Wednesday, July 21, 2010

De los niños de mi barrio

This necessity for social approval is a need, not a desire. If the infant is not confirmed in its social persona, its ego will become fragile and unstable: R.D Laing, Self and Others. Pelican Books, 1988.

Reflexiones de un maestro: Para Gustavo
Los niños hablan todo el tiempo y creen que no lo hacen
porque no siempre lo que dicen acude a las palabras.
Ellos no saben suficientes frases / semantemas / para decir
lo que sienten; hablan entonces con códigos
de gestos, con los comportamientos.

Sus manos hablan más que la suma y multiplicación
de muchos labios y lenguas de adultos, significan
su decir por el modo en que caminan.
Cuando pausan, quietos en sus dos pies, habla su postura.
En el silencio, siempre están delatados.
Conversan con la mirada. No son, en rigor,
distracciones. Están juzgando el mundo,
la clase, cada vecino, cada alumno.

Cuando agachados están soltando la sopa;
en ellos todo conversa multiformemente
(hasta un pañuelo, un lazo, una papirola
que lanzan al aire, o un sonido de trompetilla
o de pedo)... habla ropa y gesto
sobre necesidades, o insatisfacciones.

Y no tienen que gritar algo, apalabrándose,
para comunicar qué intensa dicha, al fin y al cabo.
le propuso un apretón de manos.
O una noticia que es consuelo, o una estretegia
que los condujo al asombro, o la noción
de que son especiales, amables, dignos
de una misión de futuro. Que ellos tendrán
que ser los salvadores, no los salvados.

Cuando los abrazas, éstos niños discursan su gratitud
en silencio, les bailan los ojitos. Saben que los confirmas.
Pules sus egos. Batallarás junto a ellos,
contra esa amarga, traidora, subterránea
invasión de los complejos, la inferioridad, la exclusión,
el que no se les haya sonreído cuando así lo esperaban.

En este lenguaje con rituales de mano, brazos
alrededor de sus cuellos, el verbo se llama consistencia.
El sujeto es lealtad, la conjugación es gerundio
de siempre,
ahora es cuando,
juntos estamos CAMINANDO,
confirmando, queriéndonos
en la escuela y el barrio.

<>

TIENEN UN ALMA INTERROGANTE

Aquí los niños tienen un Yo / un Alma / el ego
que no cesa, que lo pregunta todo,
a veces sin palabras
pero con trámite inmediato que vive
husmeando. Viven a prisa y hay que aprovecharles
el mímimo momento, sin subertir su ocio,
su lúdico contento, donde su libertad
se apertrecha.

Con el rabillo del ojo están mirando al adulto,
si valida o valoran la valía de sus yoes o, por el contrario,
los van poniendo en menos, porque hubo días
que orinaron la cama, o días de coraje y de rabia
y nadie se interesó en el por qué. Ni dijo
ésto es lo que pasa, no es la culpa de nadie.

Los niños de mi barrio aprenden.
Nunca dejan de decir lo que saben, pero a menudo
es con la conducta que lo dicen: «Todo anda mal
en casa»; y es que su padre alcohólico golpea,
o es que su idiota y tonta madre, sisea como serpiente,
maneja el insulto como arte, no sabe poner fin
a lo intempestuoso, la neura siempre arriba
y la hormona endiosada en su carácter.

Entonces, tiene la autoridad en la chancleta
y quiere golpear más que un marido malo
y la víctima la queire chantajeada e inocente.

Y los niños de mi barrio lo saben. Odian el lenguaje
que se oye; porque son los hijos de la alborotadora
cuya lengua es más sucia que un culo cagado
y por eso, en la escuela, nunca hablan,
¿para qué tiene que ser eco de sonido
el hijo de dos padres reculeros?; pero, no es un capricho
que él, allí en medio del salón de clases,
quiera aprobación social, él necesita otro niño
que le diga, «no hagas caso», «vente conmigo»
y se van a vagar y, a escondidas,
se fuman un cigarro...

<>

EL NIñO MAS LISTO

íQué triste es también lo contrario!
Un niño que sabe mucho y lo guarda.
El que quiere ser líder; pero su sentido de ego
en su casa es ignorado.
No lo quiere oír. Es invisible.

No lo será en la escuela. Aquí el rechazo social
no lo permite... aquí sabrá confirmarse como sea.
Yo le hice de mi sonrisa cómplice; quiero que descubra
simpatía en cada uno de su grupo y que la ofrezca
a todos, tal como yo lo hago; él es el niño listo
de mi barrio, él sabe de los golpes ocultos
que se les pega a la estima, simplemente
diciéndole que calle, que no es el momento del tema
porque el momento es nunca.

