Sunday, March 30, 2008

Indice / Novela / Berkeley y yo

Berkeley y yo es una novela sicológica, filosófica y poética, escrita por Carlos López Dzur. Narra la historia de la adolescencia y juventud de «Pirri», un jovencito de la clase alta mexicana; repasa eventos vividos junto a su hermana (Caterina), su primer amor (Cèline), su contradictoria relación con su amigo (Jeremías Campas), quien es su rival amoroso y, sobre todo, da cuenta detallada de los seres invasores que llama Vampiros, Pájaros Negros, Demonios, Don Nadie y otros apelativos, que sugieren su gran problema: la esquizofrenia que prácticamente le induce a la soledad, a una breve reclusión siquiátrica y a su fracaso como estudiante, pese a su inteligencia sobresaliente.

La narración de López Dzur nos lleva, poéticamente, a su mundo de fantasías, su religiosidad, su deseo de liberarse de las obsesiones. Y, finalmente, al recurso de imaginación que utiliza el personaje para darse alivio: cometer un crimen, ritual liberador. Descúbralo usted al leer estas páginas que sirven de marco para un análisis filsófico del subjetivismo absoluto.

CAPITULOS

1. Exhortación al Yo


2. Manías


3. Don Nadie


4. La dicha imposible


5. El evocador de Aisha


6. El Padre Sol y la experiencia esofagaria


7. El exhibicionista y el arte


8. El suplantador y mi interrogatorio


9. El regalo


10. Rodeado de vampiros y odio


11. Meditación sobre los árboles


12. Dios y la soledad


13. El cielo y el suicida


14. El suicidio sentimental


15. Jonás y la Ballena


16. El arma homicida


17. El sepelio de Jeremías, el rival


18. La coneja de pilas y el gamobio


19. Dormir con el enemigo


20. Agonía filosófica


21. La promesa


22. Los pordioseros de ultratumba


23. La redención y el gamobio


24. El payaso y el Ser


25. Después del ultraje homicida


26. Ella y yo


27. El señor que dice pendejadas


28. Una última observación sospechosa


29. El silencio está lleno de voces


COMENTARIOS SOBRE LA NOVELA


... Idealismo versus materialismo. Sancho y don Quijote, Marx y Hegel, el filósofo de la praxis y el escolástico metafísico, el ser y el pensar, la metáfora y el misticismo, y demás derivaciones, torcimientos y desviaciones.Retomando la premisa antes expuesta, la novela del máster Carlos López Dzur, Berkeley y yo, se inscribe en esas dos concepciones del mundo. López Dzur ha escrito una novela con un enfoque auténticamente filosófico. Con la peculiaridad estilística que tiene la palabra (dixit Bajtin, al referirse a la prosa literaria) y a través de una forma autobiográfica ficticia, haciendo uso de una riqueza lingüística y, además, sin otorgarle concesiones al realismo literario que registra vidas acartonadas, el autor nos ofrece una obra que retrata de manera dramática el conflicto entre el ser y el no ser; la rivalidad casi esquizoide que enfrenta en el personaje principal a su «vergüenza cartesiana», su «arjé» berkeliano (es decir, un dios subjetivado) por una parte, y la cobardía de no aceptar como determinación del espíritu la existencia del mundo sensible; un debate interno de la conciencia «superyóica» del personaje protagónico, adiestrada e indoctrinada para adorar falsas representaciones y fetiches abstractos, creados en los talleres, aulas, oficinas y cubículos de la gran vanguardia pequeñoburguesa que vive y sobrevive gracias al patrocinio y orientación del mecenas Yorch Berkeley, cuya filosofía ha renacido como «paradigma neoliberal y globalizador» y que se vende o se endosa como «estrategia del éxito gerencial», solo aplicable en el campo de la «meritocracia competitiva».

López Dzur publicó recientemente en páginas electrónicas esa última novela suya titulada Berkeley y yo. La estructura narrativa de esta obra tiene un valor poético y asimismo está dotada de una semántica del pensamiento que invita a la reflexión: Ektor Henrique Martínez, profesor universitario de Literatura, crítico y poeta.

* * *

« ... 'No tiene ningún mérito pasar por la vida sin vencer al interno rival'... Y el nuevo mundo por venir será dado a los justos, el adán cadmón, un hombre aparte, capaz de embriagarse, y dar a luz a la sabiduría, y al verdadero gozo de vivir, un hombre sin pretensiones, ni soberbias, ni ánimos por alcanzar lo infinito, un hombre conforme consigo, porque ha vencido al verdadero enemigo... Un ensayo para detenerse a pensar, y a reflexionar. Muy aleccionador»: Panyu Damac

Thursday, March 6, 2008

En el lugar del habitar




La Alétheia juega en el Hen y en el Lógos, es decir,
en el preyacer que unifica y reúne. Juega en la idea
y en la kainonía de las ideas, juega en la Enérgeia, en
manifestaciones decisivas del ser: lo Uno y
lo reunidor:
Martin Heidegger

Aquí está la Energía infinita, luz inagotable del cosmos,
reuniéndose en una décima parte del destino,
esfera en sombras uncida al animal humano.


Un ser vivo que trabaja tiende a llamarse hombre
porque vive en Malkut. La historia lo quiere recoger
con manos brutas, disponiéndolo a explotación y consumo.

… haciéndolo sobrevivir desde desde su thymus,
rebajándolo al nivel de las constantes
de la materia prima que incluye todo:
sus pies en la tierra, su corazón en lo divino,
su éthos modulado por técnicos, cínicos
mortales que lo muerden y maldicen…

You dirty tyke, tú perro pulgoso,
apenas en tierra y anhelando el cielo!
Y uno, en la malaventura, atravesado en los golpes,
espera en la Gracia retraída, cuadrantes primordiales
del ser y salvaciones, en guiar a los mortales
por la Puerta, donde todavía Venus embarazada
sale de la mar y es nuestra madre y esposa
y hermana y la ramera en la esquina y la fuerza creativa
de la imaginación, más generosa que el placer de vivir.

Uno cree en habitar y proteger y hallarse a Venus,
sea quien sea, ornato humano u harpía,
y se atraviesa y conspira la cotidianidad
como el peor emplazamiento que instruye
y compromete la mejor noción de alma
y de ser vivo, pues uno es la persona.
Uno es Malkut, cayendo con la muerte,
en este juego de tener-que-ser.

Puede que no se esté quieto, nos va el ser
en este siendo, en esta violencia y crisis de meditar
la preontológica verdad de la morada y la tensión
entre Espíritu y la mitad de la tumba anticipada.

2.



Merops’s Son: One who thinks he can set
the worlds to rights, but he can’t. Agitators,
demagogues, etc, are sons of Merops:
Ivor H. Evans


La Verdad del ser debe ser entendida como
Claror del Ser [Lichtung des Seins]:
Martin Heidegger

Antes de habitar los yugos / yugas / de mi tierra,
también fui auriga; yo había buscado un calvero,
un bosque desbrujado en el No-Ocultamiento,
lejos de Léthe, y estos rumbos torcidos de Potnia.

