Monday, July 23, 2007

Meditaciones sobre el Hijo de Seth

The name of this Titan [Prometheus] means fore-thought, or foresight: Max J. Herzberg

Prometheus, beautiful, rebelliuous one!: Mackaye


Un día fuíste mi consejero. Entonces no dijíste
ser para-la-muerte, y confié en tí, hijo mío,
en días de Eterna Primavera y Abundancia.

Te dije: la necesidad no existe porque el hombre
es bueno y feliz muere, lentamente.
Es que la muerte es un sueño placentero.

Un día, cuando forjé los años, víste las estaciones
(anticipaste la muerte de la espiga, ríos secos.
Díste profecías de caudales mermados
en charcas de líquida plata), ¿verdad, profeta?

Pero la Edad de Primavera descansó para que venga
el sol más cerca de los hombres y las bestias
y te ví, Hijo de Seth, mucho más triste.

Te enojaste porque nació el hambre
y el deseo de no adorar lo que no es pródigo
y empezaron a odiarse unos y otros. Tú que no odiabas
pensabas en el odio y su por qué, pero dijíste:

No es que sea malo por naturaleza el hombre...
Eras perfecto, Prometeo, tan hermoso.
Eras todavía un varón sublime, mi bodhisattva.

El día que nació la guerra y fabricaron armas
de plata y bronce, nació tu hermano al que llamé
Epimeteo, uno que ve después que tú, no antes,
uno que oye lo que ya dijíste, uno débil
como ya son los hombres de la Arcadia.

Aquella nueva raza, moldeada con el barro
de ríos escuálidos de la Edad de Hierro me deprimió.
Hijo de Seth, Titán de Shiva-Parvati, aprende que aún
el dios que te saca del cenegal se apesadumbra.

Hijo de Neftis, niño de Rudra-Shiva, veloz salvador,
Thot-Hermes, Mitra-Buda, quédate conmigo. Oriéntame.
Voy a destruir esta raza criminal que me deshonra.
No quiero dejar que las bestias salvajes se la coman
y suban a mí sus ayes de maldición a mi nombre.

2.


«Come», he said to Jupiter, "let us give these poor creatures the blessed gift of fire. With fire they will not need to fear the cold. With fire they can make themselves tools and weapons.» William Vaughn Moody: The Firebringer


Con voluntad será sustituída la representación
y la estructura de lo real; con lo beneficioso
morirá lo absoluto y, en esta crisis de razón
(por algo me dijíste, Oriéntame, no me dejes solo),
en mi hacer, mi praxis, la verdad llegará
tan placentera, sin paradojas,
como el mejor de los correlatos ontológicos.

Pero me has desaprobado. Contigo estuve
en el Olimpo de tus atenciones. Te dije:
No mates al hombre. No tengas de él
ni vergüenza ni miedo. Lo que ha cambiado
no es el amor que te profeso desde la edad remota.
Es la idea de que la necesidad no existe.

Si matas a ese pueblo prescribes el destino histórico.
Matarás la maduración moral del que te ama.
Me deyectas en la angustia de la pérdida
y el olvido de los dioses que he bendito.

Te ausentarás de mí, Júpiter. No soy yo
quien me ausento. Philía,te pide el pueblo
a quien falta Tu Belleza, Tu Justicia y Tu Fuego.
Amor te pide la Hija de Pobreza, amor
el Hijo de Seth por la simiente de Poros.


3.


The rock, the vulture, and the chain: Lord Byron


Te pensé como un niño de Seth. Así te ví
tras bruma de los días, y comencé a tejerte,
apartado de emociones turbulentas que gravitan
el intricado ser-ahí, en temperamento nato.

Te quise así, portavoz de tu propia claridad.
En tus taínos supuse a los Antiguos,
a bodhisattvas de Yocajú, heredero
del patrimonio de Aquel Conocimiento

que parece perdido, renegado y burlado
por la mucha miseria que enterró tu arcaico paraíso.
¡Ay, Chivo aventa'o, cabrón de Makara, cabra
que tira al alto monte, pero estás en la bajura...!