Entonces, él se viste de vampiro con señales
que hablan en las penumbras; tiene sus aretes
en la lengua, en las orejas, en los ojos
y se pinta de oscuro los párpados
y yo entiendo si luto, el desierto emocional
donde vive y no le dré que su auto-imagen es pobre
ni su conducta agresiva, que vista como quiera
(pero le digo: no dejes de confiar o amar a otros;
no humilles al que exhíbe su comportamiento retraído,
ayúdalo tú, el líder, quien juegas intutitivo
con símbolos pues nacíste
con mayor sutileza que ellos).


<>

Y SON CUANTIFICADOS COMO CIFRAS

Y los niños se comparten tristezas entre ellos,
no las lloran con palabras conocidas;
no las toman en cuenta ni los programas escolares
ni gestores de currículo; la burocracia no sabe
cuando los jóvenes hablan; apenas cuantifican
fracasos o deserciones o en si eladooescente
trae una pistola o el guardia
sorprende a algunos en malabar de droga,
o sexo, o cualquier otro evento en lo ilícito.

Pero yo veo, oigo, me inmiscuyo
dulcemente espiante en síntomas de depresión
de esos niños que a veces me parecen más viejos
porque creen que el mundo es una guerra
en la que no ganarán ni naciendo de nuevo
y es que a vece vienen con ojeras,
y los problemas al dormir hablan sobre angustias
indisciplinas irresueltas, desapegamientos...

Los niños de mi barrio a veces parecen
tardos, pasivos, autodestructivos
(algunos, he sabido, se han matado,
no hallaron a nadie socialmente aprobativo
que le dijese: «Alma sintiente» y le sacara
de la lástima y el celo con que se compara
ante otros; nadie que dijera
«Ven por tu recompensa»:
una palabra amable, un consejo sincero,
una muestra de lealtad, una sonrisa,
un estímulo... ni todos ni ninguno son /
para mí / cifra del ghetto.

De El libro de anarquistas

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EL LIBRO DE ANARQUISTAS: El Libro de anarquistas: Indice Actualizado / Usted va con mucha prisa / La patriotería y el antimilitarismo / A Gustave de Molinari / Hay un mercado natural y que es la Fuente / La tristeza del héroe / El tecnócrata político / Selecciones del Libro de Anarquistas / Letras Kiltras / Tres Textos de «El Libro de Anarquistas» / Conversaciones con la Divina Jane / ELA / Zorro y Aluzina2 / Entrevista / Anarkia cl / Foro / Letanía para agregar a la promesa de lealtad / en: Poetas de la Tierra / El poeta vendido: De Jaime Sabines / Diez cantos de ignominia / ELA / en ColectivosEprosario / Ven a mi , Moab /

Monday, June 21, 2010

¿A cuenta de qué? / Cuento

a Claudia

Ella, dulce, al parecer sumisa, bajita, poco agraciada. Raya en lo insignificante hasta que, de estampia, saca una luz que se vuelve poder persuasivo y palabra. El, grande, sensual, ruidoso, impredecible hasta que, de estampia, ante el querer seductivo de su gozo, comienza a mostrar lo indigno, caprichoso y desleal que puede ser o tiene en sí, sin poder quitárselo. Ella, defensora de la ley, se las pasa organizando defensas para sí y para otros. Se ha graduado con honores de abogada y ya litiga en la Fiscalía del Condado. El es un bueno para nada, sin carrera, sin ganas de descubrirse en un trabajo honesto. Son como el aceite y el vinagre.

Como él dice, «chiripea». Aunque, por cierto, es muy distinto al obrero indocumentado de las calles. Ni a ratos se preocupa. Ella lo ha ayudado y él ahora tiende sus redes. Supone que la tiene en sus manos. Por intenso lance en la cama, sacándole suspiros de amor y aliento, la fea, estofona de lentes, se lo agradece. Es el primero que la designa viva para el sexo. En gratitud, lo inmigra y tramitó hacerlo ciudadano como ella.

A ser «inmigrante sin documentos», él adjudica su existenciario lleno de mediocridades y el carácter suyo, irresoluto ante los grandes retos; pero, «siempre machín», en la trivialidades.