En las cercanías de Tebas, jugué a-tener-que-ser
esta voluntad de marchar, con los pies en los suelos,
apegado a Malkut como la Potnia-patria,
lo histórico y concreto. Soy hijo de Merope,
el vástago de Sísifo. Glauco, el Auriga.

Etica originaria fue la mía, yo puedo en mi derecho,
puedo, aunque se diga que no, y el mundo se me oponga
y culmine yo en desastre con mis huesos.

Otra vez quiero viaje a la Bóveda Celeste,
por el recuerdo de esas formas de lo real,
lo sabio y verdadero y protegeré el espacio abierto
el tópos de Claror, mis yeguas en el establo
de lo disponible y lo que es mío.


Sepan, hijos de Corinto, herederos de Belorofonte,
aprendan filisteos, tebanos y espartanos, presentes
en el a priori de lo ente y las Constantes del hombre
provocado, yo soy el Auriga de Mí mismo.

Y ninguno reducido y rebajado, como zóon-logon,
contaminará la esencia de lo que deseo: Que no coman
de la yerba que enloquece mis caballos, que mis yeguas
sean ejemplares, pulcras, dulces y obedientes.


3.

El Gesellschaft nos denigra. Una comunidad mercantil,
mecanicista, por racionalidad tecnificada e impura,
tiene la Potnia-patria por voz y me provoca.

Pero: he dicho, quiero mi alma liberada
y el mundo enfermo merece no la Bóveda Celeste,
una pira que los tome por cadáveres, el holocasto.


En comunidad afectiva, por lo Divino vivo.
Organizo mis sentimientos y emociones.
y me queda este deseo: la Areté, el alma
bien alimentada, la Voluntad Obediente,
renovar el plumaje del ave que en mí canta.


Bajo el horizonte de la Presencia impura que se oculta
mientras yo sea el auriga, diré: Yo puedo, yo mando
y mis yeguas serán vírgenes, potentes, ágiles.

Oirán mi voz, obedecerán, ganaré la carrera
del Gran Viaje hacia lo alto de la Bóveda del Cielo
y el Claror del Ser. Y me oirá mi rival, Afrodita.


4.

En el lugar del habitar que Glauco, el Auriga,
llama Gesellschaft / Sociedad, ya pocos buscan
el otero y el Claror / ahí / de su Ser.
Se ha secularizado el alma / cuerpo,
pero, en la duplicidad social, la voluntad
orgánica o mecánica, prolifera con sus homicidios.

Con carne humana, Glauco alimenta sus yeguas
mientras condena lo artificiosamente cobarde,
instrumental y elitista que es el mundo,
la sociedad que aborrece.

La Energéia se ha vuelto actualidad
y la Actualitas, realidad efectiva
y, al final, esta objetividad, de las yeguas
desastradas, encabritadas, por la yerba
que mastican y que enloquece.

En el lugar del habitar, la ciudadanía triunfó
sobre lo humanitario, Glauco también se muere:
el Auriga de Potnia quedó solo y maldecía
la comunidad legislativa y represiva de aquel mundo
que empozoñó a sus yeguas, en la fuente de Afrodita,
y dio a comer la hierba mala de Hipomanes.


Lo han aislado. Han tapado los caminos
hacia ese sendero de universo, quinto mundo,
o morada de regreso, donde el sentimiento
o la base originaria, primitiva, de su ética funda
la comunidad cooperativa de la reparación.
O todo se torna a la venganza.


5.


No te quejes, Auriga de Potnia.
Tú simplemente fuíste un hijo de Merope.
Un ciudadano en la ética del ímpetu,
hijo de la afrodisia del deseo.

Demagogo agitando alas de voluntad
a gusto, tu caprichoso afán por una estancia
en lo localizante, y quedaste a mitad de tu proceso,
ir y subir al carruaje, espacio tiempo psíquico.

No te aflijas. Otros viajes te esperan y volverás
porque siempre se regresa por la senda de Alétheia
con un ala rota y coces en los riñones
y las yeguas furiosas que te comen vivo.
No en vano existe la Puerta de la Muerte.

Deja que la muerte sea libre y te muestre sus cosas,
el futuro; te fuíste del presente, creciendo;
la muerte te ha enseñado lo inmanente.

No has quedado inconcluso, Glauco.
Ninguno podrá robarte tu morir,
pero sí tus yeguas vírgenes.
Mira que a donde va el alma, no va el cuerpo
y, ¿quién eres tú, sino un hijo saturnino
de los tiempos mortales? Separado de lo inmortal
por el olvido, ubicado en tu puta-Potnia-patria
en cercanías de Tebas, en carne-puesto a merced
del Cuidado, porque, ¿quién es Afrodita?

La cura misma. La cura de tus yeguas y caballos.
Tu madre de Asiyá, lo real-visible, del Olam.
Tus cuarenta años en Potnia son tu peregrinación.
Y en chozas temporarias y endebles cabañas,
en la Sucá, habitaste antes de salieras del desierto
en busca del Calvero, un santo lugar de tu habitar.


6.



Baruj Atá Adonai, Eloheinu, mélej haolam, asher
kidshanu bemitzvotav vetzivanu lashev basucá…
Del Kidush del Sucot




Bendito eres Tú, Señor, Nuestro Dios, Rey del Mundo,
que nos has santificado con tus preceptos y nos ha ordenado
morar en la Sucá:
Bendición del Pan de la Sucá

En el tiempo de regocijo es cuando bendecirás Mi Nombre.
Zeman simjatenu, vesamajta bejagueja.
Del meditar de tu habitar me harás ética, confesarás
si estás agradecido y si el compromiso de tu creer
es perfeccionar mis protecciones.

Acoge mi Cielo, mortal. Ya has acogido mi Tierra,
¿pero qué de Mis Divinos? ¿Qué tal de las Tres Madres
que te lo han dado todo para enriquecer la Cuaterna
y el Agua, el Fuego, el Aire y los mortales?

Sin ellos, ¿has de llamarte Mélej, el rey?
Aún en el desierto, te dí el agua, la esparcí
para que el sudor se lavara, aligeraras el paso,
bebieras de mi esencia; aún el maná te alimentó
y el soplo del Viento Solano te dio del claro
de su Oriente y, por causa de ese viento,
dijíste:
La vida es buena y vale la pena
confiar en sus caminos de aventura y maravilla
aunque pensemos que perdidos andamos
en las diásporas y en los peregrinajes.


Yo, Mélej, te dí el comienzo y el final:
¡el Eterno recomenzar y el retorno!
¡Cree en tí mismo, en lo impredecible de mi Caridad,
pese a la dureza de las pruebas en el mundo!

Alójate en el potencial ilimitado de tu Espíritu
y en la espontaneidad inherente a cada momento.
Seré como un menorá encendido y una rama
de palmera y mirto y sauce, sostenidas en tus manos
por causa de regocijo; seré tu estancia…

Soy Quien coordino y venzo las distorsiones
de la consciencia, ceso las almas sicostáticas
y sano el yo que vaga, perdido en su corazón
por los desiertos, o como autómata en la hecatombe
de las discontinuidades, de su mundo y su mente.

