado para el reposo
(y no sólo al judío) y cuanto sale al mercado
en sábado se festeja. Toda demanda de éxito
que sea expectativa de los sábados.
Sábado sea para el descanso.

Sin entretenimiento, no sólo la muchedumbre,
cada sujeto humano, de abajo al tope, a las élites,
vive muino y cundango. En todos los planos de la sociedad,
que se funde un motivo: hay de que reirse, o qué chotear,
o alguno hay quién llamar amigo de parranda
y citarlo a la casa, o al paseo. Al picnic.

Por eso, Pueblo, hagamos un mini-carrnaval
a final de semana, con tal que hagas con él
lo que te da la gana, trivializa todo cómo sientas,
no seas muy serio, acuérdate que somos Nosotros
(dueños de los mercados, industriales de la cultura)
los que te decimos:
«Bájale a la angustia,
no pujes tanto, relájate los sábados, banaliza
tanto ajoro y preocupación, si quieres no te limpies
el culo... Tú goza. Sé uno de los que tienen
un día como éstos para echar el aparato crítico
de la psiquis al lado y soltar al fin
sus peditos de gusto, que hoy
sea carnestolendas, sin marido oprimido
ni romano ni griego ni judío ni esclavo».


Hay que intercambiar los roles: Hoy no gobierna el rico
y que sea la «cultura» como el último trago
en los domingos, idiotización orgánicamente solidaria
porque la semana comienza con trabajo.

2.

Ya lo dijo el Tío Undo Vergara:
«Dentro de cada pobre Cerdo hay un envidioso».
O sea, dentro de cada corral, donde se come
hasta mierda, hay una neurona narcisista,
anhelo secreto de ser un heredero
del dueño de la porqueriza.
A veces la llamamos el Estado heredado
del que no sirve ni para dar longaniza,
pero es dueño de todo.

Por eso en los Weekends el sobrino
que viene a la casa, al hijo adulto que alburea
al Tío Undo se exceden con sus grandiosidades.
Todo el mundo quiere vestirse de seda
y ser admirado, aunque falta empatía.
Algo hay que no conecta ni emocionalmente
ni en la rabidilla y más abajo.
Es cuando guardo los dominó, o la baraja.
Pateo la hielera y lo suspendo todo.
«Se acabó, puercos, a madurar,
vayan a la cama. O dejamos de soñar
o nos jodemos», así terminan los weekends
en la casa de Tío Undo Vergara.

3.

Yo le digo a Tío Undo, ya que es medio filósofo,
que no sea tan radical cuando plantea
que vivimos en la cultura emperifolladora
una en que todos queremos ser estrellas
y piquitos de oro, una en que todos
nos creemos el adorno de la Tierra.

Hay que permitir cierta empatía.
Todo el que es pobre ansía a su modo
saber si sirve para algo,
que cosillas están al alcance propio,
saber a qué aferrarse, o surtirse,
algo que no sea devaluador y permanezca
como esperanza y no hundiéndole en soledad
e inferiorizaciones; «pero que no sea
lambisconeando», me interrumpe.

Tío Hundo es enemigo de las aberraciones
del pensamiento único y cretinismo burocrático,
esto es la «Cultura Como Adorno».
Este chabacano mal gusto de consumir
lo que el puerco no puede, siendo que no es
el dueño de la corraliza, es estúpido.
Si no está preparado, que no consuma
porque la mona aunque se vista de seda,
mona se queda. «Y es mejor que no coma
y no pida y no imite, lo que va a serle daño».


4.

A mí no me molesta que alguien explore
(aunque parezca una creencia exagerada)
lo que pueda ser un sospechado valor o importancia
del sentido de la propia valía.
Deja que acaricien la sospecha
de su esplendor, Tío Hundo,
y experimenten fracasos y se dén cuenta,
no los mates antes que intenten el vuelo.
La grandiosidad ajena no me molesta
y el narcisismo inservible a la larga
fracasa, si es el problema.

Deja que la derrota marque a los valientes
y dáles ánimos para que se levanten
y lo intenten de nuevo.
En los deprimidos, pueden rehacerse milagros
(volver al entusiasmo); las derrotas a los rabiosos
autoengrandecidos, les baja los humos.

Quienes esperan ser admirados y no tienen mérito
se van por el camino de la envidia y mueren solos,
pero que no sea un sobrino tuyo el que se queje
de que es tu envidia la que lo destruye.
Tú dale tiempo, ayúdalo, porque lo más admirable
toma años en fraguarse y demorarse no es malo
si el producto es bueno.

A los ofensivos, ignóralos.
De los egocentristas, apártate y que no sepan
si le compites en el arte de ser arrogante.

A mí, Tío, los mezquinos no me gustan
y los dejo ser en su mundo y que adornen
con sus oscuridades sus tinieblas.
Pero yo si creo en proyectos organizables
de revoluciones culturales
(unos que no se originan del sábado al domingo)
ni dependen de una ley feriada por los patronos
ni una industria cultural, ajustada a las necesidades
de la sociedad diseñada para el consumo
y sólo digo ésto: hay que recuperar dos cosas
fe en la empatía / en las emociones / y, de otro lado,
el pensamiento y la crítica benevolente,
cariñosa y generosa, pero sin engaño,
La sociedad industrial fue la que enseñó
el «tú no puedes, tú no sirves»,
la competencia, la animadversión
la paranoia, la evitación y los frustrados pataleos
del histrionismo, la dependencia al nuevo-Weekend
la identidad disociativa de este pueblo
que no sabe qué más inventarse
para acallar tanto NO NO NO
con que se les bombardea
en sus corralizas urbanas posmodernas.


