Saturday, October 2, 2010

Memorias de Genaro Eleuterio en el Pueblo del Que se Joda

«Nihilista es un hombre que no acata ninguna autoridad, que pone en duda y no acepta ningún principio de fe, por muy respetable que sea»: Turgunev

«Yo soy el espíritu que siempre niega, y con razón, pues todo cuanto tiene principio merece ser aniquilado, y por lo mismo, mejor fuera que nada viniese a la existencia»: Mefistófeles, en Fausto, Goethe

Desde una cárcel en la islita de Vieques, Don Genaro se ha apurado a recoger unos recuerdos, llevándolos a tinta, con una pluma que casi siempre está seca. Ahora es un preso común y, teniendo un quinqué por lumbre, en calabozo cuando no hay ni quien lo vigile, más es lo que medita que lo que puede escribir. Antes fue Escribano Real, le sobraba para tinta y pergaminos. Además, entonces, tenía muchos amigos, con los que podía lamentarse y echar puyas contra la misma reina Isabel II, a la que gusta llamarla Gorda Estúpida y, con amigos de la Milicia del Pepino, vociferaba que los grandes Generalazos de Madrid y otros puntos de España (más refiriéndose a Narváez, Espartero y O'Donnel), son recua despreciable de incompetentes, «seres antiheroicos» que adormecen a la nación en el Antiguo Régimen cuando el mundo se mueve hacia un modelo liberal. «Llegamos al último tercio del siglo XIX como los güevos del perro: atrás y como el culo, bajo el rabo».

«Sí. Es indecoroso, o vamos... incomprensible, que un hombre culto como Genaro Eleuterio se explaque con ese coraje», dice todavía Luis Chiesa, el ex-Alcalde que lo exilió a Vieques. Ha dicho, en varias oportunidades, que Don Genero es un nihilista y que lo tiene entre ojos.

«¿Qué nihilista ni qué ocho cuartos? Sé que es la palabra de moda en el vocabulario político de los Zares, pero no me aplique esos lexis, o discursos... yo sí le voy a dar los nombres de los nihilistas de Pepino... que no son muy distintos a los que sé de España»... sí, él daba nombres y habría jurado que, como él, pensaba Cebollero e Ibarra, sus amigos del Cuartel de Milicias.

«Nunca me gustó que hablara así sobre la Reina», le dice ahora a uno de ellos, sargento que se rajó de dar apoyo al Grito. «Es cierto que ella no tuvo dotes para el gobierno y era tonteja, siempre presionada por la Corte y los generales, pero ella da nos el trabajo... con la Regencia de María Cristina fue peor y entre los generales había rencillas y una guerra civil... todo fue mal desde que murió Fernando VII y Cea Bermúdez quedó como primer Presidente del Consejo de Ministros», recuerda en cambio que dijo a don Genaro.

«¡Por mil demonios, Chiesa! Cea Bermúdez y Fernando, el difunto, fueron el mismo tipo de escoria: absolutismo. Martínez de la Rosa fue quien abrió un poquito de luz, poquita luz en aquellos caminos tenebrosos de la ingobernabilidad dentro de la tiranía... Entiende, Chiesa, la verdadera luz la dio la Constitución de Cádiz, no esa vana bicoca del Estatuto Real de 1834... ¿Acaso no te gustaría que haya partidos políticos en España y que se extienda acá, a Puerto Rico?... Y paz, si acaso me insinúas que son los liberales quienes traen sublevaciones, si paz es paz... la trajo Álvarez Mendizábal».

Así hablaría don Genaro, antes que creyera que a Chiesa lo iba corrigiendo para el día en que se diera el cambio. Tenía fe en el Dr. Ramon Betances y en un par gentes poderosas en el Pueblo de Pepino y Lares y hasta pensó que Eusebio Ibarra y Manuel Cebollero, eran de éstos. Bravos contactos en la Milicia de la Junta Secreta El Porvenir...

Dándoselas de educador bona fide, Don Genaro los tomaba como oyentes y cómplices, mas eran veletas. Humos. Vientos arreciados en aras de choteo. Ellos, dos militares que apoyarían lo que él soñaba y sabía, por sus vías, que podría ocurrir en España ahora que Serrano, Prim, Pi y Margall, movían algo de hilos del liberalismo español...

Han sido listo los milicos locales. Por eso escribirá con tristeza que de héroes románticos pasaron a antihéroes. Sin embargo, en privado, ellos dos, Ibarra y Cebollero, lo azuzaban. «Díme, Genaro, cómo se mueve la política en España y que puede que pase en Puerto Rico». A fin de educarles, Genaro les habló sobre la crisis internacional que se observara en Europa, la Caída de Narváez, primer Duque de Valencia y ministro español y los sucesos de la Noche de San Daniel, y educaba en faenas, asuetos de aburrimientos, a este alcaldillo mediocre, sucesor de Joaquín Martorell.

Eran los días en que, por temor a alzamientos, la reina Isabel II de Borbón preparaba su exilio y el mediocre de Narváez apretaba las nalgas. Amadeo de Saboya husmeaba, desde mucho antes. El exgobernador Prim i Prat quería protagonismo; pero leer de estos laberintos las palabras escritas con hilos de plata era tarea de iniciados. Don Genaro Eleuterio López era uno de los pocos que sabía hacerlo y dizque, entre novelitas por entrega, desde España, le venían escondidas mensajes que eran sus prendas de gramática parda.