Yo, Mélej, circulo los tiempos, y me aparezco
en medio de tus ansias como un Viajero
con hatillo de útiles para tu superconsciencia.

Observa que soy la causa sin causa de tus alegrías.
… pero antes canta con inteligencia mi locura
y sé honesto. En las relaciones asimétricas
de los hijos de Merope, no participes; no definas
la muerte fuera de la vida, porque para el no-ocultamiento
son los Divinos y, para no-retraimiento, la Verdad.

Reúne la Cuaterna, no cosifiques el Ser.
Ni lo sagrado tengas por menos; no otra cosa
es el lugar de habitar, la estancia en la Sucá
en la Memoria Profunda del Desierto.

16-09-2002 / Teth, mi serpiente


Vírgenes verdaderas





Temibles son las niñas del pantano.
Las que son brama perpetua.
Llenas del calor del trópico.
En la cuaja de la tarde
se van a ríos profundos.


Van por tentarujas, no de seres
enfermos, densos, de pasiones.
Van por las cabezas inmortales
que no han sido cortadas con tarrajazos
de hienas de uniforme; van
por los que saben líarse a la culebra
sin cuchillo y chafarotes
.

Del libro Teth, mi serpiente

5. Afrodita




Afrodita: diosa de la vegetación y la doble base
de toda vida, los dos principios, el masculino
y el femenino:
Angel María Garibay


Aquí, en la vitalidad de mi ser, es donde más te urjo.
Tus ríos siento en mis venas. En las charcas
te encuentro de repente y miro la Luna
y ante una roca de carbuncio lito. Entonces en tu altar,
sacrificas demonios rojos que anduvieron conmigo.


Todas las primeras hiedras que encontré
en mi camino son tus pisadas. La gran concha
del mundo necesitas. No sólo la espuma de Citera
te alimentan; todo el que sigue tus rastros, Amada,
se enamora; sea cualquiera su rango entre los dioses.


Te alimentas de gozo, ya lo sé. El amor es tu fuerza;
La fertilidad tu alegría; la belleza, tu divina locura.


En la estancia de los seres mortales,
también gravitas, Cipris, y sobre lechos de pieles
de osos y leones, al pie de Monte Ida,

largas noches de placer das al elegido.

Engañaste al cojo antes
y después que contra tí hiciera burla.
En una red, se te puso cautiva, pentalfa lujuriosa.

Te humillaron las que de pudibundia viven
y los que, por venganza y celos, se creen
los dueños de tu alma
y de tu libertad y tus secretos.

En las aguas de Pafos te limpias y vuelves virgen
y en la Novena Esfera, en medio de las gónadas
del hombre, combates Tres Traidores y preparas
al Ego para que muera contigo.

5-09-1998 / Teth mi serpiente


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Zain / Síntesis dialéctica

La insurrección compone muchas
de nuestras sinfonías:
Néstor Barreto,
en Legión: Poema pánico


Y lo llamé Zaín, mi Espada.
Y lo desnudé para que fuera al encuentro
de la Amada, frente al Arbol de Cinco Frutos,
Mis Sentidos, semejante en gloria a los suyos.


En el árbol lo hallarás. Junto a él

mi Amada que se enrosca y declara:
Mi fuerza son impulsos primordiales
de Compañía, unidad de los polos opuestos.


Mi Serpiente copula en Shejinah como Zaín
ha de hacerlo en mis jardines terrenales.


Un regente de Mercurio lo observa, un ángel
de Géminis que flota, espión, en el aire.


En los Enamorados bendigo mi pacto, la Unidad
por los siglos de los siglos y hago que desaparezca
todo encubrimiento y vestimenta indeseable.


Como a niños, Soy yo quien los visto y los desnudo.
Equilibro sus consciencias cuando les atraigo
y les doy por disyuntiva: Armonía o Desamparo.


2.


Todos los pares de opuestos, por antagónicos
que parezcan, son complementarios


Desnuda todo pensamiento ante Mí,
en particular, la opinión de que alguno es,

en la pareja, mejor al otro.

En subconsciencia de luna y mujer,
dí la impulsión al moviento,

amor al placer, a la vida natural.

A los pares opuestos destiné a complementarse.
En carne troqué el polvo, en onticidad fueron
Mis Hijos de Adama primero que en espíritu,
y la ideación fue mi regocijo.

Zaín, habla cariñosamente a la mujer que está
ante el árbol de Mis Cinco Frutos: mírala porque
en subconsciencia se esconde, se activa y urde.
Sin embargo, nada hay más hermoso que ella.

Su voz ya, de por sí, es dulce; sus pies, sus dedos
y su tacto, más ligeros, más suaves, más acariciadores…
Antes que, con Espada de juez, discrimines,

entiende que con sus cinco frutos te probaré.

Con sus cinco sentidos, complementaré sus actos.
Juzgaré sus pensamientos.
De modo que rodéala y háblale con cariño;
oye y mira, Amante, porque ella es parte
de mis paisajes y multiplicidades formales.


Oyela, Zaín porque aún lo que mis pájaros cantan
es deleitoso. Bésala porque su boca es sabrosa
como todos sus frutos… ¿no dije al
«pueblo mío,
ve y oye»;
acaso no dí fleromonas,
atracción química, a las simples criaturas?


Aún a ti, pueblo mío, doté de olfato
para que tu ofrenda sobreabunde de olor grato,
¿Acaso no llama con su olor la abeja reina a su macho?


En la subsconciencia de hembra, la desnudez
no será vanidad, así saltará la cuica y verás
sus posaderas, sonrisa en labios.


En desnudez, conocerás la espada con que discriminas,
Zaín, tu autoconsciencia, Zaín. Recuerda pues,
ante mis ojos, también estás desnudo.


3-06-1994 / Teth


Todo-Nada

Todo proviene de la Nada, del dónde oculto, Ain.
Ninguna cosa ha podido dejar al Ain Soph. El principio
de tu existencia es Ain, Kéter… Debes saber de dónde
provienes y a dónde vas:
Tratado de Avot


Quien es lo Sin-Fin, el Todo-Nada,
el principio de toda inteligencia en lo inmanifestado,
no te dirá Aléjate, tampoco dirá:
Acércate
antes del parto del Reshimu.
A la Llama interna, Shin dijo vén.


Y en la unidad de lo Eterno está el carbón,
la esencia de lo cambiante.
Al Cambio (Shinui), lo inalterable de Havaiá,
con voz de espíritu, para el neshamá humano
se dijo acercáte, y tén entonces los ojos puros
como Abraham, Isaak y Jacob,
porque 400 mundos de placer divino
disfrutarán en Mi Porvenir y 613 fuerzas
puse en cada Rostro, el tuyo en particular.


23-04-1994

2.