Te percibí, gracias al arrebato clandestino
que abre el amor si desafías espacio y tiempo
y te ví heroico, mercurial, luciferino, no en rodillas,
no en cadenas del ciclo demiúrgico de águilas.

Ahora me duele lo que encuentro, hijo putativo
de Saturno. Ya pareces tan frío y tan austero
como aquellos que irrumpieron en tu vida
con caballos y perros, con eficacia de sus cañoneras.

Ya pareces uno de ellos, uno que no quiere conocer
a nadie. No das la bienvenida. Uno eres que saquea
lo que se asoma a tus ojos. Uno que no se concibe a sí
comunitario, respetuoso de lo ajeno y orgulloso

de lo suyo... Ya no eres dúctil ni tierno, ya no como
Seth, el tejedor de las razas celestes, padre
de los últimos peregrinos en los úteros maternos
y cuevas, donde se muere y se renace al mismo tiempo.

Ahora, ¿qué quieres? naufragado en sensatez estéril,
carente de sinceridad, harto en vorágine de sensaciones,
apetente de emociones pasionales, masoquistamente
gozoso del dolor inducido por el águila que te come las entrañas.

4.


Y los secuaces de aquel que me llamó su Hijo
y me subió al Olimpo de su oír y me nombró Su Asesor,
me secuestraron del cobijo que hallé entre los pobladores
de la Arcadia y yo que vacié mi Philía en islas de pobreza,
yo que dialogué con los niños de Anu, el Cielo en la Sumeria,
yo, que entré a la Pirámide de Keops, con el nombre
de Zeus-Amón en mis labios, yo, el cátaro albigense,
me escondí de las tropas de Monfort en la Cueva de Lomibres,
en Ussat-les-Bain, aún invocaba el nombre
de quien pidiera: Oriéntame, quédate conmigo.

Sin embargo, ¿qué pasó con tus ruegos?
¿Algún caso hicíste cuando te dije: Bendice
al pueblo con el fuego de Tu amor inmenso;
házlo eterno, dialoga con ese mundo sub-divo?
que comienza a circular en paradojas
de si eres bueno o malo...

Y los que huyeron de tu búsqueda en Ariège
desde los centros termales, por odio a tí se bautizan
(más se cree en el agua tibia de la tierra maldita
que en tus cielos sublimes); pero el fuego que robé
es para ellos, Kether-Jojmah-Binah, fuego
de espíritu, fuego de árbol en la esfera despreciada
de los cinco sentidos). Es que yo el niño divino
lo seré en reediciones; es que tú sigues siendo Júpiter,
el señor de las águilas y buitres, y me ataste
a la roca del tormento; y Eton, tu sanguijuela voladora,
comerá por los siglos de mis hígados. Tú, padre, la envíaste,
tú, el que castigas y atas con cadenas
el corazón de tu veedor-profeta.

Y si hicíste el poder despótico
y la necesidad, insaciable, perentoria,
que me bendiga, entonces, otro. No tú.
Los que construyen barcos, por ejemplo,
y se van tan lejos que no puedes ya alcanzarlos,
los que doman bueyes y montan en caballos,
los que graban calendarios y anotan la seca tragedia
de sus ríos y sus montes, los que escriben
cómo se combate la sarna y la viruela
o para qué sirve un mosquito o un veneno inoculante.
Ellos me han oído. Para ellos, hablo.
A ellos muestro las cosas del futuro.

5.


Del fuego del Gopi-jana


En la comunicación que te doy para el reposo profundo
cuando aprendes amor puro, no existe el robo.
No me acusas, no soy apropiador de nada.
No me juzgas ajeno, foráneo, sólo agradeces.
Danzas en lo propiamente universal de tu psiquis.

Sin embargo, te llevé el fuego.
Con leños de mis enseñanzas encendí Tu Tradición
y la aldea en areito cantó y yo bailé en Tu Tiempo
e identidad. Era un nativo de los tuyos.
Tü abriste el espacio y cupe en él…
Y yo contigo. Encendíste la mecha y dijíste:
¡Este fuego tan mío alguna vez no estuvo en mis alcances!
Me faltó. Lo esperaba. Aprendí a descubrirlo.