«Lo que ocurre en España en esta década de 1860 es lo mismo que ocurre en Rusia... Allá es contra el absolutismo zarista que se opone resistencia y la guerra se materializa con el terrorismo. En España el terror es canalizado con la acción de los generales. Vea la llamada Noche de San Daniel... Allá, en Rusia, la gente sufre y permanece en la miseria y la ignorancia. Con España ocurre igual; pero, de las arcas pública se derrocha el dinero para combatir en Trafalgar, Chile y Perú, o en hacer un ferrocarril desde Madrid al Irún, o seguir en los banquetes y la cortesanía paraisitaria... y hay crisis de liquidez en el mundo. Y el asunto es que en España, hasta el obrero católico, defiende la riqueza a la Iglesia y, peor cuento... al mejor de los economistas que fue don Alvarez Mendízabal, lo vituperan. Lo sacan del camino y todo cuanto propuso, con la alianza de José María Calatrava, con sus muchas conciliaciones necesarias, lo van tirando al olvido.... y mire usted ahora la resultante crisis, decenio tras decenio. Ni se han cumplido y sustentado las reformas económicas en el ejército español ni en la hacienda pública ni se prosiguió la desamortización de los bienes de la Iglesia católica. El fin del desconteto entre partidarios liberales ni conservadores persiste y es gran parte por la culpa de esa tonteja gordiflona...»

«¡Alabado sea el Señor! que no se te quema la lengua, Escribamo. Con razón, Francisquito Lugo y Pablo de Rivera me dice que eres un nihilista, que no tienes fe ni acatas autoridad alguna... Que eres como el renegado Salec, descrito por Cervantes en
La gran sultana...»

«No, Chiesa, no. Estoy diciendo que hay que abrir paso al progreso y la democracia. Que esta obediencia isabelina, en España, ya no tiene sentido. Y es la causa de la violencia. Ella terca haciendo mollero con Ley Sálica... La Noche de San Daniel no tiene sentido. Isabel II como pretexto y marioneta de los generales no es útil. España requiere un sistema de parrtidos y un pueblo con derecho universal al voto... ¿Cuántos decenios, ya idos Alvarez Mendízabal y Calatrava, necesitaremos antes que estalle la próxima guerra? ¿Es mucho que estos dos jóvenes uniformados se instruyan sobre la política? ... porque puede que sean Prim, Serrano y Topete, los que vengan mañana y sustituyan a los enviados por la follona estúpida que ni pinta ni raspa!»

Y siendo que Don Genaro se aprovechaba de su vejez y su sapiencia, para no respetar con sus palabras a la hija de Don Fernando VII y María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, Don Luis le preguntó si es acaso partidario de Carlos María, cuñado de la reina y enemigo de sus causas.

«No, Chiesa, no».

Juró que todo lo origine una tercera guerra carlista y alzamentos campesinos (como los dos originan con sus tercas propuestas) merece su repudio. «Ni con Isabel ni con Carlos. Ni isabelinos ni carlistas. Me repugnó el Alzamiento en San Carlos de la Rápita y la Sublevación campesina de Loja, aunque sí entiendo más al veterinario Rafael Pérez y su movimiento en defensa de la tierra y el trabajo y es que los carlistas y la Reina Boba están llamando a la Muerte con sus voces y, nosotros en las antillas, cruzados de brazos...»

Y Luis Chiesa, perdido el temple, exclamó al fin: «¿Y qué quiere que hagamos si Isabel es quien manda y si no mandara ella, ¿quién si no Carlos?»

«Pues te diré: Existe un principio de soberanía popular. Que el pueblo mande y con su voto elija... Si quieres, inventa un pueblo para una Reina Boba. A éste no lo llames Fuente Ovejuna, ni tampoco El Pepino... aunque sí, hay de esos especímenes que llamaste los nihilistas. Mas yo no soy uno de los que mencionara Francisco Lugo y Pablo de Rivera... esos nihilistas ya no son los mismos que confiaban en el positivismo de la ciencia, venga su altruísmo comteano de Francia o Inglaterra. Ya ni siquiera están encorajinados, con el liberalismo intelectualista. Ya nada de nada bueno... y es por eso que estoy triste. No son héroes románticos que van en apoyo del pueblo y hacen suya su causa... Ahora no van a ninguna parte. Van al Casino, a los gallos, a jugar baraja. Van a las casas de jíbaro jincho, a seducir arrimadas... Son fríos cínicos. Deciden voluntariamente el fracaso de sus vidas y sus pueblos. No creen sino en velar güiras. Sus discursos son perversos, sin melancolía, antiheroicos, criminales incluso... Están allí, donde hay un chorrito de licor y barajas y se reúne una juventud incrédula y descorazonada, con Vasallo y Martorell a la cabeza... ya no creen en nada. Se van a poner a aplaudir lo que se cueza en España y la desangre mucho más. Cuando eso suceda van a decir, que se joda, que se joda todo. Que se joda...»

De El Pueblo en Sombras / Carlos Lopez Dzur

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NOTA: Tras la secuela de Revolución de Septiembre de 1868 y el Pronunciamiento de Prim, Serrano y Topete, se origin efectivamente el exilio de Isabel II y una rebelin en Pepino y Lares. Reprimida, el Escribano Don Genaro Eleuterio Lopez es deportado a Vieques y se hizo obvia la traicion de los dos militares en que confiara, Ibarra y Cebollero
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Friday, October 1, 2010

Corrieron a Nikki


Por Carlos López Dzur

[El cuento siguiente, «Corriendo a Nikki», está basado en los siguientes hechos, objetivamente comprobables. Meg Whitman, quien ha invertido de su bolsa 119 millones de dólares en su campaña electoral, lo que representa un récord histórico en gasto de campaña en Estados Unidos. tan pronto lanzó su carrera por obtener la gubernatura de California despidió a la empleada doméstica, Nikki Díaz Santillán, quien a su vez ha presentado una demanda con la Comisión del Trabajo para buscar que se le paguen salarios no cubiertos, así como el kilometraje cubierto en sus actividades.