Cuatrocientos metauniversos, moradas selectas
conceptualizan la realidad de mi Corona.
Enigmas son de mi Gozo. Con espíritu de Schiloh,
Elohim ha seleccionado al morador.
Lo separa de la esfera de la Multitud,
de la onticidad de los útiles.
De las pasiones de los vivos.


El ser divinizado escapará de las aguas.
Elohim mismo es el pescador.
El que corta el prepucio de maldad
estraga la materia plástica y, por igual,
la bondad. Ain Sop el mundo es
para que tu ser sea puro entre lo puro
y vayas al viaje, a lo Sin Fin, y no sea
otra tu distracción, sólo la unidad y el servicio
en la resplandeciente Luz.

3.

Pragmáticamente hablando, la poesía es uno
de los pocos recursos que tenemos para rescatar
la individidualidad que se hunde en el fango
del materialismo:
Extor Henrique Martínez

The poetry of earth is never dead…
John Keats


Al glorioso Sol de la Tierra, camino hacia Malkut,
con su luz manifiesta, lo ví. El niño desnudo
sobre un caballo blanco galopaba.
Miles de flores rojas quedaban a su paso.
Incontable humanidad esperaba por él,
el portador más simple de inocencia.

Con la imagen del Niño discerní sabiduría,
restauración. Naturaleza y Arte proviniendo,
no de exaltada animalidad, sino de espíritu
y centralidad autoconsciente de Energía.
Aún así, al verlo sentí miedo.

Tarde o temprano, hay de querer matarlo
y ojalá se sepa / o pueda defender.


3-06-1994

4.

Porque él no es una efímera victoria de lo bestializado,
por el decurso mútiple de la Eternidad. fue procesado.
Su corazón percibe el Tiempo, ese tiempo inmóvil,
que no le dio mañas de reloj de horitas fijas ni los artilugios
que desesperan. El dijo: Existo porque quiero.

Y no es accidente del fracaso ni el dolor lo afana
Su tiempo es perfecto y como hojas de un libro
se comprimen y lee como de infinitos planos paralelos.
A donde quiere él va. En cada época se presenta.

Su cuerpo elige, su habitáculo, modelo de realidad,
entiende con su sabiduría. Es un viajero que
al padre externo, darwiniano, va por vida secuenciada;
pero aún es más. Mentalmente, conoce el universo
y el origen, sabe lo que tiene su extremidad
en el futuro y escarba en tiempos negativos
y aterriza en realidades fluídas, trascendentes.


8-06-1994 / Teth

Tierra mía


Matría, patria, te buscan los amalecitas.
Enemigos míos son. Condenan tu hembritud.
Se transforman en ácaros, en pulgas
que te comen el útero, que buscan el cobre
en el fondo de tus minas y cordilleras.


Quieren prostituirte y hacerte cascarón
y tikkum, residuo de mundos
de vasijas rotas y vestíbulos demónicos.


A tus enlaces los llamaste santos,
pero con doctrinas de la muerte
te dan besos de Judas. Te afligen.
Te venden en esquinas de piratas.


Te incendian en Arecibo, San Juan,
San Germán, Añasco.
Te bombardean con doctrinas falsas
para que se destruya el Estado Nacional
y soberano de tu Altar en la Tierra.


Amada mía, estás llena de ladrones,
ganapanes que por monedas
te machetean el alma
y te vuelven la crédula de las proclamas
de Miles y siervos de los Imperios coloniales.


De Teth, mi serpiente

Hijos del fin de siglo

Mi deber es inclinarme sobre la angustia de los hombres, de la que he decidido curarlos: Saint-Exupéry

Ahí vienen, con la pierna de más o alguna pata rota.
Judaicos narigudos, chatos o aguileños con inversos respingos.
Vienen o están llegando tus hijos, Siglo, marionetas
que no hallaron para sí quien mueva sus cordeles.


Tus hijos de la angustia, baleados en la espalda,
traicionados en la guerra, arrasados en las calles,
bombardeados desde el aire; tus hijos que preguntan
si ha de ser por su fe que salten al vacío.


Tus kierkegaardianos amantes sin nadie que les ame,
tus desesperados por amor como Larra(s) tardíos,
tus intensos culpables, remordidos en celdas,
con cicutas siberianas por alcoholes, a media copa
de comerse el suicidio. Son tan dostoyevskianos,

y como padres e hijos, por edad escindidos,
por nihilismo contagiados y enfermizos.

Otros a colgarse narcísticamente del ombligo,
llegan o llegaron y desde colmenas celianas y balcones,
se les mira, bohemios a media, vulgares por completo.
Ahí vienen, sospechosamente metafísicos,
los herederos de Quevedo. Vienen de la crisis general
del fin de siglo dizque para inaugurar su vitalismo triste,
casi tango, o desarraigo denso, sin bolero.


Y, anacrónicos, asoman y les importa un bledo.
De la Guerra del 14, con definida noción
de imperialismo, se presentan y maldicen el hambre
lo mismo que al anarco y al sindicalismo;

el rico es más rico y el pobre más gritón y jodido.

¡Qué mucho sufre el hombre por causa del salario!

y, al final, fachos, individualistas por consenso,
esquinados, represivos, persignados.
¡Amargos! odiando a Dios, la familia, la patria.

¡Qué asquerosa, desde Praga, la escena de la angustia,
la avanzada de tanques, la voluntad quebrantada;
qué íntimamente duele a los rilkeanos y a Kafka
y al que probó tu sopa lentejuna, Kierkegaard,
y se inventó el gusano, o algún tamaño bicho
que salpicara el caldo… ahí vienen, Pirandello,
personajes sin padre, huérfanas voces sin autor,
tus hijos, mugre Siglo, calendario pindoncho
y sin pudor para entes anhelantes de ser,

buscadores perdidos (¡sombras de orfanatos!)
unab vívida insensatez los maldijo o los parió

y un carajudo y lujuriado nihilismo los trajo!

¡Cómo son mustios por causa de su frustrada plenitud!
¡Qué estúpido afán de hasta querer ser dios
por hambre de absoluto, qué pasión más inútil!
Joseph K es el primero que ha llegado, Saturno,
padre del karma jodido, y del laberinto donde irá
y de las muchas leyes que aún lo persiguen;
tener ansias de diablo y Dios y democracia

y capital y puta burocracia y no saber
quién entrampa primero. O quien da la libertad…


De este proceso injusto nunca sabrás el por qué,
ni qué delito... Llegó un varón. Es absoluto y fino, Siglo,
mira quién es, o escupe, burócrata del siglo, porque quiere
buenos ciudadanos y viene meticulosamente vestido,
con el corazón al revés y habla de progreso

y futuro y orden nuevo y ya llegó, disparó
la primera pendejada, al recordar: «El patriotismo
es mi Dios». ¿Qué hago padre? ¿Lo recibo?

Abrele paso, Siglo. Vienen, vienen... ahí.
No todos son tullidos ni parecen tristes, amargos.
No todos con manos sucias se llegan,

o con náuseas se exhiben; pero, renquean.
Vienen con una pata demás, o el corazón
a sus pies, herido...