Y la abogada ya está cansada. El se ha atrevido pedirle dinero, como si fuiera algo así... como esposo, o novio de compromiso, o pretendiente serio. Ante decían:: «Sólo nos estamos conociendo». Empezaron a hacerlo, en algo que parece íntimo, mas no ya en estos tiempos. Sexo. Ella le ha comentado. «Hueles a otra. No eres justo conmigo».

Las cosas han ido cambiando. Hay otro. Un abogado mueve tapetes a la fea y quiere arrancar esa sombra previa que se mueve en los predios de ella.

Todavía ella no figura si quiere tanto como al primero. Es honesta con él. Le menciona. «Es que existe otro hombre», quien a la sazón chiipea con una mujer casada, que le da dinero. Ya es obvio. La abogada sólo dio un préstamo de corto plazo. Y él pensó: «Tras fea, tacaña». No le presta su carro ni le compra uno. La del cornudo le compra ropa.

Y míralo: el chiripero infiel, quien la llama «mi fea», «eterna estofona libro en mano», recién fue descubierto en su delito por un marido engañado. Tonto, mira que deja calzoncillos en su casa. «O, más bien, un jacket y unos calcetines» que el marido bien supo que no eran suyos. Por su causa, le pegó a su esposa. Cortará por lo sano.

Pero al que le puso los tarros, después de localzardo, mandó a que le rompan las costilllas los dientes, toda la boca y la nariz que la dejen torcida. Por esto, al cabo de una semana, él necesita ayuda médica y legal y ha buscado a la tonta, la fea, la abogada. «Necesito tu ayuda, amorcito».

«Y, ¿a cuenta de qué?», le dijo secamente. Ese día la fea parecía miuy linda. El ni siquiera asistió a la inauguración de su bufete privado. No elogió el «new look» ni cómo ahora se viste. Cada día, lenta, pero sólidamente, aumenta su clentela y su salario, su esmero por ser alguien y salir de la grisura. Antes fue generosa y nada tomaba para sí. Ni sexo.

Mas el que fue el primero es un verdugo, mercenario y recuerda sus quincenas salariales de $4,000 dólares, pagados por el Condado; la grabó en su mente para pedir de ese cheque como si fuera suyo. Y por eso, ante un cheque ajeno, posó de estarse deprimido con su propia mala quincena. Como si no fuera ya bastante, que ella lo ayudara gratuitamente en trámites migratorios, se atrevió a sugerirle que le comprara un auto. «¿Cómo?». le dijo y todavía ella en él veía la luna. Posaba también de enamorado. Y ella, agradecida.

Ya no. Menos ahora que es tan obvio que la engaña y rueda el deshonor sobre un cornudo y, por carambola, ya no se vale que, por guapote, perdone lo enamoradizo y coqueto que es. Hay otros cachos colocados a ella. Mas ha despertado de los embelesos.

«Amorcito, necesito ayuda», dijo. Le dolía la cara por deudas de hospital y vergüenza y, a la primera mención de su típico «préstame, mi fea», ella le dijo: «¿A cuenta de qué? ¿Y sabes? ¡Ya no seré tu fea!»


13-06-1990

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MIS CUENTOS: El Pueblo en sombras / Cecilio el desobediente / El perro que enamoraba las hormigas / En ArgenPress / La Carlita / El niño que conversa con las aves / El corazón del monstruo / La tentación de Marta / El milagro de Navidad / Memoria del ultraje de Floris / Los corajes de Rick / Reflexiones antes de la caída / El acto de Cobita / El Gringo de Cubero / El masoncito arrastra'o / Los tipos folclóricos de Pepino y la cultura popular e histórica / La capitaleña / Las goteras / El reloj orgánico: 92701 / Tres cuentos espíritas de López Dzur / Crecer bajo la Mano Protectora / microrrelato / Fray Juan y el reloj orgánico / Indice / Novela de tesis / pedagógica

Sunday, June 13, 2010

Sequoyah Virtual No. 61: Temario y Colaboradores


Saludos, amables lectores:

La revista «Sequoyah Virtual» les presenta su número correspondiente a Junio, con el siguiente temario y colaboradores.