Por mi parte, tuve que sentirme como un niño
para que me vieras en lo profundo de tu alma:
hijo deseado de tus causas, adquirido más allá
de toda alienación. Sólo fui el fuego convocado
de justicia, lo más tuyo, el amor puro
del Gopijana vallbha.

6.

Forgiveness is less matter of understanding than of a more profound notion of the heart, a trascendence. The importance is not so much that it absolves the one forgiven as that it cleanses the one who forgives: Dra. Gobondo Madkizela, en: The Quality of Mercy


Un día vendrá la felicidad. No desde una inmediatez
tonta e inconexa, hermano mío. No desde la instantaneidad
del rencor que sentimos de golpe por aquel que nos aplasta
con Su Mano. Dílo a Pandora, Epimeteo y cuídala
aunque no conozcas cara a cara la esperanza.

Oye, sin embargo, que la hay. Apréciala en su devenir.
Nunca dés por sentado lo que el fenómeno encierra
ni cómo lo percibes; perdona al que te tienta y no lo odies
para que seas más limpio que el que te oprime y escupe.

Un día, seas inocente o seas perverso, tendrás
la visión de la bestia todopoderosa, la gran depredadora
del camino evolutivo, y se anunciará el Genocidio Universal
y el dios, ya no compadecido, que se anticipa con su amenaza:
Destruiré ese pueblo malo, lo haré morder el polvo,
porque no me ofrenda y sus propias vilezas,
de unos contra otros, se tornarán contra mí.
Si los dejo crecer, multiplicarse, asaltarán mi Olimpo.

No resientas con el mismo odio que yo. Cautela. La evolución
no termina todavía. En la jarra contensiva de longue durée,
se guardó la esperanza; sé paciente, hermano mío,
porque una mujer mortal será enviada, tan bella tentación
que los dones de las diosas tiene; viene con la jarra de ilusiones,
con evolución lenta, imperceptible; pero también con los males
y las plagas, las tinieblas del frenesí y las tribulaciones.

Que no sea la Jarra lo que aceptes, te aconsejo.
Lo gratis, como simiente de falsedad, es y crece.
Has como yo, hermano mío, beneficio con lo necesario.
No se cansa mi Padre de destruir al hombre y pedir
el amor incondicional, el culto a su poder incomprensible.

Hermano mío, cuando venga la mujer,
tómala a ella, si quieres, pero no abras la Jarra.
Es otra forma de homicidio la que ensaya tu Padre Misterioso.
No destapes la botella de las lamentaciones; la esperanza
existe y, venciendo males en secreto, no reposa;
pero no saques los males al espacio, no los tientes,
no los liberes para que vuelvan a comerse al mundo.

6-17-2001

7.


Sin esperanza, vivimos llenos de deseos:
Dante Aligheri

El proceso natural del espíritu humano
no es de placer en placer, sino de esperanza
en esperanza:
Samuel Johnson, en: The Rambler


Toda virtudes, toda plena de donaires, jupiterna
es la mujer que envíaste. ¡Cómo la sazonaste de dulzura
y diestra melodía, cómo de arcilla tersa llenaste
su muslos y sus senos, cómo aguas de uvas gratas
le humedeció los labios, ¡oh! platero hefestoide,
sabia la mujer que te dijo: ¡Hazme una réplica,
diséñame un espejo, digno de los Titanes!

Toda consoladora, gusto de la visualidad
y las emociones, nada empírico parecía hallarse
en tí, Pandora, imagen de energía, quita-angustias,
el miedo se disolve con tus fornicaciones.
Lo terrenal se ausenta por tu belleza arcana.

Toda tú, subjetivada ante mi hermano que no ve.
Desobediente ante mi hermano que no tiene memoria.
Hoy que él necesita el rito y alimenta el amor propio,
¿dónde estás? ¿te fuíste con la virtud al infinito?
¿o has huído después de engañarlo y seducirlo?

6-21-2001

Del libro Teth, mi serpiente de Carlos López Dzur

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