De Laz zonas del carácter

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Friday, January 7, 2011

Carlos López Dzur: Teth, mi serpiente / Indice / 2





Carlos López Dzur

Teth, mi serpiente / Poemario

Poeta Serpentino: Entrevista

Parte Una: Malkut / La Tierra



Prefacio

2. Bendita sea la serpiente

3. Nostalgia de los besos de Hashem

4. Para que mejor se entienda mi beso

Geografía

La novia sospechada

La verdad desnuda

Enlace

Profecía ecológica del Olvido

Ella / Isla / la Amada

Expectativa

A los cautivos de Jerusalén

Mi amada

Procreación del poema

Bendición del Acto Creador

La investigación de la belleza

La paradoja de Da'at / Conocimiento

Como una canción de cuna

No hay ningún error

Queshebet

Tzefardea / Sabiduría del Día

La niña del pantano

El vampiro y la hembra tracia

Ante la gente tenebrosa

La primera cuna

La caída

Enredadera

Gran lepra

El Gran Cuaderno

El reino de las moscas

Vuelve a mí

La Eva cósmica

Persecusión de la Presencia

Violación de la Presencia

Reprensión para Ishtar

Para que lo sepa Jezabel

Vírgenes verdaderas

La morada oscura / Binah

Melave malka

La amada de Jai / La novia del Viviente

La novia del Viviente

Intercambio

Llénalo todo

La esencia y energía del origen

Teoría de la unicidad del alma serena / Iejidá

El laberinto y la luz

Aqui se mal dijo el mundo

A mis hijos del otoño

Va’Yifga ba’Maqom

Seforot ha’Midot

Visita nocturna y búsqueda del Amado perdido

El derecho al mando y la prosperidad

El Dragón oculto

Enoch / Idris / Akhnookh

Primera enseñanza de Enoch

Y Abel habló con la Serpiente

Qayim quiso aclimatarse

El nacimiento del fraticidio

Cómo tatuar a un iracundo

El ladrón y la Euxosía

La riqueza que doy

Lamento ante la inútil lucha de Simón Bar Ciora

Garza de patas largas

Visiones con el Aquel Vigía

Llegas de un viaje por la Estigia

El Ojo del Viviente que te ve

Quien cura mis ojos

Los versos ciegos y sedientos de Sedequías

La ceguedad de Sedequías

¿Qué le pasa a mi boca?

Los incircuncisos

El Bien oculto


Parte Dos / Los rivales


Shevirat-ha-Kelim

Serpiente

Alamat, el encubridor

El despreciador

La niña que salta la cuica

Reinas y obreras

Los ángeles

Inmigrantes

Erebrab

Estos mutilados y acósmicos

Ojalá Teodas...

El profeta

La hebra

Ella me quiere pertenecer

En el desamparo que perezca el varón

Las dualidades de género

El hombre fálico-ascético

Ietzer hater

El hombre curvo

Los amantes

Aparición de la serpiente

Rituales de holocausto

Te juzgaré, Serpiente antigua

Los rivales

Ietzer herá / Impulso del mal

El falso reino

Don Rodrigo, el godo

La tijera

Los egoístas

Ante Yesod

No contiendas conmigo

Isaac el Ciego

Preparación para el día del descanso

Olam ha Asiyá / Assiah

Voy a servirte

Las siete hijas de Eva

A Héctor Soto Vera

Energía cósmica

Oye, Israel

La visita

Areito

El novilunio

Bendición

El reposo

Descansa

La ostra de la sabiduría

A tocar el shofar

Sensualidad

La amada / la Reina

Bet / Señora de la casa

Madre de todo lo viviente

Tierra mía




Parte Tres: El enamorado


Consolación

Enamorándola

Socialización

Dáme más mundo

Zaín: síntesis dialéctica

Zaín y los Cinco Frutos

Del querer y el poder

Zaín olfatea la subsconciencia

Oye

Oye, Occidente

Oye, Israel

Oye, hijo de Jerusalem

El vínculo de Emeth

Los amantes desiguales

Teth evificante

La niña esplendorosa

No te dejaré solo

Ella en la tierra de Geburah

Misterios de lingam-yoni

Donde me armas

El supremo dolor

El origen del dolor


Parte Cuatro: Los vecinos solidarios


La cajita negra

A los herederos de Jerusalén

Daleth / la Puerta

El Gran Ajustador

Los inmaduros

Formando el carácter

Hermano mío

Ansiedad del pequeño cordero

La promesa

Mi pesadilla

El desfigurador

A paso de afanes

Las esperanzas

Levántate, Lázaro

Quedan por quebrantar



Parte Cinco: Anecdotarios


Narcisismo

La rebeldía

Impaciencia del Tzadik

Los empedernidos

Los indeseables

El candidato

Levántate

¿Qué de malo tiene una tazita de café?