Díaz Santillán fue inicialmente contratada para limpiar la casa de la pareja por US$ 23 la hora por un máximo de 15 horas a la semana. «Consideramos a Nicky como una amiga de la familia y estamos tristes al conocer de su acción legal», dijo una vocera de Meg Whitman

La empleada despedida aseguró que en conversaciones le pidió ayuda a Whitman para que pudiera regularizar su situación migratoria, lo que le fue rechazado por la multimillonaria. «Me despidió como si yo fuera un pedazo de basura. Cuando se lanzó por la candidatura me aviso que estaba despedida y ya antes le había pedido que me ayudara a arreglar mis papeles y como respuesta sólo me dijo No te conozco ni me conoces», dijo la inmigrante, entre sollozos, durante una de la serie de ruedas de prensa en que ha aparecido esta semana.
a Nikki Diaz Santillan

«It's not about what the law requires, but what decency demands. When someone comes into your home and takes care of your children, the obligations go in both directions»: Susan Estrich
Ya que usted me azota con su escoba, me dice 'gata mentirosa' y me lanza a la calle, usted que ha sabido por seis años que soy inmigrante sin documentos y aún así, esmerada en lavar su ropa, llevar y recoger sus niños de la escuela, ya que me corre, no lo haga diciéndome criminal, o traidora, o sugerir mil abusos de confianza. No diga que puede que yo haya interceptado un correo de Inmigración que advierte que no soy empleada fiable. Es como decir que yo le robo sus cartas.

No diga usted que me ha querido como si fuera miembro de su familia extendida y que está dolida, en este año de elecciones, cuando gasta más de cien millones de dólares en oponerse a una aministía y querer un alto cargo público. Y usted hace seis años que sabe que mi tranquilidad ha dependido de algo como el espejismo de creerme 'segura', donde su partido me odia por no ser lo que digo: residente permanente, autorizada.

Despídame con la dignidad que merece una empleada buena y eficiente. ¿O qué, tiene una queja verdadera? Si no, no diga: «Nikki Diaz es como de la familia»... puede que yo si diga que lo soy. Yo sí les quiero. Usted no. Nueve años es más que suficiente para que me conozca mejor y, sin embargo, dice que puede que yo haya interceptado un correo que no vino a mi nombre. Si en eso miente hoy, mañana dirá que he robado...

Han sido nueve años para que se convenza que no soy ladrona. Ni asesina. Ni malintencionada. Nueve años que he luchado para que mi inglés, o mi acento, no sea el pretexto para que usted me despida. Todo cuanto he hecho en su casa respeta su derecho a acumular fuera de su casa su fortuna de billones de dólares y, para que su consciencia se descargue, un poco con mi complicidad que es la que toma cuidado por el bienestar de sus hijos inocentes. Los he querido como si fueran propios. En fin, no creo que se me deba juzgar por lo que diga una 'agencia de empleo'. No crea que haya mejor autoridad que buena fe entre nosotras.

Pero me ha corrido. Me echó a la calle...

Con una 'mica chueca', me inventé el futuro, ser empleada fuera de hostigación y sospecha. No fue con usted en mente que se fraguó esta ardid a la que llama hoy engaño premeditado, tración de la gata mentirosa. Forjé mi mica para cualquiera que admitiera el principio: Digno es el obrero de su salario, digna la oportunidad de trabajar para quien lo quiere.
Es que soy un ser humano con necesidades, no quiero que se me regale nada. Quiero decir: 'Compré estas bragas. Este alimento. Pago este lugar en que vivo. Y todo con mi trabajo'.

Estar calificada para trabajar y ser honrada es más valioso y meritorio que el que una vez entrara al país sin documentos. Todas las presuntas legalidades de la ley migratoria, tales como sus condenas, son sinsentido cuando lo más evidente es que soy la persona útil que, con amor, sirve al prójimo. Despídame con la dignidad que merezco. Dígame 'gracias, empleada buena. Gracias en nombre de mis hijos. Gracias por lavar mi ropa. Por cuidar mi casa'.
Y, después... sea sincera. Diga: 'Tengo con usted un problema inesperado. No es nada personal, pero involucra un principio público. Si quiere verlo así, es conflicto de intereses».

Lo sé, señora. Usted ha invertido $100 millones de su bolsa personal en gritar al mundo que hay que deportar a indocumentados, que no cree en ningún sendero legalizador para los inmigrantes. Escuché lo que expresa usted en las campañas de radio y TV, ahora que se postulara a la Gobernación del Estado. Y llegó la hora en que en su casa soy indeseada. Mas no diga que me se sorprende de mi actitud criminal, o traidora, o sugiera mil abusos de confianza. Usted lo sabe, desde hace 6 de los 9 años en que le he servido: «I am an illegal and you need to fire me». Si usted debió despedirme, «as soon as you found out», se le hizo tarde.

Sea honesta. Colin Powell admitió que emplea indocumentados; pero él no quiere despedirlos. El es honesto y sufriría al hacerlo. Usted no. Ha sugerido que me corre por gata mentirosa y dice que me quiere, como si fuese de su parentela. Sin embargo, no me da ni las gracias, me saca de su camino como al gran estorbo y se monta en una escoba de gran hipocresía y me azota todo el camino que lleva hasta fuera de su casa.