8-12-1995 / Estéticas mostrencas y vitales

Wednesday, March 5, 2008

Voy a buscar un poquito de la noche





La fe significa no querer saber qué es verdad… Probablemente, sólo me dejé llevar por una percepción que es interpretada muy a la ligera. Realmente no debería pensar y sentir así, más cuando mi vida en estos 25 años de existencia han sido bastante cómodos e incluso dulces. ¿Por qué esa visión? Quizás vivir en un mundo completamente egoísta, hueco de verdaderos sentimientos. Es como si la calidad hubiera desaparecido de entre nuestras vidas: Friedrich Nietzsche, en: Oposición al pensamiento

Como tú, amigo excepcional, *
comido por mil pulgas de desconfianza crítica,
voy a buscar un poquito del desamparo de la noche.

Dejaré el Agora, la plaza, el paseo de las moscas
en la esquina, la riña de la objetividad que me circunda.


Voy a entrar en un poquito de la noche
y dejar en sus cómodos sillones a los que temen a la muerte.
Es difícil hacer frente a las penas, es más fácil
soltar las carcajadas, o echar mil maldiciones;
pero, la noche es descanso, soledad en lámparas,
paciencia que nos cierra los ojos.

Como tú, amigo excepcional, voy a salir
al campo donde están esas mujeres latigadas,
con pies ligeros, que parecen que vuelan
y partir junto a ellas. En el ansia, procuraré
mi voluntad, mi fértil devoción y mi ternura.

Hay una noche sagrada y ciega
como el vino y una traspuerta por la que ya
no entra nadie de este mundo, Dioniso la tiene
tan cerrada; la razón la tiene tan prohibida;
pero es un poquito de la noche que yo amo
(aunque no sepan decirlo mis palabras).

Tal vez explique, cuando más ebrio esté,
por qué es El tan repulsivo, ese dios / esa fe /
ese cosmos / en que yo creo, por qué pega tan duro
y saca de sí las cáscaras; las deja esparcidas
como estrellas bajo el firmamento.

Voy a buscar a ese primitivo de mis soledades,
ese átomo inicial que he llamado el Eterno retorno,
ese frío original que, al final, entrega la frazada
y el calor asfixiante de los días.

Voy a buscar un poquito de la noche
porque este show de sociedad mediocre,
egoísta y hueco, se ha vuelto intolerable…


De Estéticas mostrencas y vitales


* En realidad, este texto no pretende ser un homenaje a Federico Nietzsche, poeta y filósofo tan incomprendido y mal citado, sino una referencia a la «noche de la fe» y el triunfo de la «Gran madrugada», a las que él se refiriera en algunos escritos. La fe es nuestra noche más sagrada, hasta cierto punto nuestra derrota como buscadores de una verdad. La noche es el misterio de una búsqueda de Verdad / Fe / Certidumbre, / mas no ya en la seguridad epistemológica y presentativa, sino en agonía. Los adoradores de Dioniso / Baco romano / se intoxicaban con el Vino, en aras de un cierto éxtasis que les uniera con Dios / la Naturaleza, cuya fuerza primordial, en constante movimiento y flujo incesante, se asocia a la música divina y su ritmo. En la cultura griega, llamada «ditirambo». El hombre poseído por esta música nocturna, por estas jornadas de búsqueda intuitiva e intoxicación interior (vino sagrado), danza como loco.

Según interpreta Nietzsche en sus escritos sobre los cultos dionisíacos, «transformado por su visión, puede reírse de todo cuanto hay establecido por la razón de los hombres, porque ha visto que debe sufrir y que no puede hacer nada por evitar el dolor. Se le revela que éste es inherente a la vida». Este es el aspecto de mi amigo excepcional (Nietzsche) que trato de recoger o contextualizar en este poema, para que no se crea que «con la muerte de Dios», «su Dios ha muerto», quedó en él un hombre sin fe y sin verdad.

En la noche sagrada

La fe trae consigo el saber; al saber contentamiento.
Sin el saber y la fe, el alma está perdida.
Krisna

Tú me díste el licor de esta fuerza pura
que me tiene en el gesto exaltado de la orgía, *
siguiéndote en gritos de una fe sin nombre,
en pos de tí, ciertamente,

para acabar de tragar el desamparo.

Dioniso, mírame en la fe que aún no sabe a dónde
es que me llevas. En finitud tenebrosa me filtro
por los montes de agonía; rapto de espera.


No me sé soltar de las amarras;
mas hoy controla tu poder matriz, la Noche
y la potencia dionisíaca de lo vivo y visible.
Me tienes en tus manos, atraído, sumiso,
roto y descosido, en cuerpo de ansiedades.


Tú me contraes para que quepa en el ojo
de tu Aguja Celeste; me empequeñeces
para que sangre mi espíritu tu canto al infinito.
Obsérvame. Que en la noche sagradan aguarda
el gran deslumbramiento y tus interacciones.


En lo profundo, Tu núcleo del que escucho
un eco de paideía, la visión esencial
todavía no armonizada en mis tambores.
Orbitaré las estrellas de tu aliento,

Voy a lograrlo. Voy a sumar mi látigo.

Volcáme sobre ellas, pero con alas
de tus gravitaciones para no perder
el agathón, tou ontos to phanótaton,
«lo que más se muestra (lo más resplandeciente) del ente». *


Que bajo el soplo tuyo no se deslumbren mis ojos
ni pise otros raseros que no sean los que da
Tu resplandor en la noche. En la noche de luces.
Temblaré como un electromagno de tus gozos.


Beberé lo que sirves en cavernas, me uniré
a ménades, seré un pequeño Baco,
o Sileno orejudo, con flauta de carrizo
que imita Tu llamado tras las grutas, tu Templo.


De Estéticas mostrencas y vitales

* La orgía como la noche de fe. Noche de Dioniso. La noche sagrada y órfica del desamparo.
* Martin Heidegger al interpretar el concepto de agathon de Platón que expone en su
Alegoría de la Caverna.



Tuesday, March 4, 2008

La música

Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para tí: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo lugar es para ti, morir pronto: Sileno, acompañante de Dioniso, en un diálogo de Federico Nietzsche

La música es el ámbito de unión de los hombres con la naturaleza: Nietzsche



Para no morir, dispongo de un poco de música.
Una canción que me gusta me acompaña.
Un ditirambo de vida me intoxica,
ritmo inmoral del corazón.

Las potencias de la vida son tan caprichosas.
La razón no sirve, sino canta y se ríe.
El intelecto no abraza; se acomoda a mirarte.

Nomás toma una lupa, examina y se despide;
nomás, brinda unas normas y se va.
Sabe que el dolor viene, sabueso de otra causa.

La existencia no es así. Ella vela, juega,
se esconde, miente, maldice y escuda perdón.
La vida va abriéndose de piernas, es inmoral
y su esencia tan lúbrica y su verdad tan brava.
La vida no lamenta. Quien lamenta eres tú.