Shevues Shav

La menstruación



Parte Sexta: Demonios bajo el abrigo


Rebelión contracultural

El clandestinaje del resentimiento

Como mártires falsos

El nihilista

Disparando a todos y a nadie

Los rechazados


____

Otros libros completos de Carlos López Dzur

El libro de la amistad y el amor

Estéticas mostrencas y vitales

Heideggerianas

El hombre extendido

Cuaderno de amor a Haití

Memorias de la contracultura

Berkeley y yo / novela

El libro de la guerra

El pueblo en sombras / Cuentos

Leyendas históricas y cuentos coloraos

Indice: Epica

Comevacas y Tiznaos: Las Partidas Sediciosas en el Pepino de 1898

El Corazon Del Monstruo: Estampas Y Anecdotario Existencial
____

Monday, December 6, 2010

Del anarquismo de Stephéne Mallarmé / El libro de anarquistas


Frags. 17 al 19 / Redefiniciones

«Sólo los poetas son anarquistas porque producen lo que nadie les pide y a cambio de nada»: Stephéne Mallarmé

Algunos intrusos, más malévolamente excluidores
y temerosos de tu mano limpiadora, vendrán
a decirte: «Quítate la etiqueta. Desrotúlate»
porque tu producto ésto y lo otro...
En el mercado del poder, todo es producto
y encasillamiento. Sin embargo, el míope
como el comprador compulsilvo, olfateador
de etiquetas, no entiende que das «lo que nadie
pide a cambio de nada». La esencia no se vende
y difícilmente puede rotularse, aunque haya
quien venda promesas y trafique con la fe.

¿Puede la esencia de la verdad
convertirse en doctrina pequeñoburguesa:
puede hacerse cosa de 'tianguis'
el valor clandestino de un poema que se yergue
en el aire como una herida doliente
y cura y lastima, según sea quien la recibe?

No, Mallarmé, primero la ocutan de la visión ajena,
la censuran, primero se tapan los ojos,
para no verla y se proscribe el herido doliente,
la boca que los lastima, el aire
que abre espacio a su paso.

Sí, me gusta tu frase, Mallarmé,
el anarquismo es como poema maldito
que no acaba de agradar a nadie,
que tendrá siempre acusadores, gananciosos
al excluirse como herejética
y sanguinolentamente pururante,
la herida que provoca.

El anaquismo es tajo abierto en la consciencia
y grita como al odio el dolor que lleva dentro,
la rebeldía que le da su vida vibrante.

Por eso cuando vengan los verbalizadores
de críticas y concepciones de mercado
a preguntar por el rótulo, díles:
«Quítate primero el tuyo que es tu venda.
Esto que víste es sangre a la que nadie detiene.
Es herida abierta. Esa es la fuente
de la que procede su esencia.
La esencia no se rotula, no se encasilla.
Es eterna. Es cósmica. Es ctónica. Es ontología
demasiado profunda. Y en ningún mercado
se compra ni se vende».

No conozco a nadie que la pida.
Al contrario, contra la posibilidad de que exista
se confabulan las naciones. Los poderosos
le ponen sus nombres, ofician exorcismos contra ella.
Todo el mundo teme el dolor que produce,
el tajo contra el cual no hay antídoto
que detenga la hemorragia.
No hay poder humano que haga que muera
el poema dicho desde el fondo del espíritu
y no hay poder social que alguna vez
venza la raíz del anarquismo, porque ese día,
si llegara, todo será una baratija rotulada,
movimiento de concepción pequeño-burguesa
o de masas desvergonzadas. Ese día es el caos
y en ese caos no habrá orden sublime,
al que se pueda volver para sangrar el anarquismo
en la visible nube de la Consciencia humana.

18.

«La carne está triste ¡ay!, y yo he leído ya todos los libros»: Stephéne Mallarmé

En esta boca de lobo que es la vida,
la carne está triste, ¡ay! y yo encuentro muchos micos
que hablan sobre alegría y ríen a mandíbulas batientes
y escriben versos a los besos y homenajes
a la barriga llena y el corazón contento.
Desde sus librescos telares, son intrusos
que ultrajan la tristeza. Burlan la biología.
Todo lo incomprenden desde los apetitos
y es que son hijos del mimetismo
fuera de toda misericordia.

La carne está triste y ellos van contentos
creyendo que está garantizado el destino
de cada proteína y que la grasa canta en todas
las sartenes y los hidratos de carbono
se sumergen en todas las estrellas.
Pero no es verdad; yo he leído muchos libros,
husmié en torno al hambre en cada esquina colorida;
revisé las metáforas anatómicas,
busqué un poema que discuta
la función del intestino y no lo hallé.
Los payasos se divierten con los pedos
de las prostitutas; roban de sus placeres
pero a ellas ni al pedo dan valía.

Por eso voy a hablar en torno a intestinos
de consciencia, asociarlos a la madre
de las decencias; piecesilla delgada,
segmento que absorbe casi la plenitud
de lo nutricio, macro-madre
de cuerpos materiales,
mimadora molecular de pequeños entes
de vitamina y cada mineral y el agua,
diosa absorsora desde la luz intestinal
de lo que el malagradecido digeridor asimila,
te bendigo. Amo, con el hierro de mi ser,
tu duodeno, bendigo con tristeza de electrolito
y grasas y azúcares y calcio de mis huesos,
tu yeyuno; de mis sales biliares,
dono a tu ileon; no te enfermes.

Beberé aguas que me procesos
aún, desde el colon,
y desde la última porción de mi tubo digestivo,
en, ciego escribiré mi texto grata, recto y enternecido
por lo que das, todos tus servicios
aún en el ano, sin pedir nada a cambio.