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HISTORIA PEPINIANA: CARLOS LOPEZ DZUR:
Notas sobre el magisterio en Pepino desde principios del Siglo XIX al XX / Literatos, poetas y narradores profesionales de San Sebastián del Pepino / Cartas de los lectores a la Página sobre Historia Pepiniana / Pepino: San Sebastián / Unionismo y anexionismo en Pepino / Don Jerónimo Ramírez de Arellano: poeta regionalista y baluarte de la pepinianidad / San Sebastián del Pepino: Convocatoria de Estudio / A 70 años de Bajo la sombra de un pino / Máscaras en Pepino / Convocatoria a la Historia del pepino / Enrique y sus aventuras / Los tipos folclóricos de Pepino y la cultura popular e histórica / De la época de oro del muñocismo al elitismo renovado / La Familia Segarra, López de Victoria y Su Conexión Histórica Pepiniana / Páginas históricas de Carlos López Dzur / Don Victor Primo Martínez / Don Primo El Caballero / Los tipos folclóricos de Pepino y la cultura popular e histórica (2) / Biografías de Pepinianos / Eladio Scharrón / Los Alcaldes en San Sebastián del Pepino (1800-2004) / Alejandro Alers / Evaluación de un pueblo puertorriqueño: La visión de Juanito Rosa Méndez / Comevacas y Tiznaos / ¿Deseoso de aportar información? /

Thursday, September 30, 2010

El hada de la Noético / Canto al hermetismo


La madrastra

¡Cree en mí, hijo de los ancestros ulcerados,
cree en mí, víctima pobre del aporreo inmisericorde!
Yo soy la madre verdadera que te guarda en su regazo.
No la madrastra bajo el zambombazo del fide perdiforum.

Ella te lleva al hedonismo crudo y al nuevo paradigma:
la podredumbre nihilista, la apatía, el hermetismo
que oculta la violencia y el odio del hombre
contra el hombre, la explotación
sin la mínima esperanza.

Ella es la que dice:
«Yo te doy de lo que tengo,
si me esperas, si me obedeces, si te adhieres
con paciencia, aunque yo esté ausente».

Todo el tiempo está diciéndote:
«Tú no sirves.
En la inacción fatalista nacíste. En los limbos
de la marginalia, tendrás algo,
pero, espera…

Desde un objetivismo mecanicista
te enviará a los migajeros, con un par de zapatos
y un manifiesto de esperanzas huecas».

¿Vas a creer a esos educadores verbalistas,
a esos emisarios de la burocracias
que sólo te ayudan cuando admiten el temor
a tu odio, o tu violencia, a tu amenaza?

¿Creerás a la Madrastra que al dar
unos zapatos creyó haberte dado todo?
¿Toda la atención que necesitas,
todo el proceso de comunicación
para que seas, en común y en acuerdo universal,
parte del Sueño Americano?

*

El Hada de lo Noético

No hay un ‘pienso’, sino un ‘pensamos’:
Pablo Freire

Tengo el polvo de las misericordias,
además del ungüento del dolor neutralizado,
la grasa de las bendiciones, el talismán
para el hueso restaurado; yo doy la noética
de los cielos abióticos.

La bestia venzo,
la maldad destruyo. Ato la voraz demencia
de los dominadores. Acabo las doctrinas
de los ultramontanos.
Desangro el imperialismo
de oligarquías financieras venecianas.

Me cago en la Donación de Constantino
y los normandos… Yo soy el Hada, lo Noético.
Mi palabra es Yo Pienso, aunque tú me corrijas
y me digas: «Pensamos».


De Canto al hermetismo / Carlos López Dzur
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Indice: Canto al hermetismo / Carlos López Dzur / Grumpy Pope / el Malhumorado / Racismo bioquímico: Canto al hermetismo / Parte III: Las ideologías subjetivistas / Canto al hermetismo / El Sacerdote miserable / Canto al hermetismo / ¿Qué daría yo por hallar unas pilas? / Cuando uno tiene un país que sufre / Mi huésped y yo / El quisiera vivir / Indice / Cuaderno de amor a Haití / El pueblo en sombras / DOSSIER CARLOS LÓPEZ DZUR [TROZOS POÉTICOS] / El guerrero que viaja conmigo / Yo soy el caminante secreto del instinto

De El Libro de Anarquistas / Carlos López Dzur


El quisiera vivir toda la vida para dar
a los Abram de su comarca,
a los herederos del sol,
las manos de attar,
la esencia de las rosas.
El quisiera llevar los rayos de luna
a la tierra astral y vital de las sodomas,
pero no será de ese modo.

Lo besará la muerte.
Evitarán a golpe de traiciones
la bondad de todos los milagros.

Desde una cena, le tenderán una celada
con pan de levadura.
Y con vinagre, en vez de vino,
restregarán su boca.

Lo crucificará un paradigmático suicidio
en nombre de la Historia que maldice a sus poetas
y atropella a sus profetas más hambrientos.

El escuchó a Eliseo, temeroso de los sirios,
y protegió a Ezequías contra Senaquerib.
El dio a Agur la moderación de sus deseos.
Estuvo en la paciencia de Job
y fue en la lealtad de Peniel para Jacob.
Al suplantador bendijo con una paradoja.
Premió a la viuda inoportuna por su perseverancia.
Fue carpintero entre los humildes
y pescador de almas perdidas
y pastor y zapatero y exorcisó
cada tipo de naufragio y limbo tenebroso.

... pero lo van a colgar entre ladrones
porque se atreve a llamarse a sí mismo
el Cristo, Hijo del Hombre,
Dios hecho carne, primogénito
de la creación, pan de vida.

El desafió a los escribas
y a los sabios autojustificados en santidad
les llamó sepulcros, ciegos de grandes ciencias,
baturros, chantajistas, cagatintas, embusteros.
El cambió los esquemas a los ortodoxos.
Por eso tendrá su última cena.

No volverá a comer del shabat de la alabanza
entre los vivos ni probará los vinos la sustancia del deleite
con sufridos y golpeados.
No darán a que él pruebe ni sopas de lentejas.
Ni un mendrugo; antes le cortarían la lengua
o sacarían de cuajo sus dientes;
son capaces de hacerlo.