Tú no pides más dolor, ya que has nacido
y sin saber por qué... No te resignes,
no quieras morir. Contra la nada
das coces. Y ne que te hiera un aguijón.

3-4-1997

<>

No toda la vida es caos

Después de nacido no hay marcha atrás.
Con muchos velos, la vida viene y va...
Sé como Dioniso el fiel.
Toma las grandes orejas
que la vida te da.
Toma el el ser-acompañante
aunque parezca un burro y sé terco como él.

Silva como Sileno al viento.
Danza, descubre su canción.
El es como niño-viejo.

Lo más feliz es no-ser. La Nada.
O ser nuevo y viejo a la vez.
Si vas a lo no-vivo, haz como Dioniso.
Inventa el retorno. Quien vive es El.
Míralo en el paisaje. Míralo.
Se parece a los ríos.

Míralo en el árbol. Mira a Dioniso.
Oye su música. El silva en el viento
y en la gruta profunda vive su canción.
Y sé como el niñ0-viejo que lo sigue.

3-4-1997

<>

El ideal

¿Qué ideal tiene un paisaje?
¿Y la existencia del río, o el abismo del mar?
¿Qué se impone [por ética y logía] un manantial?
Ninguna. Simplemente bebe del licor
que te da. Dioniso embriaga.
La música es él.
La unión con la vida es él.

3-4-1997 / Estéticas mostrencas y vitales

Exploración bioquímica

La poesía es la máxima expresión de la escritura. No digo como otros, que la poesía salva. La poesía es la enemiga más fiel de esa cursilería. También creo que nos revela los lastres que nunca hemos perdido en el viaje: Alberto Hernández (venezolano)

Exploro con el poema el cotidiano quehacer.
Quedarme vivo. La existencia me rodea
con malos ojos, con ganas de esquilmarme,
no otra cosa y yo, en la escribiduría,
sólo con esperanza, que no me robe mucho
y me deje alguna paz de proteína
para estos días de oculto gozo,
ganas de la venganza. Una alegría.

Es que, en el fondo, cotidianamente y por extenso,
estoy triste por mí y triste por todos.
La tristeza la siento en el ombligo
y baja por esferas hasta el tobillo
y duele más en el tendón de Aquiles.

Han de ser químicas de la emoción.
La mala alquimia que olfatea
su destino que es darte una mueca,
un suplicio opiáceo y la ironía.

¿Qué me traje del Orco que parezco
una rata, curiosa en medio de tinieblas,
qué fármaco ansiogénico desplaza mi poesía?
En exceso de fogota dejo escupida la angustia,
ardo en temor, pero queda exorcisado el mundo.

No. Es verdad. La poesía no salva a nadie.
Ni quita por contera mis estados depresivos.
Tal vez muestra uno que otro de los signos vulnerables.
Tal vez ayuda a que vea lo que vale la endogenia
de un par de receptores cuando asechan
salteadores mundanales y concretos del dolor.

Tal vez tres proteínas son, a las que llamo
mis musas: µ (mu), d (delta) y k (kappa)
de mi erótica poética, alquimias de mi verso.

3-9-1999 / Estéticas mostrencas y vitales

Nuevos escarabajos

Se trata de mostrar que aquello que es dominado desborda y constituye lo que domina: Jacques Derrida

Son subalternos engañados por este devenir
de decadencia; son pedales de gasolina
acelerando la propia permisividad
de sombra / deterioro, luz raída.

Choque aparatoso, aniquilante.

Jactanciosos de estrellarse en el carajo.
Sobrepasan el límite que lee: Jódase
y, ciertamente, se joden, van anómalamente
a la obediencia, no importa un vínculo,
son subalternos engañados
aunque quieran ser excepcionales
(la lucidez hecha estrellitas en el ego).


Son unos pateados en el culo,
masoquistas, narcisados,
por la aviada de una escribiduría
que no es puente para que suba otro
y le ofrezca su mano o su abrazo
o lo que sea.


Estos nuevos coprófagos de ecolalia
tienen su no-existencia, su charlatanería:
son áridos, dispersos, dislocados.
seres de alcantarillas,
sombras de escarabajos.


3-13-2004 / Estéticas mostrencas y vitales

Kafkianamente dicho


La vida de cada uno traza un poema escrito por lo insólito y la extrañidad entre el tiempo y la muerte: Lubio Cardozo.

En cierto retazo de la fugacidad tan cotidiana,
se remenea y salta la alegría, ah, bienaventurada,
y de seguro es lo único que salta
y con bullicio duerme y con gusto despierta.
Lo demás es predeciblemente impío:
miseria y soledad, dolor y malcontento,
fracturación del vínculo con otros,
emboscadas a territorios que otrora
fueron espacios fraternales, obsequios que
se dieron a los pasos debajo
de la esencia.


Lo demás es kafkiano, ambiguo y férreo.
No llegará tan dulcemente
porque ahí persiste, se adhiere
con sobrenatural guata, amenazante,
como insecto sobre el matress
y una barriga grande y dos antenas
para el lenguaje extraño, mortificador.


Y tú, con ojos de desconfianza
cuando te dice ésto es lo que uno
ha de creer o tiene que tener;
lo apócrifo, lo absoluto...


De Estéticas mostrencas y vitales

Monday, March 3, 2008

Genocidio, 1805


Esta fue la orden del 6 de abril.
Dáme 40 niños. El minotauro quiere sangre.
Dególlalos en el Altar Mayor.
Sólo en Moca, muerte quiero. *

Y fue más precisa la orden.
Reúne tus tropas en Santiago.
Degolla a cada varón, tómalos
prisioneros. Junto al presbítero Vázquez
pón en fila a veinte sacerdotes,
cuéntalos bien y que vean su cementerio
y prende fuego al pueblo, que antes
atestiguen cómo arden sus cinco iglesias
y sus chozas y luego, mátalos, sí,
fríamente. Mata a cada varón.

Esta es la orden que obedecerás
este 6 de abril y a pie juntillas.
El minotauro pide un rebaño.
Trae, amarradas de sus muñecas
y sus descotes rotos, 249 mujeres,
430 niñas, desnudas y friolentas,
vírgenes. Házlas que tiemblen y teman
bajo la biruja del sendero y el aliento
del guaraguao y el urubú; el minotauro
quiere, además, 318 varoncitos.
¡Date prisa! Llévalos de Santiago a Haití.

Henri Christopher ha pedido la ofrenda
de 997 entes de la negritud. * *

Del libro El hombre extendido

* Estos datos y las cifras de víctimas están documentadas. Para cumplir la misión genocida se incendiaron además poblados de San Francisco de Macorís, Moca, Puerto Plata y Montecristi, en la hoy República Dominicana. Por orden de Henri Christophe, Monte Plata, San Pedro y el Cotuí fueron reducidas a cenizas.

