Friday, July 20, 2007

Vanadis

¿Para qué buscar tan lánguidas bellezas
más allá de tu cuerpo querido y de tu corazón dulce?:

Charles Baudelaire


Lo que doy a los cinco sentidos
es demasiado generoso, cada vez es más rico.
Es un yo-casi-glorioso y si lo piden lo doy
y si lo toman por ser poco, lo retiro.

Te diré que soy llamada Vanadis
y mis templos tuve y tendré en los cielos
del Norte y en las cuevas de Vikingos
y de Vanes germánicos; se me invoca
como Freya, la más puta de los Ases.

Y me dijeron maga, curandera, pitonisa
porque soy más sabia que puta,
pero más ardiente y bella que las joyas
de las Valquirias y la Maya.

... Yo soy La Muerte, Carlos,
y dispenso la Luz en el yo cesativo
y con mis besos regenero a varones
de débiles potencias, doy libertad vital
y liderazgo; pongo en los inviernos
del abrazo la erótica y mi alegría se avanza
en otoño, en verano, en primavera.

En un manto mágico de plumas de águila
te guardo, te subo a las nubes más altas,
a predios del hiperespacio.
Te he llevado a mi palacio en Asgard,
donde recibo por Odín las almas de los muertos,
donde amo a los dioses del futuro,
a los enanos que trabajan con mis cinco sentidos.

2.

A la primera entre las Valquirias…


Amo a todos los varones en Odín,
a todas las hembras las compadezco en Od.
Sufro las tristezas de cada ser y mis lloros
son los ríos de la fertilidad, el canto erótico
de ser-en la voluntad inmensa del Desear...

Mis amantes son como tú. Están
llenos de deseos, otros exacerbados.
Todos son táctiles. Les dí peso y dimensión,
así los quiero. Unos oyen y no saben que oyen,
pero son ruidosos, lamentadores, importunos.

Me gustan los amantes que oyen
(me gustas por eso). Cuando hablan
en realidad meditan, Carlos;
o simplemente me invocan
con nostalgia (¡como has hecho tú!)

Me gustan los enanos que fabrican
collares con lo que más me sobra
(el oro de mi llanto); ellos lo transforman
en arte gigantesco, en estética profunda.
Ellos me piden el cuerpo. A caricias
y besos cortan mi llanto. Lo secan.

3.

A Dvalin, Alfrik, Berling y Grer

Voy a las grutas de los orfebres
pequeños. Hoy el arte se produce
con fanfarria y escándalo.
No voy tan a menudo ya,
Nada que me guste encuentro.

Nada. Los joyeros ya se suben
a las cimas de su propio ego.
Los obreros de la voz son
impuros soplapotes y su aliento
son gárgaras. Ya no son melodiosos.

Voy a la gruta, cuando la Tierra
es seca, cesativa y mi lluvia veraniega
hace falta como vagina de creación
y estímulo cuando seco está
el mercado de los soñadores.

... los hábiles son los únicos humildes.
No se aupan en las alteridades
ni en las vanidades de su conocimiento.

Cada sentido es un punto que se hila
en lienzos de mi carne; nada de mí desean
(los hábiles, los generosos, los amigos)
que no sea el aliento de mis besos.

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