A su muerte se nombra el Escarmiento,
el Calvario, el Nuevo Orden protectivo
para que otros no se atrevan a imitarlo.

*

Prerequisitos para emular la última cena

Si usted quiere tener su última cena
o ser suicida, en sentido crístico y sublime,
si la fama y la prebenda
y la cuenta de banco y su prestigio en magazines,
muy citado, es lo de menos para usted,
si quiere su calvario,
sea sincero ante su apostolado.

¡Hable sin miedo!
Atrévase a ser el último antes que el primero.
El mundo está ya abarrotado con muchos
billies (grahams), jimmies swaggarts,
gente que inaugura a presidentes
y consultan a cada instante la venta de boletos,
el mundo está muy lleno de tembladores
y mayorías morales, virtud acartonada,
ministros con amantes y secretarias, putarracas,
escritores de religionismo y bazofiadas
metafísico-iluminadas, milagreros
que con bribonas chantajistas cingan
(se van a gozarse y a reirse a escondidas
en lo secreto de santuarios y moteles),
que no hacen falta más de ellos.

No sea uno más.
Muera para ese mundo vano.
Sea mejor un salvador auténtico.
Defienda a desahuciados, marche en las calles
como un vil comunista de los viejos,
váyase a Guatemala y vea 36 años
de matanza fratricida,
financiada con dinero americano.
Vaya a Chile y sea testigo de Allende asesinado
y con él, la democracia verdadera.
Vaya y escupa a generales, predíqueles.
Son mataindios, torturadores, matoides
y demónicos capos de la droga...

Fíltrese por túneles, vaya a Tijuana.
Sufra entre indocumentados.
Cruce el desierto y lleve agua.
Recoja osamentas secas
de niños y mujeres, pollos abandonados.

Mire a los rostro de las madres de desaparecidos,
a esposas de abandonados, a herederas de dolor.
Limpie las mejillas de ellas,
aún lloran en la Plaza de Mayo,
Aún están vacías sus alacenas.
Vea a los niños de las calles
(saciados de thinner en las alcantarillas),
pero hambrientos, huérfanos, maltratados...

Confirme cómo están las prisiones:
llenas de juventud traicionada, cholos,
negros, golfos de una pobreza que desafía
todos los rezos de los blancos y piadosos.

Vea que no es fácil vivir con el salario mínimo
y pasarse la vida refraseando versículos,
con un placer vacío que, en el fondo,
no tiene certidumbre ni agonía.
Los papagallos rezan y los venados saltan
por el mismo motivo que ellos.

Ante esos payasos del púlpito, no se hinque.
A sus generosos sueldos y grandes movimientos,
the revivals
no contribuya más ni con centavos.
Están impecablemente vestidos y apantallan,
pero son cizaña chapucera,
filfa, levadura, sepulcros blanqueados,
hedientes en su fondo interno.

*

Cómo se hacen los milagros

Haga milagros de optimismo.
No se quede en la sombra del rincón,
acobardado, dése por completo,
cuando tenga que elegir si la guerra es moral,
si es justo matar los inocentes
por quitar un estorbo del camino.

Cuando no tenga una piedra
para descansar la cabeza soñadora,
repita que el incógnito Príncipe hecho de pan
y complot de suicidio, también conoció
las aguas dulces, las tuvo dentro de sí
como valor, como esperanza y rito.
Con fe conjuraba montañas,
abría los mares; la oración multiplicó
los peces, reinvindicó la vida en la sustancia.

*

La consciencia de los culpables

¿Dónde se ha ido Dios? ¡Yo os lo voy a decir! ¡Nosotros le hemos matado, sí, vosotros y yo! Todos nosotros somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido obrar así? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hemos hecho cuando hemos separado esta tierra de la cadena de su sol?: Federico Nietzsche

Habrá quienes te escupan nuevamente
y te pidan las nalgas. Ellos duelen menos.
¡No hagas caso, la traición que duele
es la que dice...
Maestro, hermano amado...
y, a tu espaldas, te escarnece,
clava su puñal trapero
y deforma lo que has comunicado.

Déjalos en sus gotas
de nunca-amor-adiós hasta siempre,
que los sumisos de obediencia
y piernas largas renquen en la calle.
Que les duelan sus pasos.
La bestia rubia también tiene que morir.

Sigue tú como el terco que avanza
y siega, sin cegar, y pón tu aroma de Attar
donde ellos su mera podredumbre expiden.
Déjalos gemir, con úlceras propias
a sus culpas; no dejes que vuelvan
a patearte los riñones; asume Tu Dolor.
Que ellos asuman el suyo.
Ellos son los asesinos.
Tú sólo eras un sol y el horizonte.

*

La cruz del poeta

¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? ... ¿No es excesiva para nosotros la magnitud de semejante acción?: Federico Nietzsche

Sacaré del madero mi cruz de poeta
y la llevaré por el mundo:
«¿No véis oscurecer
cada vez más, cada vez más?»
De una retaguardia de piadosos transmundistas
seré la burla, sujeto de su Olvido, ya que el olvido
también duele y revienta, iré adelante no
como Simeón, el Cireneo, que no lo olvide él...

¡La cruz es mía!
Besaré a las rameras que ninguno procura.
A ellas lavaré sus pies, han sido fieles
al placer que satisface, a los nobles apetitos.
Animaré a los que tienen por inquietud
la bancarrota, sumaré alegrías
como ceros a un cheque y que lo cobren
como audancia millonaria, con riquezas
de atman-buddhi, sin menor cuantía.

Echaré mi red a la mar, no pescaré fascinaciones.
Quiero dolores que sean como perlas
y que valgan la pena
y ostras que hayan sido heridas por el sol
no por residuos del estanque.