** Dice un historiador: «En otras comunidades dominicanas en las que pisó el carnicero conocido como Henri Christophe debieron haberse producido degüellos masivos de niños. […] En su insólito decreto del 6 de enero de 1805, Ferrand autoriza a los habitantes y autoridades de la parte española capturar en territorio de la república de Haití niños de hasta 14 años de edad, con el fin de venderlos como esclavos… […] Ferrand era sólo otro invasor, un ente transitorio en nuestro territorio, y que la huella del genocidio sembraría entre los dominicanos el horror que les provocan todavía hoy los haitianos, el antihaitianismo que sembró el degüello»: Clodomiro Moquete.

Con referencia: EL DEGUELLO Y SECUESTRO DE NIÑOS DOMINICANOS EN 1805

http://vetasdigital.blogspot.com/2006/12/el-deguello-y-secuestro-de-nios.html

Genocidio, 1915




a mi amiga Margi Sevan Karas, estudiante armenia

Todo comenzó una noche del 23 de abril.
Alguien te llamó minoritario: Dhimmis.
Alguien en 1915 habló, triunfalmente,
en parlamentos del odio sin sentido.

Alegó: Ellos no creen lo que creemos.
Que no pisen nuestra tierra como extraños.
Que no respiren el aire ni abran sus bocas
porque este espacio es NUESTRO.
Que no valga ninguno de sus testimonios.

Destituídos sean sus dioses, sus penas,
sus esperanzas; abajo sean sus sueños.

Y, para que así fuese, comenzaron
a llamarlos DHIMMIS, bocas torcidas,
renegados, cristianejos con barbas de chivo.
Malnacidos, occidentalizados.

En tan sólo dos años, 1894 a 1896,
victimizaron los primeros 100,000 …
y nadie dijo nada.

En 1906, otros 30,000, entre armenios,
dijeron de sí mismos:
«¡Pobre de mí, karma es mi dolor cristiano
y larga espera porque ni Dios lo oye!»

Ante ningún tribunal se asomará
(porque el espacio de la ley es EXTRANJERO
y se nos dice: USTEDES no son de los NUESTROS).

Con impuestos excesivos pagará su intrusión
en tierra ajena, su condición de armenios
a medias tolerados, siempre sospechosos
por su cáscara amarga y su vestido
y su barba de fe y su voz disociativa
que contraviene al turco.

Y empezaron a empujarlos a Anatolia.
Y a matarlos entres sombras agrestes,
a herirlos en cruces de caminos.

Se les prohibieron las armas y hasta apretar
el puño o mirar a los ojos;
se les quiso indefensos,
descabezados, secuestrados,
sin un portavoz en ningún predio;
se les puso en las manos
de batallones de ex-convictos carniceros.

Se les ha gritado: «¡Véte, véte o muere!»
Mataron a sus varones más valientes;

escupieron a los viejos en las calles.
A los niños hambrientos y haraposos
se gritó que a las moscas pertenece una fruta podrida
en los mercados. «¡No toquen alimento de las moscas,
a volar, hijos de DHIMMIS, cerdos impuros!»

Después se violaban sus mujeres.
Se forzó a las armenias a prostíbulos.
Se raptaron sus niños, se abortaron
en cañerías o se vendieron como siervos.

¿Quién protestó este acoso de las dictaduras?
¿Quién reconoció esta crueldad? ¿Quién dijo: ¡Basta!?
¿Cuántos años requirió esta memoria
para que no quedara impune?
Jóvenes Turcos, liberales y constitucionalistas,

¿no vieron que los dhimmis le llamaron su esperanza?
Y pudo más las rencorosas ínfulas y el ultranacionalismo.

Mas no será por siempre...
¡que el olvido en perversión se esconda
y o el gobierno se escude!

Y, Dios de los DHIMMIS, Jesús
de los cristianos, ¿qué significado tiene
ese dolor, ese exterminio? ¿Por qué
Tú lo permites, por qué Tú? *

De El hombre extendido

* «El caso de los armenios en Turquía es el primero de los genocidios del Siglo XX. Las matanzas sistemáticas de armenios durante la dictadura de los Jóvenes Turcos constituye una muestra de una masacre que acabó, según varias fuentes, con la vida de cerca de millón y medio de personas»: José Carlos Rodríguez

Genocidio, 1927





… Y tenía mi bisabuelo, viejito de años
y «cicatrices y tristezas», como lo recordó
mi madre cuando me hablara de él,
el dolor de la paz como su anhelo.

Y lo recordaba en el Shabat como a los príncipes
(seguro de su paz, libre entre todos los varones
de la tierra, dulce como quien lo tiene todo,
si ya tiene a su Dios. Y sí... a El lo reparte:
con su corazón que fue grande y su sonrisa mansa).

Y lo disfrutaron los árabes de toda Palestina.

Tuvo el amor de cada semilla del Hebrón,
siendo un judío, con el Tov escondido
y la Tet vibrante. El unió la vida esencial,
al feto de los días. Con el vientre de las cosas invisibles
hilvanó las certidumbres, aquí y ahora, en el cómo vivir.

Vendrá su dios: tal es su confianza.
Del útero de la Torá en Tiempo Venidero
vendrá la nación santa, la serifirá de paz
y cada generación le será suya, cuando haya
el anhelo de El… vendrá y, para mí,
«ha llegado». decía él. «Para mí, llegó».

Y un día, como bien dijo mamá, ejemplificando:
¡Cuánto lo quiso Dios! que lo salvó de la muerte.
Cientos de muertos, menos él.
En el barrio de su convivencia, estuvo.

Y sus iguales fueron todos, bebían su vino
y dijo: «Amigos son mis árabes vecinos,
judíos de mi sector, hermanos son
y convivientes todos, tranquilos».

Fue aquella misma noche de terror
que se escucharon las jaurías del Gran Mufti de Jesuralén
y amanecieron las consignas:
«Palestina es nuestra tierra y los judíos nuestros perros...»
Fue aquella misma noche que se iniciara

el progromo del Hebrón.
Los traslados y la fusilería británica,
dizque que imponiendo
el orden y parando aquel odio...

Después de la Plegaria de los Viernes,
incitados por Amim al-Husayni, la matanza hizo
su agosto... «Mi abuelito lo vio».
Se armaron de bastones y cuchillos
los malos hijos de Jerusalén. Y buscaron
a judíos en sinagogas, 67 fueron asesinados
dentros de sus casas; se torturaron
a niños en los templos;
«pero, ¡qué bueno es El, cuán providente es Dios!»

Cuando mi madre me hablara de su abuelo
y cómo tuvo el dolor de la paz como su anhelo,
en medio de su tristeza, algo fue grato...
Escuché que bendijo a los árabes también.
A ellos, lo mismo que a su abuelo,
porque, ¿quiénes lo ocultaron en sus casas?;
¿quiénes lo sacaron secretamente de la villa?
Le salvaron la vida. No todos son criminales.