¡Qué poeta eres, madre delgada y gruesa,
de los intestinos! válva ileocecal
hasta esta tristeza de la carne que yo llamo
consciencia... ¡ay,! tengo consciencia de tí,
metro y medio de larga consciencia,
porque llevas alimento a mi sangre
y, yo, que he leído muchos libros, no encuentro\
a ninguno que te respete, te elogie,
te agradezca y tú, laboriosa siempre,
no tan hermosa como la boca de una ramera,
no siempre perfumada para recibir ojos visitantes
de los sabios, versificadores, oradores
de la Tribuna. Has estado atareada
con las heces de ricos y pobres.

Tu intestino es también un almacén,
cloaca primitiva encuadrada en asas yeyunales
y fosas ilíacas en tu derecha
de excrementos y tú, la criada, a quien a 32 horas
de la ingesta de todos, nadie quiere sonreir.

Has compactado las heces del que va
con la barriga llena y el corazón,
y el mico malagradecido cree que,
como consciencia, equivales a importunas
flatulencia, los pedorros, se avergüenzan
de estos oscuros procesos sonoros
y los ricos se cagan en aromados baños
con bideles y maldicen te maldice, a tí,
poeta de un proceso necesario, compasivo,
desagradecida hermoso...
pero, ¿sabes, madre que en la sangre, oscilas
entre los ricos nutrientes y mierda seca
que no sirve para las bacterias?, la tirada de dados
del malagradecido no abolirá jamás
Tu Presencia, ni en la carne triste...

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Saturday, December 4, 2010

Redefiniciones / Libro de Anarquistas / López Dzur


1.

Todo hay que irlo reconstruyendo.
Los materiales brutos están ahí,
siempre y eternamente dados; el agua está ahí,
obviamente más sucia, pero siempre agua;
la tierra ahí, pero con dueños perversos,
el sol arriba, que no faltará, el árbol amigo
reducido a carbón, el noble sexo, siempre disponible
(pero con tráficos logreros); todo lo que necesitamos
está ahí, nunca faltará, nunca lo quitaremos
de la vista, como aquello dado y a la mano,
para que edifiquemos.

La materia bruta del edificador es siempre
la misma y no hay otra. El mal que se hizo
para deshumanizar al hombre y sus grupos en el hábitat
no es culpa de los materiales.

La que está dañada es la consciencia.
Donde se originó el menosprecio, devaluación
hasta el disparate de cada producto y misión
sobre el Reino / Maljut / es en la mala consciencia
que elevamos a dogma con falso alarde
de liberación y regocijo.

Por eso es que hay que redefinir
todo / todo lo que pretendemos
por proyecto, todo
lo que creímos que nos dio Dicha y Descanso.

Hay que redefinir este asco deshumanizante
que llamamos la educación, sobre todo,
y atrevernos a decir que nos maleduca al robarnos
la consciencia; hay que volver a la verdad
de amar la consciencia, limpiarla
si es que queremos transformar el mundo,
reedificarlo, insertarlo en el Tikkum
con los fieles materiales que no esperan
y de los que tan mal uso hacemos por causa
de la consciencia aislada, empobrecida, mil veces
ultrajade en nombre de la educación.

2.

Entre lo que redefinamos que no falte
ese buitre carroñero, esa hiena
que come democracia con manos impregnadas
de sangre y boca muda de obediencia autoritaria.
Pájaro de mal agüero que espera que lo recluten
para cumplir con sus masacres
en nombre dizque de salvaciones
y del patriotismo
de mierda...

¡Qué va a saber de patriotismo
tal rambo, robot programado
para ultrajes, o discursillos de loro!
Uno que ignora que hay que redefinir
la conducta misional que se le puso
como tapón a la consciencia.

Esos soldados de la patria. o decantados
por el Imperio, que estén en la mira del redefinidor
y has de ser tú, poeta anarco, quien instruya
el destape, quien traiga las nuevas terminologías
para el sicario, el represor, legionario,
el gorila facho, el mercenario, mono armado,
el guardia equipado con metralla,
lanzallamas, cañones, aviones, medallero,
frontalidad cobarde, escondida en uniformes.

Vierte las redefiniciones, anarco.
Si no lo haces tú no lo hará nadie.
Definiciones con vida y esperanza
sólo las forja quien de veras quiere transformación
de fondo y no urde componendas de poder
ni ventajería cuando los ejecutivos
del mercado de guerra, empresarios o aparatos
jurídico-estratégicos de la contrainteligencia
y la rivalidad, aquellos subvencionado por los acaparadores,
lo pidan... El redefinidor nada tiene que ver
con filósofos de oscuro desamor
y de traición, que los imperios tienen
como educadores de cautividad interior
o funcionarios para el embrutecimiento.

Las hordas activas aplauden su mediocridad
y, por engaño, el pueblo canta a los héroes
de saqueos imperiales; pero no lo hagas tú.
Que sea tu rol desocultar
y despojar de su armamento y agresión
a buitres, águilas, hienas,
depredadores artificialmente programados
y reclutados entre pueblos vulnerables,
el subgrupo de jóvenes.

3.

«El anarquismo, porque no posee ni Academia, ni formación habilitante, ni Papa, ni grandes sacerdotes, ni Comité Central, autoriza a todo el mundo a hablar en su nombre»: Anselmo S. Lorenzo

Habla en mi nombre desde el único foro crítico
que existe: el corazón honesto, la persona
que observa y no calla cuando a la justicia
se le ultraja como a doncella indefensa.