En la casa del luto, levantaré al que duerme.
El trabajo es alegría, tapiaré los sepulcros
del que muere en el bolsillo cada día
y del Seol de los miserables
haré miseria y lanzas que visiten
sus costillas; ellos han de ser los frágiles
entonces y los dolidos y explotados
los robustos de piernas largas y ágiles
como las niñas campesinas
de los bosques.

De: El Libro de Anarquistas
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Las ilustres embusteras / Canto al hermetismo


El sacerdote miserable

No, descanse usted, sacerdote miserable,
agitador de consciencias, yo lo comprendo.
Soy el hada inclusiva. En mi caldero
hay lumbre de consuelo,
material mágico del pueblo.

Con mi varita encantadora despierto
a los que duermen en la insignificacia
de su consciencia pobre, su anemia moral,
su intelecto corrupto. ¡Animo, hago
que vean belleza y rumbos los valientes,
los más tercos que obedecen al mandato:
¡Regresa, justamente, a la hora que te diga!
¡Todavía no es el tiempo de los cambios!

*

Los ilustres embusteroas

… porque el mundo de los virtuosos embusteros
es un puñal filoso; si les tientas, indiscretamente,
te matarán, a mí contigo. Cuídate, Cenicienta,
expectadora del mundo: pueblo que de sujeto
te vuelves una cosa en las manos de extraños
y de las propagandas extensivas, dizque auxiliadoras.
La libertad existe, pero sólo en el fondo secreto
de las almas, sólo donde el amor comienza.

Del libro Canto al hermetismo / Carlos López Dzur
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El fantasma asesino


Desde que murió su madre, la niña tiene graves problemas de sueño. Apenas anochece se le observa inusualmente soñolienta y se mete en un laberinto de fantasmas. Madruga y parece drogada, con un largo letargo. A ella ya no se la envía a la escuela.

El padre viudo no sabe que hacer sino pedir cooperación de todos y a ella que supere el miedo. Entre otros hijos, ésta no nació tan agraciada. Le han metido en la cabeza que es enfermiza y fea y, realmente, son celos de sus hermanastras. Se pelean el favoritismo del padre que les queda. La envidian porque la 'Otra Madre, la muerta' es la razón por la que tengan una mansión como ésta, un estatus social de gente adinerada. El era un muerto de hambre cuando ellas nacieron. La otra madre, la muerta, lo hizo padre bueno y rico y le dio: «A esta hija tonta, miedosa, soñadora», como dice su primogénita, conspiradora como la madre que él divorció.

Todos los detalles sobre los eventos que la niña sueña han fortalecido por años su idea descompensada de culpa. Es ella a quien caracteriza la carencia de méritos y, sobre todo, salud y belleza. «Las otras son normales y bonitas». Ella, la menor, odia soñar y no puede evitarlo y, en consecuencia, apenas en el atardecer, cuando le dan unas vitaminas, entra por ese pasillo hacia una 'choza', donde se observa que ocupa el camastro, como si se la castigara. Lo alumbra una luz de quinqué. Tras la puerta, una vez que se acuesta con obediencia que no comprende, oye murmullos. A ras de piso, observa siluetas y niebla a veces. Ahora, desde que murió la madre suya, las hermanastras comentan que la soñadora está loca y que su propia madre en sus delirios de enferma lo decía.

Nunca desearon acompañarla ni a la esquina. Creció así ninguneada, sin amor filial, sin otro apoyo consolante que la difunta. Aunque divorciado, con la custodia de sus hijas, la otra vive irresignada, al pendiente del marido que perdió por sus infidelidades, finalmente indisimuladas por los dos. Aún él no le suelta todo el dinero que la «ex», infiel, esperara tras la 'separación', una vez lo arropó con el mal ejemplo de su devergüenza ante sus cuatro hijas.

Y uno de los fantasmas, que la soñadora nunca alcanza a identificar con sus detalles, es quien más rumora su magismo en los sueños. Sabe, sin embargo, que esa mujer es... Ella... ella... Y auque no acaban de encararse, la supone la peor adversaria, creadora entre sombras de división y recelos. Este odio de sus hermanastras, tirria entre su padre y ella. Ha sabido que su madre y la mujer fantasmal discutieron en vida. Eran enemigas en secreto. Lo infiere del sueño antes que éatw se haga muy olvidable, pobre en sus claves lógicas. Lo supo, en la vida real, no en sueños, aunque no lo dijera nadie. «Esa mujer sólo se fue en apariencia. Su fantasma no se largó ni cuando su madre la sustituyó, admitió hijas que no eran suyas y puso su fortuna por el amor al padre que ellas necesitan, pero que lastima a la pequeña, descreyéndola. Ahora, desde hace tres años que falta, ninguna tiene madre compadecida y diligente. En conjunto, todas entraron en crisis. No hay dirección ni dicha en una casa tan rica, donde no falta otra cosa que amor y diálogo.

Tan tensa se ha puesto la situación en el hogar, con la niña con disturbios oníricos que extraña a quien fue su única fuente de amparo y cariño, que el padre ha pedido tregua a su ex-mujer y al sicólogo. «Ayúdame a comprenderte, hija», le dijo, compadecido al fin, de la menor. Ella lo despertó, con gritos, con su peor pesadilla.

La ex-mujer ha llegado. Como quien oye campanas de bienvenida. Y quiere parte del botín. «La casa porque nunca me díste nada». Ha querido quitársela siempre y que la herede a sus hijas. «La casa no es mía. Entiéndelo. Es, por promesa de voluntad y por ley, herencia de la menor de mis hijas, ¿qué? ¿No lo entiendes?».

La soñadora les esperó en la sala. Ya está tranquila. Esta visita es sólo para confirmar lo que ha venido soñando. «Ha de ser mi última pesadilla», les dijo a todos.