CONTENIDO 61

Breve entrevista con Michio Kaku

Marcos Reyes Dávila

La extraordinaria novela sobre Sor Juana de Mónica Lavín

Éktor Henrique Martínez Hernández
Crisis de la cultura y de la crisis
Burdas fablas de palabrería insulsa

Carlos Drummond de Andrade
Nota social
Los hombros soportan el mundo

Alejandro Alcocer Herrera
Una carta a Camaradas, compas y hermanos en armas

Graciela Wencelblat
Reciclar
Una extraña lluvia
sin título

Miguel Ángel Cárdenas M.
Con el cielo en los muros

Liliana Varela
Angel-demonio
Yo no tengo la culpa de nada

Carlos López Dzur
Usted va con mucha prisa
La lujuria de las apropiaciones
El payaso, o el amigo renco / frag. de novela

Fanny G Jaretón
Y ME QUEDO

Carlos Adalberto Fernández
Monstruo Nuestro...

Pedro Du Bois
NOTICIAR

Miguel S. Aparicio
En tu mano

Luis Alberto Bataglia
¿Y si tal vez?

Gracias por apoyar esta iniciativa de divulgación cultural y leer a los autores seleccionados. El grupo está abierto a colaboraciones en cuento, ensayo y poesía. Pueden enviarla con el epógrafe Sequoyah / Colaboración.

Carlos López Dzur / baudelaire1998@yahoo.com

Sequoyah Virtual

Friday, May 7, 2010

Sequoyah No. 59 / Autores y contenidos


Saludos nuestros lectores, colaboradores y amigos:

La revista Sequoyah Virtual presenta su edición con los siguientes colaboradores.

CONTENIDO 59

Fredrick Alberto Higgs, Ph D.
Una hermenéutica kabbalística de la Familia, los Amigos y la Nación

Delmira Agustini
Serpentina
Ceguera

Francisco Antonio Ruiz Caballero
La Serpiente que se retuerce en un Soneto
Huixtilopxtli se Mira en el Espejo

Juan Manuel Pérez Álvarez
Fe íntima / ensayo

Arturo Cardona Mattei
Soy la soledad / ensayo

Ana María Maceda
El aleteo de una mariposa

Favio Ceballos
Respuesta del agua

Ana Lucía Montoya Rendón
Buscado

Juan Sagarda (seudónimo: Santoamor)
Rosa de Sharon
Fundamento y edificio

Carlos Adalberto Fernández
Hace tiempo llegaste

Oscar Portela
Meditaciones

Carlos López Dzur
El atentado contra el rabino Michael Lerner del editor de la revista y Academia «Tikkum» / ensayo
After Attack on Rabbi Lerner's Home: What you Can do to Help? /ensayo

José Ramón Santana Vázquez
Textos / sin título

César Vallejo
El buen sentido

Pablo Mora
Madre
Miradla

Dianne Loomans
Reflexiones de una madre

Nelly Jo Carmona
Adentro

Gocho Versolari
Poetas como monos
La noche primera de nuestra edad

Fanny Jaretón
Sisueño

María del Carmen Poyo Martínez
Calles

Ian Walden
Santiago

Bitácoras amigas y recomendadas

La revista está abierta a colaboraciones en cuento, ensayo y poesía, que deben enviarse en word y notepad.

a baudelaire1998@yahoo.com

Gracias por visitarnos.
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Textos de «Heideggerianas» y aproximación de Carlos López Dzur a Martin Heidegger / Sequoyah: Homenaje a Martin Heidegger / Enfoque Heideggeriano a la Historia Oral del Pepino / Mi tesoro, el lenguaje / En el lugar del habitar / Las palabras prestadas / Logía, sacar al ente de lo oculto / Oración y vela del Loto / Kabbalah / Blog Judío

Saturday, April 3, 2010

Vermfrendungseffekt

a Moisés, «salvado de las aguas»

Siempre, aunque lo callé, supe
que una mentira flotó, que me largó de cierta tierra
que contuvo raíz y no era exilio y su amor
me pertenecía, me separó porque se inventaría
el espejo donde mi imagen no se toca
con el amor anhelado ni por quienes desean hacerlo.

Se interpuso un dualismo y yo lo siento
como distancia, como empujón brusco
que me puso en otro lado, al fondo de la fila,
en la hilera de quienes aparentemente
llegaron tarde, no sienten las premuras
por apáticos sociales, mediocres, inhábiles,
rivales de la sed de los curiosos
y el reino de los buscadores.

Todo el insulto del primero
hasta el penúltimo en la cola es para uno.
Así se funda el distanciamiento,
la alienación, este efecto desfamiliarizante.
Sospechan que uno no es de ese grupo
al que llegó. Y la historia es simple
tarde o temprano se sabe y te puyan con lanzas.