El almilla de los Papas y curitas de marras
calla, censura y el secreto de confesión
que practica es acervo de ultrajes.
El es el cómplice. Todos los secretos
del sacerdote inmundo son como los Archivos
secretos de los Pentágonos o Secretarías Militares
que administran los dictadores,
sean de izquierda o derecha.

Habla pues en nombre, no de tu ego y complejo
de clase (porque hoy el clasemediero
y el duramente hambreado, se da el lujo de ocupar
ilusiones burguesas y descreer el robo
del que viene siendo objeto).

Redefine desde la consciencia libre y generosa,
única capaz de apiadarse / rebelarse /
cuando el Comité Central de manipuladores
diga: «Discresión, discresión, dejemos
ese asuntico tranquilo, que a la mierda
peor es urgulla
como decía el Quijote».

Hable, transforme, redefina porque no hay
Academia que te vede liberar la Consciencia:
con la fáctica verdad de ser honesto.

4.
«El Estado llama ley a su propia violencia,
y crimen a la del individuo»: Max Stirner
Hay una tensión que parece dolorosa y violenta
cada vez que un parto aproxima. Todo lo nuevo
que se ama hilvana, se anticipa, con su pizca
de dolor, pero parir sin matar,
parir para dar vida, es el mayor acto revolucionario.
Es un actor creador dentro del perturbado
estado del pujido y el llanto.
Que el redefinidor aprenda revolución
de la mujer en alumbramiento.
Que redefina la Revolución como un acto
de amor y vida, que admita ese dolor
que violenta heroicamente sus entrañas.
En la teoría social es igual
y ésto aplica. Jamás desaparecerá
ese aviso de violencia y perturbación
que duele en el parto de lo nuevo.
Quien quiera nueva vida, prepárese
para su cuota de dolor y umbral-límite
porque somos humanos y en la carne
todo duele como la sed y el hambre,
como el esfuerzo de procrear
lo nuevo, lo distinto, el futuro...
pero no crea el Estado
que la ley anula el dolor,
o silencia este germen de violencia genésica.
El aviso siempre quedará
porque nadie puede anular el dolor de parto
y el parto viene contra cada estado
que fabrique violencia innecesaria
y se edifique para supresión
de la persona productiva.

5.

«Quienquiera que ponga su mano sobre mí para gobernarme es un usurpador y un tirano y le declaro mi enemigo»:
Pierre Joseph Proudhon

«El mundo indigno nos limita, nos define.
Nos define de una forma que no es externa,
sino que penetra nuestra existencia misma»:
John Holloway

Redefinidor: discute a fondo la noción
de enemigo, porque ahora en la Teoría adoctrinatoria
del liberalismo, dispone el oficioso y mercenario
que demos la voluntad al Poder Delegado,
al Leviatán de las Tiranías, a esos pocos
que fundan el Gobierno y hacen con él
opresiones, leyes, partidos, grupitos,
cliques de beneficiarios, élites
con cuartos oscuros.

Redefine cómo, dónde, por qué
el Estado gobierna para usurpación
(no para liberarnos ni definirnos con justicia).
Difícilmente el gobierno, quitaré el freno
y la coyunda con que nos limita
y nos castra. Un gobierno es un amo
y permanente usurpador
y cambiar de amos es indigno
y, a la postre, no produce bienestar.

6.

«El verdadero revolucionario es un ilegal por excelencia. El hombre que ajusta sus actos a la ley podrá ser, a lo sumo, un buen animal domesticado; pero no un revolucionario... La ley castra, y los castrados no pueden aspirar a ser hombres»: Flores Magón

Define al hombre revolucionario
y al hijo de las revoluciones, aprendiz
en potencia de la virtud revolucionaria
porque me asquea el chantaje de ver
el Estado adoctrinando a la juventud en el opio
de la obediencia; quiero devolver lo que me has dado
y el Estado lo que ha cumplido es su tarea
de quitarles, despojándolos de su libertad
y su creatividad... y ¡qué noblemente ingenua
es la juventud, qué noña!... resulta que ahora
quiere / to share and return
devolver, dar a los ladrones, lo que reconquistaron:
gracias por hacerme ciudadano,
me inscribiré voluntariamenre en tu Ejército
(te daré toda mi sangre, decide el riesgo
y el sacrificio, yo voy como cordero al matadero),
gracias por eduarme y darme una beca Pell,
me convertiré en asalariado, le daré mi lealtad
al explotador, a la agencia, al lucro
de las instituciones, gracias por sufragar
mi camino al magisterio, seré el adoctrinador
de lo que quieras, ténme como un perro,
lameré los huesos que me tires
porque yo, por gratitud, devuelvo lo aprendido...

¿Lo aprendido? ¿Y qué se puede aprender
de la opresión siquitrillada, de las vitrinas
de democracia de los bobalicones?
seguro que no el hacerse revolucionarios.
No es éso lo que el castrado quiere.
Viven la ilusión de legalidad en el laberinto
de espejos, en la oscuridad de la Caverna.

Por más que devuelvan lo aprendido,
no son otra cosa que siervos, ecos del conductismo
que programa sus domesticaciones
y las víste con las retóricas
de sus ñoñas publicidades.

7.

«Queremos personas capaces de destruir, de renovar sin cesar los medios y de renovarse ellas mismas; personas cuya independencia intelectual sea su mayor fuerza, que jamás estén ligados a nada... aspirando a vivir vidas múltiples en una sola vida»: Francesc Ferrer i Guardia

¡Heroico Francesc, redefinidor!
Esta muchachería, la mejor de nuestras aulas,
dice muchas pendejadas en nombre
de cierto altruísmo de segunda mano.
No creo que se hayan renovado aunque salgan
de la escuela con diploma, entran
a las universidades, Ferrer, mi Camarada,
pero, allí... más los castran.