En la Matanza del Hebrón y de Safed,
más daño hizo la represión por los británicos,
dijo él y no que justificara la hecatombe.
Hoy recuerdo que mamá por darme fe

en la bondad del hombre, lo repite:
«¡Cuán providente es Dios! que me salva
la vida y no me da rivales en Hebrón...
Yo hice amigos entre musulmanes,
y por la mano de ellos, sobrevivo.
¡Cuán providente es Dios!» *

De El hombre extendido


* «La comunidad judía en Palestina se encontró en medio de una ola de disturbios violentos que barrieron con furia los asentamientos y barrios judíos a lo largo y ancho del país. El peligro amenazaba ahora la supervivencia misma de la comunidad judía. […] Hebrón se convirtió en una ciudad de terror y asesinatos. El ataque se realizó con toda clase de vejaciones, la población huyó despavorida y los sobrevivientes fueron transferidos a Jerusalén, dejando a Hebrón desprovista de su antiquísima comunidad judía, un hecho calificado de limpieza étnica»: Shapira, A. 1992. Land and Power. New York & Oxford: Oxford University Press

Sunday, March 2, 2008

Ideario


1. En un mundo de brutalidad e indiferencia,
donde se asoman divertida y socialmente
las gesticulaciones, viles complicidades,
apaños y gruñidos, que aprenda yo
el arte de la sobrevivencia: la serenidad,
el consejo y el diálogo.

2. Yo no quiero ser más fuerte que nadie.
Ni más listo ni más sabio ni más lento ni más veloz.
Si bendecir lo diverso sirve para algo, yo quiero
únicamente ser el que bendice. El que,
en medio del conflicto, busca
lo blando del corazón empedernido.

3. Uno no siempre puede tener lo que quiere.
Sea porque no sabe tenerlo o no lo supo querer.
Que aprenda yo, entonces, a querer.
Que no me falte un buen deseo.
Que pueda transmitir ésto a los que van
a la escuela con un gesto de crimen,
resentidos pandilleros.

4. La esencia del mundo es privación y sacrificio.
Precisamente lo que menos deseamos.
Quiero la valentía de ser lo necesario.

5. Asomé a un mundo medianamente cínico.
Un mundo sin bienvenida al prójimo
se ha transmitido a nuevas generaciones.
Cada vez más agresivamente se individualiza el ego
y se jacta ramplonamente de no querer
las solidaridades comprometedoras.
Al mundo ya TODO LE VALE igual,
por no decir, en nada.
Se grita:
¡No hay remedio!

6. Pues, yo caminaré contra-corriente.
Harto estoy de cuchilladas y agresiones.
Quiero que el mundo social sea mi bosque grato.
Aprenderé de benévolos espíritus,
de las ninfas en danza y tendré una sonrisa
desde niño y llegaré a la vejez, sonriendo.

7. Hay quien sólo mira dentro de sí mismo.
Será como un árbol en el bosque, que no sabe el paisaje.
Puede que haya muchas cosas dentro de un árbol;
pero, ciertamente, hay muchas más en el conjunto.
La suma valiosa de otros forma el bosque.

8. Este ideal es mío. Quiero ser un poco más
que aquel que apenas ve más allá de las narices.
Quiero unos ojos curiosos, quiere ver un poquito
del bosque y pensar, meditando en lo posible,
no exactamente en lo ilusorio.

9. Que la justicia es indispensable aunque no abunde.
Que el amor es consolador y lo único valiente.
Que la esperanza es resistencia. Sí, hay futuro.
Que todos aguardan con corazón abierto
porque no son los criminales ni los explotadores
ni los egoístas ni los victimarios.

10. Quiero un mundo de compadecidos
(sí que faltan los batalladores de este tipo)
porque el hambre no es voluntaria en ninguno.
Y si no se tiene vestido ni abrigo ni techo
no es porque a los menesterosos.
No siempre hay la estructura adecuada de un amor
que les tienda la mano; no siempre vencen
los intereses generosos.

11. ¡Cómo se rompen los hígados los individualistas
por cinco minutos de gloria, o una fortuna,
o el ego hinchado,o una seguridad, o un acomodo!
Sí, pues que tengan todo cuanto deséen
y que un poquito de su abundancia
les eduque, duela si se la quedan consigo.

12. Comprender que otros sufren, desigualmente
miseriosos y oprimidos... y digno es el dolor
con esperanza, y digno quien instrumenta
el fin de otros dolores, digna la solidaridad
que no se impregna con sangre, digno
cada gesto humanitario, del hombre generoso.

13. A los solitarios se los confunde con menospreciados.
A los inconformes con los conspiradores.
Es que en el mundo hay demasiados resentidos.
Hay media humanidad que su libertad han convertido
en torres de marfil, palacios de indiferentismo,
farándula del ego, orgías de confort y consumo.

14. La pobreza no es buena. Deshumaniza.
Desalma. Desespera. Sólo a veces se comprende
sus razones; hay que salir a verla y no esperar
a que muerda con muerte.

15. Luz quiero en la madurez del aislamiento.
Ojalá sea yo el que aprenda que no estoy solo
ni soy un resentido ni que merezco el desprecio.

16. Hallé que ninguno es tan feliz como dice.
Hay pocos valientes; viven por la gloria de su acto.
El premio esperan. Un pergamino. Un cheque.
En el mundo casi todos se vuelven miserables,
creyéndose felices, gloriosos y valientes.

17. Ser tiene un sentido y se lo da la existencia.
Agradeceré la existencia y el ser que va conmigo.
Es asunto de ser mínimamente agradecido
y no darlo todo por sentado para justificar la apatía.

18. Lo más importante que pueda aspirar
el alma, ya que metida está en el cuerpo,
es ser digna del pan que se come
y pagar el sustento con trabajo.

19. La ofensa más grande con que se oprime
a otro no es quitarle la vida por vía del balazo:
el daño que más temo es transformarlo
en ser parasitario, reducirlo al ser improductivo.

20. Házme filósofo, Vida, ya que me díste
un poema por corazón y un oficio académico.
Mis sujetos son los jóvenes citados en mi escuela;
son sus almas que escuchan;
házlos receptivos a mis idearios.
Házme digno de estar en sus vidas
como un educador asalariado...

Soledad primicial


A nadie tengo aquí en la sombra de mi piel
sino a las bestias, al ave, al jabalí;
a esos nervios a los que doy celada
para no estar solo, aislado, en suspenso.

A nadie tengo que escuche y comprenda
la gratitud que me inspira lo vivo.

2.

Ofrendo el primer canto lejos de aquella mujer

que danzó al ritmo del bambuco.
Ella me observó como la noche vestida de sus soles
y me exhibió sus pechos de brasa, negros como el cedro.

Y murió como un gusano que trepa a su penacho y se detiene.
La devoró un lagarto verdinegro.
A nadie tengo aquí después de muerta

porque llueve en la sombra y su paso.

Y todo es un camastrón selvático
que depreda la voz con que lamento.
Las bestias huyeron y hablo solo.

Grito a los muertos y, en candelero,
está mi aliento únicamente
y mis ojos ávidamente perceptivos
ante la rica gratitud del todo al filo del alba y el olvido.

7-13-1980
http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-sociopoliticos/132676-usted-y-yo.html