«¿Qué dices, hija?»

Están reunidas las otras hijas y su madre nuevamente, algo que el padre despechado antes prohibiera (herido en su orgullo porque ha confirmado que su-mujer no sólo le fue infiel, inagotable en sus lujurias). Lo ha sido con cada amante que ha tenido a distancia por años, desde que se divorciaron. ¿Cómo llamarla 'puta' sin ofender y lastimar a sus hijas? La infiel se autojustifica. «Porque tú me engañaste y tuvíste a esa hija con mujer rica, menos hermosa que yo». Ojo por ojo. Entonces, a 15 años de su infidelidad, también ella se fue a cazar hombres y entregó a sus criaturas. «Que las mantenga ella, quédatelas para que no me estorben».

De la cazaforturna son las mayores, «hijas tuyas, amante fracasado, y peor aún, mediocre y pobre». El la acusa, aunque ha sido muy negligente al tomar decisiones con respecto a ella. Ha sido miedoso. No le gusta el escándalo. Es lo que dice.

«Cuando estén todos presentes, papá», alegó la soñadora, «te diré lo que realmente me lastima».

Llegó la esperada («la puta», piensa el padre) y entró en materia al punto.

«¡Ajah! ¿Eres la enfermita? ¡Pero si eres preciosa, encanto de niña! ¿Quién es quién te ha llamado zonza y fea? ¿Alguna de mis hijas?»

«¡Usted y todas!»

«No yo. Es la segunda vez que te veo en la vida».

«Usted nunca se ha ido de la casa. He soñado que es usted quien me ofende. Su fantasma me ha hablado desde la cama donde urde cómo explotar cada marido e indisponer las hijas que abandonara. Usted suelta más veneno a distancia que un pulpo. Usted la choza a oscura de mis pesadillas».

«¡Ah... ah, ah... qué malcriada y agresiva, ahora sí me desconciertas con tu imaginación!»

«¡Usted es la víbora que yo temo!»

«Es la primera vez que te veo y te hablo y ¿me tratas así?, ah no! Estás más enferma que lo que creí... ah, ah...»

«Padre, ayer amargó la vida a mi madre y hoy chismea... Y ese 'ah, ah, ah', es el eco de los fantasmas cuando se meten en mi sueño... No lo dejes aquí, papá. Que no vuelva porque me encerrará en una choza y nos pondrá a dormir en la miseria. Yo no estoy loca, padre».

La súbita convicción de la acusación asustó a todos. Los progenitores no acertaron a rebatirla. Cierta es cada una de las conjeturas. Piensa ellos, desde sus consciencias, que el divorcio fue amargo. Innumerables y accidentadas las separaciones cuando eran esposos y canallas. Ella propuso arbitrariedades por no dejarlo libre y cobrarse caro su abandono.

«¡Encárala, padre! Tomáte ahora el tiempo. Ha sembrado el odio a la distancia y me tiene atrapada. Libérate de ella».

«¡No le hables así a nuestra madre!», se quejaron las hermanastras.

«Cállense, fantasmas, hijas del abandono y... ¡Usted es la que habla con ellas, hijas abandonadas por usted aunque les cita a escondidas, y me quiere quitar la casa y la herencia de mi madre! porque, como familia, ella fue la rica y generosa... sólo mamá dio el cariño a todas y lealtad a mi padre... échala de la casa, papá. Es ella, el fantasma. Pregúntale por el veneno que trajo para mi madre, no fue medicina... Yo sueño con veneno cada noche. Fue veneno lo que a mi madre la fue matando; pregúntale cómo cita a sus espías y pervierte nuestra servidumbre... Anoche sentí que mi sueño me libera».

Dos semanas tomó que se iniciara una investigación perital sobre el homicidio por tres años irresuelto e ignorado, la urdimbre de su venganza; la madre de la soñadora efectivamente fue envenenada. Dos meses después, el fantasma estaría en cárcel y el padre se reconcilió con su «chiquilla fastidiosa». Ahora respeta a quienes sueñan la realidad profunda, pese a que la comunican con lo pesadillesco.

Al fin, él pidió perdón a su nena loca. Y las otras, sin merecerlo, adorando a una asesina, una cazafortuna y una puta. Fue el padre quien así lo gritó para que pidan perdón a la soñadora.

2007 / Microrrelatos
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Saturday, September 25, 2010

Tres cosas que se olvidan y se malagradecen




1.

Hoy, 5 de abril, yo sé que la gente tiene sus faenas,
ajoros, zozobras de sobrevivencia,
y por ellas justifica su profunda carencia
de consciencia histórica.
Todo se saca de la memoria para no sentir
ira, culpa, gratitud por los valientes,
para no sincerarse y ser mejor persona
con el prójimo.

Yo no voy a culpar, este cinco de abril,
a quienes el día de hoy no repasan el hecho
de que un tabaquero inglés, bastante mercenario,
pionero, quizás mundial, de la industria del tabaco
se llevó a una pobre indígena, la vistió de mona
y se casó con ella, para exhibirlo como un cartel
de propaganda viviente y hacer su lucro
echando bocanadas de humo a su lado.

De hecho, los Walt Disney's del mundo
hablan sobre, lucran, tergiversan en torno a
la pobre Pocahontas, hija de un cacique
de la tribu Powhatan. Supongo que si él pudiera
hablar para el presente, no para 1614,
estaría echando madre, maldiciendo ese día
en que el tabaquero John Rolfe de Jamestown,
Virginia, se llevó a su chiquilla,
para hacerla propaganda de cigarros
y no traerla jamás. Puede que como otros virginianos
de esos que fuman Slim Parliament Slims o Salem
o Marborough, terminara dándole una patada,
embarcarla pa'l carajo y que se muera en el viaje
el día que ella dijera: «Tengo nostalgia,
quiero ver a mi padre».