No hay independencia intelectual
donde abunda como foro el apetito de capital;
ganaremos más que el pobre,
el título da la autoridad, el grado me hae sabio
y este sacrificio vale la pena, atiborrar
la memoria con datos, repetir noche y día
para pasar el examen universitario,

y no bajan la cabeza estos chicos graduados
de loros, ¡ay, Ferrer i Guardia! son
achichincles de la filosofía de capital,
vigilntes y organizadores de la potencia del dinero
y la autoridad del Estado. No saben organizar
la convicción, la pasión de cambio.
Educarse no les sirvió de nada.
Pagarán funcionarios toda la vida
y eso serán: funcionarios a sueldo
de aquellos que retienen la riqueza social
en su grupito,
en su 1% de privilegiados.

8.

«Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean»: Mijail Bakunin

«El procedimiento autoritario de los decretos, por proponerse imponer la libertad y la igualdad, las destruye. El proceder anárquico de los hechos, sin que medie violencia oficial o autoritaria alguna, las provoca y estimula indefectiblemente»: Mijail Bakunin / Cartas a un francés sobre la crisis actual / 1870

¿Quién puede sentirse libre si no observa
que su hermano / su prójimo / sus instituciones
de grupo / su familia / es la fuente
de sus devaluaciones
o vulnerabilidades?
Nadie puede con el proceso autoritario
de malas definiciones restaurar la confianza
de lo conveniente, de lo humanizador.
¿Cómo pedir a un perro maltratado
que no muerda el látigo o la vara de castigo,
cómo puede un pueblo vapuleado y oprimido
no lanzarse a morder sus opresores?

Entonces, redefine la libertad
(en contextos en que no medie la violencia).
Habla y piensa en nombre de aquellos
en quienes el sentimiento de igualdad
está desconocido, destrozado en la lucha de clases,
en el imperio de los privilegios que se tomaron
a priori, por la fuerza; restaura la humanidad
para que el desconocido se acerque
y tenga patria de verdad,
familia de verdad,
libertad y confianza verdaderas.
La exclusión sólo forja a resentidos.

14-02-1980

9.

«Yo no me acerqué al anarquismo por haber leído libros o folletos de Kropotkin o de ningún otro; me acerqué por la calidad moral de los obreros a quienes había conocido y tratado»: Diego Abad De Santillán, anarquista español

No importa cuál sea la índole de su faena,
si obrero del intelecto, u obrero ferrocarrilero,
peón en la labranza, artesano de hierro forjado,
o artista de la cultura o de bellas artes,
al que sea creador y productivo,
distinto al parásito, al haragán,
o los ladrones, háblale con confianza.
Esa ha de ser el hermano / compañero /
anarquista potencial, que se te acerque.
Con él el diálogo es posible,
con él se orgamizarán las energías
del mundo nuevo.
A más desarrollo de su espíritu poético,
a más estética en su cosmovisión de mundo,
a más sensibilidad para las devociones,
más limpia y clara su disposición
de aprendizaje permanente,
más predisposición para admitir
redefiniciones lavadoras
porque el mundo está sucio y cagado
por sistemas opresivos,
folletines para preservar desesperanza
y castración y amargura.

10.

«Yo no pongo mi ignorancia en un altar y le llamo Dios»: Mijail Bakunin

«¡Soy anarquista!... Aunque muy amante del orden; soy, en toda la extensión de la palabra, anarquista... La anarquía, que es la ausencia de todo amo, de todo soberano; tal es la forma de gobierno a la que nos acercamos cada día»: Proudhon / ¿Qué es la propiedad? / 1840

No, redefinidor, yo no te solicito que definas
a Dios. Mejor no definas a lo que nos acercamos
cada día; sólo define el camino de limpieza,
las normas del desyerbo y desembrujamiento
de la Tierra Sagrada.

Habla sí de los dioses falsos que tenemos.
Especifica ese Mamón que nos tiene cautivos
y al que entregamos la pureza, materia prima
y bruta de nuestra sangre,
porque al Dios que servimos, pese a tanta teología
es ignorancia. Es deshonesto afán de encuimbrar
al dinero, la codicia, el miedo, la obediencia acrítica,
la deshumanización de la fe.

Y la fe es porvenir, aquí y ahora, en proceso.
A los que obstruyan el proceso, redefínelos.
Ellos son ateos, vulgares ateos,
que asfixian el humanismo del Dios
que quiere ser hombre en la edificación
de su amor, en la pulcritud de su generosidad
y su cosmos, que es bello y para todos.

11.

«La única alternativa es la utopía o el caos. (...) Los síntomas del desplome de la civilización se ven por todas partes y son bastante más agudos que los que se percibieron en los últimos años del imperio romano. Sin embargo, no todos estos síntomas son necesariamente patológicos. El mundo contemporáneo se ve afectado por dos tendencias opuestas: una que tiende a su destrucción social, otra que anuncia el nacimiento de una nueva sociedad»: Kenneth Rexroth, escritor y artista estadounidense.

Quien no tenga fe en la esperanza
no redefinirá, no abrirá sendas ni será consuelo
ante el desplome civilizado que se testifica.
En el mundo hay dos tipos de individuos:
los cómplices apáticos de cada deterioro
(que son seres patológicos, danzantes
del ritmo de sus cobardías) y los otros,
adorables iniciadores, danzantes
de esperanza, secretas fuentes de alegría,
celosos guardianes del porvenir.