Agarraron una cesta de mimbre.
Te echaron a un río como si éste fuese
al estercolero que va hasta la muerte
y a ver qué sucede contigo.
Entonces, se juntan en corrillo a especular
en torno a lo que se esparce, rumores
de vida de un bebé hacia el río.
Que ya has muerto. Que tu madre confesó
su delito, que no mataría lo que parió
en la noche...pero te mató, que en el fondo te quería,
pero te mató, que buscó una o más alternativas
donde no parecía que había ninguna,
pero te mató, que malrayo parta a las matricidas,
que son madre de todos los efectos alienantes,
que ella te mató, y mira: ahora por qué
eres el último en la fila,
con miedo de hablar porque te sale
los nervios del dolor, te arrancaron
de un espejo y estás adeudado con lengua
que calla, tartamudeante, opaco y distante
ante el lugar que era tuyo, el más íntimo,
el más familiar, el que nunca te habría dicho
(por sólo ser judezno) que eres bastardo,
tu vida, error y accidente, casuística de azar.

A la cola, entonces, Moisés: al último recurso
para darte presencia
ya que no puedes ser ek primero
en un lugar ajeno que no es tuyo,
porque ella te mató...

... Y no spo cómo reunió las fuerzas,
él, Moisés el desfamiliarizado,
sangre judía de esclavos, él,
el cruzador de río, desperdicio navegante
tapado en la cesta de naufragio,
él reunió las fuerzas y avanzó a desmentirlos,
cansado de oír, ella lo mató...
No. No. No mató a nadie.
Está vivo. «Yo estoy vivo»..
Está en la ignota sombra del rincón
pero está vivo, carajo, nadie lo mató
si otrara le subieron a una cesta salvadora
y lo cubrieron con un paño de cotín
embadurnada de brea y barro
para que no sienta frío.
Y se fue y se puso en el primer lugar
de la fila y dio el discurso de su salvación.

2.

Oh, gente en fila, largamente suplicando algo,
yo soy el salvado de las aguas.
y ha de ser mi madre Iojebed
y mi padre un levita hebreo Amram,
al que tambié apodan Iekutiel
y él mantuvo escondido durante tres meses.
Me dieron tres meses de amor,
ahora lo sé,
no me ha matado nadie.
Si mi madre me hubiera dado a los soldados,
sí me habría matado y no sería mi nombre
«salvado de las aguas».

Gracias daré a Batía, hija del faraón.
Ella me halló en una canasta a la deriva
en el Nilo; allá me crió como suyo,
mamá, gracias, mamá Baría...
visitaré otra madre, profunda,
saldré del espejo, pero te quiero Batía.

Batía no sabe que su padre me sacó de mí,
me puso en laberinto, desfiguró
mi vida, me hizo un espejismo
de la muerte. El es quien manda a matar
a los judíos; él es quien del Nilo fluyente
forma un estercolero hacia la muerte.

Pero voy a dar gracias a su hija
y saldré de Egipto, con ustedes, sí,
con todos los que está en esta fila
para que le quiten un grillete o le pongan otro
porque son siervos en espera, en sóplica,
en paciencia, en esta anonimia
del dime y el direte, acusando a quien no saben.
No me mató nadie. Estoy vivo
y mi madre me dio de sus pechos tres meses
y me escondió de los infanticidas
y me metió en una canasta
cubriéndome con un paño de cotín
embadurnada con brea y barro
para que no sienta frío.


Del libro inédito Teth, mi serpiente

[* Vermfrendungseffekt:
el más recurso ideado en el Teatro de Brecht. El término alemán significa «efecto alineación»].