El hecho es que ella murió camino otra vez
a Virginia y supo lo que hizo cuando se fue:
evitar una guerra, admitir un matrimonio
con un desconocido. para que blancos e indios
no se enfrasquen en guerra y el mercader
de almas y cigarros hiciera el negocio lucrativo
de tratar su corazón como a un cigarro,
fumarle la colilla y tirar de nuevo
a los mares.

Pero la gente no agradece que ella sea
un símbolo de paz y no de humo,
una verdadera Madre de la Patria
(porque amó la convivencia entre culturas
más que a sus propios huesos,
¡ay, bendita Pocahontas!
si supieras cómo han tratado al indígena
desde que te fuíste; un poco más y lo exterminan
al punto que no quedaría ni un especímen
para sus campos yreservaciones).

No voy a culpar al hombre de hoy
(pero sí le digo ingrato, a decenas de generaciones
que desde 1614, te olvidaron y preservaron
el dicho: «El mejor indio es el indio muerto».




2.

Un día, como hoy, gentuza como esa,
rednecks les llaman, se asustó
porque en decenas de ciudades el negro se echó
a las calles, quemó llantas, edificios, hizo añicos
vidrieras y comercios, porque mataron
a Martin Luther, el pacifista negro,
alguien que tenía un corazón como el tuyo,
Pocahontas.

Sí, desde el 5 de abril, año 1968, estremecieron
el olvido, la ingratitud, la cómoda impunidad,
la falta de consciencia y dijeron a los blancos:
«Agradezcan, cabrones, que hay gente de paz
en medio de su insolencia y su racismo,
gente que da la vida, organiza, educa,
restaura los valores con que ustedes se limpian
sus reverando anos, anglicanos, calvinistas,
luteranos, católicos y protestantes de mierda».

Agradezcan que Martin Luther King Jr.
no está en la droga, en la pandilla,
en el comercio político de guerra
y esa escoria moral que llaman ustedes
el neoconservatismo, mentís
a lo mejor que se abre paso en este pueblo,
un poco de democracia representativa
e inclusión, derechos civiles
para el más oprimido.
«Agradezcan, cabrones, porque enseñar
con esta ira es peligroso, y pone en riesgo
la vida de los inocentes».




3.

«Matthew was an optimistic and accepting young man
who had a special gift of relating to almost everyone»:
Matthew Shepard's father

La pequeña nota, de apenas cuatro líneas,
sobre Pocahontas en sacrificio de paz por los Powhatans
y los blancos de la colonia de Virginia, se puso
en la edición del diario de la tarde
porque es el año de intenso cabildeo
por las tabacaleras y el consorcio de los Estudios Disney
sacó sus muñequitos que frivolizan de plano
la traviesa y romántica Pocahontas.
Ahora posan de multiculturales, amigos de lo diverso.
No la rememoran, sino tergiversándola, haciéndola
tan ñoña y tan pendeja para que no luzca
con dimensión política, potentemente madre de la patria.
Todo lo diseñan en pos de cancioncitas
y estribillos de duérmete, nene.

Y, en ese diario, hoy también, en fecha
fdel 5 de junio, año de 1999, se rememora
con breves líneas que un joven estudiante
de la Universidad de Wyoming fue torturado.
Se le asesinó cobardemente
por los patanes Russell Henderson
y Aaron McKinney. Ya el primero fue convicto
con dos perpetuas, pero el segundo se evade
y tiene una coartada, porque las novias
de estos asesinos no han aprendido a mentir
lo suficiente. Vacilan, temen, com esos juegos
canallas del miedo ante el chantaje.

Puede que no se mencione otra cosa
(por morbo, afán de escándalo) que la prensa se permite.
La víctima fue homosexual
(sí, gay, maricón, amanerado, como quieran decirlo),
pero también, más significativamente,
fue un ser humano, con consciencia política,
representante ante el Concilio Ambientalista de Wyoming,
con gran pasión por las causas de igualdad,
pero, a gritos de maricón, lo ultrajaron,
desbarataron su cráneo, le dieron una docena
de cuchilladas en el rostro. Y quedó en coma
y, en tal estado, que no se le pudo salvar
ni con médicos chinos ni milagros.
Ni con todas las vigilias de velas encendidas
a lo largo y ancho de las calles de Laramie.

Dos hombres lo llevaron a un área remota,
a punta de pistola lo robaron.
Practicaron las cosas que se olvidan
para que no se hablen: tortura y ausencia
de valores entre los hombres blancos, enfermos,
machistas, homofóbicos, cobardes...

¡Pobre Matthew, te voy a recordar
por los que olvidan a las pocahontas,
a los martin luthers, a los malcolm x,
en los 5 de abriles, año tras año!

No me eximiré esta vez de culpar a esos
dos asesinos. Es demasiado reciente tu muerte
para que yo olvide, ejemplos que se desagradecen
como tu vida, desde 1995, año de tu excursión a Morocco,
reconstruyéndose de la homofobia del mundo
que desde entonces te hostigara,
deprimiéndote, sujetándote al pánico,
a tí que sólo deseaste un mundo armonizado
como el soñado por la india Pocahontas,
como el soñado ante multitudes por Martin Luther,
asesinado a la postre.

Leo la prensa. Busco las cosas
que se olvidan y se malagradecen.
Héroes o mártires. Por los que se dicen cansados
para dar un lamento, leo,
por los muy entretenidos, rememoro
y hasta culpo a quien no habla claro,
e ignora el fundamento y cree que la vida
es un jardín de rosas, cuando están los homicidas
en faena, los corruptores en ventaja,
los forjando impunemente su reino.


5 de abril de 1999 / El Libro de anarquistas

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