Estos últimos son los únicos generosos.
Dan pan al hambriento y enseñan
a buscar el pan; son tolerantes con los excluídos,
son los maestros de cómo hacer
sin engaño, sin promesas de callejón
sin salida y senda oscura
de abandono.

Estos son los recursivos.
Liberan materiales y redefiniciones.
De éstos hay que aprender, tenerlos
en cuenta siempre, protegerlos
porque son la esperanza tesonera
y sin ellos no vale la pena vivir
en la mendicidad prolongada de la Historia
y las trampas tenebrosas de los primeros.

12.

«Amar y odiar, pues solo los que saben odiar saben amar. Sólo pedimos una cosa: eliminar todo lo que en la sociedad actual impide el libre desenvolvimiento de estos sentimientos, todo lo que falsea nuestro juicio: Estado, iglesia, explotación, el juez, el clérigo. el gobierno, el explotador... El gobernado, el engañado, el explotado, la prostituta lastiman, ante todo, nuestros sentimientos de igualdad. En nombre de esa igualdad, no queremos ni prostitutas, ni explotados, ni engañados, ni gobernados»: Piotr Kropotkin

«Lo que la humanidad observa en el hombre verdaderamente moral es su energía plena de vida, que le empuja a dar su inteligencia, sus sentimientos, sus actos, sin pedir nada a cambio»: Piotr Kropotkin

¿De quién es la energía moral de la vida
sino del anarquista verdadero?
No de aquel que, con hiprocresía y mentira,
o la brutalidad de sus penalidades,
o códigos estrechos, dizque que por correcciones,
sanciona, aunque no entiende la igualdad
y haga de ésta una palabra vacía.

Pues sí es así, redefine.
Abócate al punto de decirles que mal define
el que repugna y se abroga la moralidad para su juicio,
que el moral es sólo el anarquista.
Que primero tenga sentimientos,
inteligencia creativa, tolerancia y no defensa
solapada de su lucro y censura aparatosa.
Quien cree en explotación y servidumbre
no es moral. No es digno de quitarte
ni amor ni odio, que se quede callado
ante los actos de imprudencia
que dicta el amor,
que no castigue a una palabra burda
(que duele o enoje menos que el hambre,
o la necesidad no atendida
del que sufre).

Díle al lastimado que se arme
de su palabra palabra, si con ello descarga
la ira, se consuela con el pataleo;
pero díle que aprenda la redefinida moralidad:
ser creativo y producir, aliarse de los buenos argumentos
porque la inteligencia existe hasta en los desesperados.
Hágase oír, proteste. El mundo entenderá.
La mayoría entiende aunque los falsos morales
se enojen, se confabulen y utilicen
estrategemas de venganza
de clases.

13.

«A los anarquistas les compete la especial misión de ser custodios celosos de la libertad, contra los aspirantes al poder y contra la posible tiranía de las mayorías»: Enrico Malatesta
¿Quieres celar la libertad de otros,
además de la tuya? ¿Libertad como un pensar
y como un construir? Pues, encarna esa libertad
en el prójimo, asígnale un espacio,
una nación geográfica y un corazón de carne.
La primera misión de un custodio
es que la libertad se encarna y que en la historia
el Espíritu de la libertad se objetiviza.
Hay que verlo en la cara del hermano,
en el quehacer de tu vecino, en las alegrías
y juegos de tus hijos. La salud de la libertad
se manifiesta en la conducta de los pueblos.
Elije un pueblo para tu misión
porque si no estarós discursando sobre la libertad
en abstracto, lo mismo que los opresores
y las potenciales dirigencias de hipócritas.
Levántate en la mañana y examina
cómo se siente el maestro que instruye
a tus hijos, a los jóvenes de tus barrios y ciudades,
cuáles son ánimos, cómo les frustran las carencias.
Levántate y ve a los hospitales, a sanatorios,
a clínicas y pregunta por la salud de la libertad
y medita en las calles y en las plazas,
con cuidadosa mirada, si hay un pueblo sonriente
o el espíritu de la libertad renquea tullido y leproso.
¿Quieres la misión de custodiar la libertad?
Madruga, pues, a estudiar a los pueblos,
a la gente real, a las mayorías.
Sacarás conclusiones con la consulta.

14.

«Nuestros enemigos organizan sus fuerzas mediante la potencia del dinero y la autoridad del Estado. Nosotros solamente podemos organizar las nuestras mediante la convicción, mediante la pasión»: Mijail Bakunin / Carta a Pablo / 1872

La necesidad de redefiir el enemigo
es permanente. Apremia.
Unos son enemigos tan estructurales y orgánicos
que uno los observa aproximarse con la potencia
del dinero y sus leyes draconianas.
Otros son más sutiles. Son intrusos a las puertas,
vecinos como las paredes, íntimos
como la piel que forra a los huesos.
Estos segundos enemigos asustan más
porque no se declaran como tales
siendo los más venenosos. Dañan
silenciosamente y comienzan por quitarte
el lenguaje. Son emudecedores.
Entienden que cuando te quitan el lenguaje,
que forja al hombre en su esencia,
te despojan del habitar, el rasgo fundamental
de residir en tí, como persona libre.
Te encarrilan hacia un espacio insano
como un débil puñado de emociones.
Estos vampiros roban esencia de tu alma.
Saben como dejarte en anemia moral.
Son enemigos entonces del modo diferente
al que viene con la autoridad del Estado
a decirte: «Aquiétate, o te aplaco»;
o del modo en que viene el Dueño del Capital
y te dice: «Compro hasta la sombra
en que tuvíste existencia, expropiaré todo lo tuyo
si algo tuvíste. Mi dinero es más fuerte
que tu espíritu»... Si, camarada Pablo,
quien te quita la pasión, tarde o temprano,
te destruye; quien no deja espacio
para tus convicciones, es tu adversario.