Wednesday, February 17, 2010

Indice: Heideggerianas




Heideggerianas


La echada

Nunca me ha gustado la caída

Logía, sacar al ente de lo oculto

Mi ser-ahí casa tiene

Rompiéndonos el corazón en los peldaños

El gran por qué

Incomunicación

El hombre que no oye su consciencia

El preguntante

Intemerata

Arma del delito

La habitualidad agresora

En la cura de lo mío me suplantan

Las simplificaciones

Cuaternidad

Lenguaje y palabra

La palabra más sutil

La pubertad de la palabra

El zorro intuitivo

Clínica epidemia de ciegas medidas

Desvío

El extravío de un eterno memorioso

Transpropiación del Acontecer / Ereignis

Percepción óntica

A Britney Spears

La echada y el primer amor

Sonríe a tu co-mundo

El evocador de la asociación originaria

Lourdes

Gegenwessen / El Loco

La provocadora

Schickung / Destinación

Verfallen / El Decaer

Los fanáticos

Convocatoria al Decir inicial

La caída

Angustia

La salteadora

La nada que me angustia

La hiena moderna y el zorro

Quienes se fueron

El evocador de la asociación originaria

Soledad en el hallarse

Urgencia que acosa

El ultraje

Putarraquería del habla

Los organizadores

Más allá del uso

Los valores engañosos

El ultraje de lo bello o la hermana otredad

Nosotros, los impuros

El suplantador de tu bien y tu cura

El zorro, filósofo de la sospecha

Zorrillos del ancestro

Comprender mis zorreras es mi necesidad

Tu lugar verdadero

Tén cuidado / Fürsorgen

Descobijado en la otredad pese al jolgorio

Un-zunhause / No-en-su-casa

Muérete, rival / Geschreibe

La selva oscura

No seas un pez en el fondo del pantano

Te hundíste en el Empíreo inmóvil

La danza de ser con otros

El impulso salvaje que traemos

Soy el zorro viejo y malo

Posesión de las zorra

Las vulpejas

Materialidad / Sachheit

Zu-sein / Habérselas

Vive el presente

Uno es un zorro viejo

Poemas zorrunos

¿Qué puede ese zorro?

El invocador

El invocador es tan sólo un adeudado

El alma abandonada

Provocación

Láctame


No es el tiempo de sustratos neuronales

Pertinencia

El zorro y la hiena

El Inestante, el Alguacil

Coencuentros riesgosos

La existencia es libertad

La palabra mágica y poética

Las palabras

La palabra malvestida

Bailarín del ritmo

El gorgojo vibrátil

A los hijos de Amitai

Don Nadie no quiere morir

Homicidas y cómplices

El animal castrense

El padrote

El culto al terror

Estoicismo verdadero

La libertad doliente

Ya no sé qué es amor

Los sofistas

Los peces y la novelería

Este amor fue higuera

Mi ser-ahí casa tiene

La pubertad de la palabra

La palabra malvestida

El odioso ser en general

¿Qué es el ser?


Meditación del ser

Das Momentum

Como si el espacio se llenara de mentiras

Dichas predefinidas

Descobijado en la otredad pese al jolgorio

De algo a algo

Como una uva pequeña

Los días tristes

Trae a la presencia

La hiena moderna y el zorro eterno

A veces la palabra no baila con cualquiera

Espionaje

Uno el apelante, ¿qué puede?

_______


Indice Actualizado / El libro de la guerra / Las zonas del carácter / Indce: El hombre extendido / Indice: Cuaderno de amor a Haití / Indice: Heideggerianas / Tantralia / Indice Actualizado / El libro de anarquistas / Teth, mi serpiente / El libro de la amistad y el amor / Indice: Memorias de la contracultura / Lope de Aguirre y los paraísos / Indice / Indice: Berkeley y yo / novela / Canto al hermetismo / GEOCITRUS: Carlos López Dzur / Levante el corcho y gane / El lector cósmico


Indice: Cuaderno de amor a Haití



Indice / Cuaderno de amor a Haití



Tragedia haitiana

Les dejo mi diario

Este impulso salvaje que traemos

Cuando hables del Trabajo

Las frutas

Cuando brillabas y eras rey de la forja

La antilla despreciada

Saque de cuentas

El por qué

La historia de un atorrante loco

Hatuey y el Guabá

El primer torturador

Cuando la compasión es tan poca

Este era él

Ofrenda sangrienta

Sin simpatía humana

Los chupasangres

Esperan al asesino con amor

Homicidas y cómplices

11 de septiembre de 1789

Los invasores, 1898

Desacralización del origen

Despedida

Soldado hacia la guerra, 1791

Acto compasivo y revolucionario

Aristocracia iluminada, 1804

Respuesta en Navasse, 1891

Ultramontanos


Un demonio llamado Henri

El templo de la libertad

El desafortunado

Manifiesto emergente de los carbonarios

El trabajador

Moral de trabajo

A cortar cabezas, a quemar sus casas

El altar contaminado

El cimarrón de ojos de fuego

La traición

Rezo del negro con picota

Agradecimiento

En vísperas del Tratado de Ryswick, 1697

El Pacto Gondra

La sangre se hizo llanto y soledad

La que viene

Lamento luctuoso de un padre

Informe del saldo

Repport final / Traducción

The one who comes / Traducción

L' une que viens / Traducción

Calculez-le! / Traducción







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