15.

«¿Qué son, en su mayor parte, nuestros bellos señores rebosantes de ingenio y de cultura? Esclavistas burlones, esclavos a su vez»: Max Stirner / Los falsos principios de nuestra educación / 1842

Donde iré y daré abrazo a la libertad,
y sabré cómo se halla en los huesos de mi patria,
no es la oficina de los funcionarios,
o los adoctrinadores, o las torres de marfil
de intelectuales, o charlatanes consagrados
por aplausos inmerecidos y oportunismos
que azuzan celebridades.
Hay demasaiada gente ingeniándoselas
para justificar lo injustificable,
para hacer pasar el vaho de la putrefacción
por un aroma de prestigiosa marca,
por cierto, perfumes importados.
Pero todas las esencias del habitar auténtico,
del construir primario de la libertad,
suelen estar en el espacio concreto
de la gente y el país del que quise
ser custodio de la libertad.
Entonces, tal como aconsejaste,
iré al pueblo, consutaré a los ancianos sabios
de la calle, a mártires en vida
(a veces se pasean, con tristeza por esquinas
de la Plaza, sin que nadie les hable,
solitarios olvidados), iré al pueblo.

16.

La democracia debe ser entendida en el sentido de demo-pedagogía: educación del pueblo. P. J. Proudhon


Cuando vayas al Pueblo, a sus comunidades,
no vayas a improvisar pendejadas como los demagogos
o los mercachifles que venden pomadas
para que descienda el Espíritu Santo
o el Santo Petardo y vengan multitudes
como moscas, a consumir Tu Lucro.
Véte, sobre todo, con el corazón abierto
como un libro. El corazón idóneo es generoso,
rebosa de verdad si está informado,
si ha bebido del Espíritu de la Libertad
aguas de verdad, construires sublimes
en su despliegue histórico.
Custodio de la libertad es quien educa
sobre ella y el que al Pueblo da aconteceres posibles
de sus potenciales. Es cierto. Hay una asqueante
libertad burguesa, voluntad delegada,
representativa acorde a sus reglas de convenio
o conveniencia, y se educará para que se combata,
pero véte informado, como un educador
de pueblo, redefine la democracia
de modo que se vea que, aún
con el sufragio universal y un sistema republoicano,
el Estado puede ser tan despótico, aún más,
que el Estado monárquico.
Infórmate sobre el peso del poder colectivo
de las mayorías, custodia la voluntad
y el libre movimiento de cada individuo
débil y desprotegido de la nueva
y solapada tiranía contra el irrepresentado.
Identifica quién se opone. Seguramente,
es tu enemigo. Y el enemigo del pueblo
y la verdadera democracia.

17.


12.

«Amar y odiar, pues solo los que saben odiar saben amar. Sólo pedimos una cosa: eliminar todo lo que en la sociedad actual impide el libre desenvolvimiento de estos sentimientos, todo lo que falsea nuestro juicio: Estado, iglesia, explotación, el juez, el clérigo. el gobierno, el explotador... El gobernado, el engañado, el explotado, la prostituta lastiman, ante todo, nuestros sentimientos de igualdad. En nombre de esa igualdad, no queremos ni prostitutas, ni explotados, ni engañados, ni gobernados»: Piotr Kropotkin

«Lo que la humanidad observa en el hombre verdaderamente moral es su energía plena de vida, que le empuja a dar su inteligencia, sus sentimientos, sus actos, sin pedir nada a cambio»: Piotr Kropotkin

¿De quién es la energía moral de la vida
sino del anarquista verdadero?
No de aquel que, con hiprocresía y mentira,
o la brutalidad de sus penalidades,
o códigos estrechos, dizque que por correcciones,
sanciona, aunque no entiende la igualdad
y haga de ésta una palabra vacía.

Pues sí es así, redefine.
Abócate al punto de decirles que mal define
el que repugna y se abroga la moralidad para su juicio,
que el moral es sólo el anarquista.
Que primero tenga sentimientos,
inteligencia creativa, tolerancia y no defensa
solapada de su lucro y censura aparatosa.
Quien cree en explotación y servidumbre
no es moral. No es digno de quitarte
ni amor ni odio, que se quede callado
ante los actos de imprudencia
que dicta el amor,
que no castigue a una palabra burda
(que duele o enoje menos que el hambre,
o la necesidad no atendida
del que sufre).

Díle al lastimado que se arme
de su palabra palabra, si con ello descarga
la ira, se consuela con el pataleo;
pero díle que aprenda la redefinida moralidad:
ser creativo y producir, aliarse de los buenos argumento
porque la inteligencia existe hasta en los desesperados.
Hágase oír, proteste. El mundo entenderá.
La mayoría entiende aunque los falsos morales
se enojen, se confabulen y utilicen
estrategemas de venganza
de clases.




04-07-1983 / El Libro de anarquistas


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